El cierre de filas del PSOE y C's con el Gobierno se limita a la consulta ilegal

Sánchez evita la foto conjunta e insiste en que al final será necesario el diálogo

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Madrid / La Voz

El mensaje de unidad y respaldo al Gobierno que vienen manifestando desde el PSOE y Ciudadanos a lo largo de las últimas fechas alcanzó ayer un punto más de contundencia con las reuniones que mantuvieron los líderes de las dos formaciones con Mariano Rajoy.

El más madrugador fue el secretario general socialista. Pedro Sánchez departió alrededor de media hora con el presidente del Gobierno. El líder de los socialistas no valoró su encuentro con el titular del Ejecutivo. Solo publicó un escueto mensaje en las redes sociales en el que llamó a la «responsabilidad en la defensa de la ley» y mostró su idea de que solo se acabará logrando una solución «mediante el diálogo y la suma de voluntades».

Pedro Sánchez optó por ceder la palabra a su número dos, Adriana Lastra. La vice secretaria general del PSOE reiteró que la postura de su formación no ha cambiado ni un ápice en las últimas horas, y que se sienten obligados a «anteponer los intereses generales del país a cualquier otro». Lo único que le reclama su formación al Gobierno a cambio de este apoyo es que en su respuesta al desafío independentista actúe con «proporcionalidad y mesura». Lastra, que reconoció que a lo largo de los tres últimos días la comunicación entre Pedro Sánchez y Rajoy ha sido constante, quiso poner en valor «la responsabilidad y el sentido de Estado» que está demostrando el líder de su partido.

Rajoy tuvo ayer una jornada especialmente intensa. Tras desayunar con el socialista valenciano Ximo Puig y despedir a Sánchez de la Moncloa, citó con carácter de urgencia a todos sus ministros. Tan solo faltó Dastis, el titular de Exteriores, que se encuentra en Cuba preparando un viaje diplomático. Al acabar el consejo, el Gobierno también quiso ofrecer otra imagen de unidad; en una escena inédita hasta la fecha, todos los miembros del Ejecutivo coparon la primera fila de la sala de prensa arropando al presidente durante su comparecencia.

Turno para Albert Rivera

El último en pisar la Moncloa en la jornada de ayer fue Albert Rivera, que la abandonó con el compromiso de Rajoy de que estudiará la posibilidad de que el PP apoye la moción de censura que Ciudadanos capitanea en Cataluña para frenar el golpe soberanista y convocar elecciones. Según sus cuentas, faltarían solo siete votos para poder sacarla adelante, por lo que el líder centrista apostó por buscar fugas en la bancada independentista. «Hay que intentarlo», remarcó.

El presidente de la formación naranja volvió a mostrar su total respaldo al Gobierno, «sin fisuras ni complejos», recalcó, en defensa de la democracia. Rivera también admitió que a lo largo de las últimas horas había estado «en contacto permanente» con el presidente del Gobierno y valoró positivamente que, a diferencia de la seudoconsulta del 9N, «el Estado en su conjunto está actuando».

Albert Rivera, que, dentro de la legalidad, siempre se ha mostrado partidario de acudir hasta donde fuese necesario para frenar el desafío soberanista, reconoció que veía con buenos ojos las estrategias que estaba aplicando el Gobierno hasta la fecha. «No deben enseñar las cartas, pero tampoco se debe descartar ninguna», dijo en referencia a la posibilidad de aplicar el artículo 155 de la Constitución.

Esta imagen de unidad entre las tres principales fuerzas constitucionalistas en el Parlamento todavía pudo haber sido más contundente si sus líderes hubiesen coincidido en la misma foto. Según detallan fuentes de la formación naranja, el partido de Albert Rivera estaba dispuesto a realizar el gesto, pero dejaron entrever que Pedro Sánchez no estaba tan convencido.

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