El independentismo convierte la Diada en una gran manifestación separatista

Decenas de miles de personas han por las calles de Barcelona. El Govern dice que le da igual la reacción del Estado e insiste en su desafío a la ley: «Esto no lo para nadie»


La manifestación independentista convocada con motivo de la Diada del 11 de septiembre en el centro de Barcelona ha completado su recorrido esta tarde, entre gritos a favor del referendo convocado para el 1 de octubre y suspendido por el Tribunal Constitucional: «Votaremos, quieran o no quieran». Este año, la movilización consistía en llenar de arriba abajo el passeig de Gràcia y la calle Aragó, formando una gran cruz con estas dos grandes arterias perpendiculares, para simbolizar un signo positivo en favor de «la democracia y la libertad».

El Gobierno considera que esta Diada ha sido la menos numerosa de los últimos años porque la mayoría de los catalanes no ha querido participar en la coartada de un proceso ilegal y liderado por el sector más radical de la política. Fuentes del Ejecutivo han indicado a Efe que, «sin entrar en una guerra de cifras», las imágenes que deja la manifestación de la Diada en Barcelona demuestran que ha sido «la menos numerosa de los últimos años». El Gobierno hace hincapié en que donde la sociedad catalana está representada «de verdad y legítimamente» es en el Parlament de Cataluña «y no en la calle». «Lo que vimos la semana pasada es que la mayoría de los independentistas ha silenciado a media Cataluña y pisoteado sus derechos de representación política», han añadido las fuentes, en alusión al pleno del Parlament que aprobó las leyes del Referéndum y de Transitoriedad.

Alrededor de un millón de personas ha participado esta tarde en el centro de Barcelona en la manifestación independentista convocada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC), según ha informado la Guardia Urbana a través de un mensaje en Twitter. Desde la Diada del 2012, inicio del debate soberanista, los asistentes a las concentraciones independentistas facilitadas por la Guardia Urbana no han bajado del millón de personas, salvo el pasado año, en el que rondaron las 800.000 personas.

La ANC, entidad organizadora de las manifestaciones de la Diada desde el 2012, ha asegurado que los inscritos en la movilización de este año -anunciada como «la Diada del sí» a la independencia, a tres semanas del 1 de octubre-, se aproximan al medio millón de personas. Sobre las cinco de la tarde, la movilización se ha iniciado con un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los atentados yihadistas de este verano en Barcelona y Cambrils. El Orfeó Català ha interpretado el himno catalán, Els Segadors, y a continuación el grupo musical Els Amics de les Arts han proseguido con «Louisiana o els camps de cotó».

A las simbólicas 17.14 horas, las pancartas gigantes desplegadas en cada uno de los cuatro extremos de la manifestación -con los lemas Paz y libertad, Referéndum es democracia, - han empezado a avanzar hacia el punto de confluencia: el cruce entre Passeig de Gràcia y la calle Aragó. Mientras avanzaban las lonas, de 16 metros de ancho por 16 de largo y que se abrían paso entre centenares de esteladas, gritos de «Independencia» y «Votaremos» y algún castillo humano, los manifestantes debían enfundarse la camiseta oficial verde fluorescente distribuida por la ANC, en homenaje a los voluntarios que en los últimos años han colaborado en la celebración de las movilizaciones del 11 de septiembre.

La movilización tiene lugar cinco días después de que el Parlament aprobara la ley del referendo y firmara el decreto de convocatoria, acto que llevó al Gobierno a presentar cuatro recursos al Alto Tribunal, que este admitió a trámite.

Los secesionistas: «Esto no lo parará nadie»

En el fragor de la Diada, el portavoz del Govern, Jordi Turull, ha asegurado que no hay oferta, juicio ni actuación del Gobierno central que logre frenar el referendo: «Da igual la reacción del Estado porque esto no lo para nadie». 

Por su parte, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha explicado cuál es, en su opinión, la única manera de que el Gobierno central evite el 1-O: «Que haga un llamamiento a hablar de cuándo y dónde podemos pactar los catalanes, y nos sentaremos y vamos a pactarlo».

Asume que no haber podido pactar el referendo con el Estado es un fracaso de todas las partes, pero cree que la mayor responsabilidad es del Estado porque «no quiere siquiera hablar y tiene además un gran poder».

Puigdemont también ha afirmado que no teme que le detengan antes del 1-O «No tengo miedo porque esto no se va a producir».

El referendo dañaría la economía

La agencia de calificación crediticia Moody's ha advertido de que el proceso de independencia en Cataluña tendría consecuencias negativas para la economía española y sus calificaciones y apunta que la solución puede pasar por satisfacer algunas demandas, especialmente en temas fiscales y de financiación. En un informe, Moody's aborda la situación del proceso y recuerda el tamaño de Cataluña, que supone el 19 % del PIB y cuenta con el 16 % de la población con una riqueza per capita por encima de la media. «La independencia debilitaría la fortaleza de la economía española», apunta la agencia, que revisará el próximo 20 de octubre el rating de España.

No obstante, Moody's reconoce que sus previsiones pasan porque el proceso no prospere y Cataluña siga en España. Existen, argumentan, numerosos «obstáculos» como las herramientas constitucionales o un apoyo popular a la secesión que no llega a ser mayoritario.

Una aberración que no se consumará

Mercedes Lodeiro
De izquierda a derecha: Joan Botella, Rafael Arenas, Teresa Freixes y Pere López
De izquierda a derecha: Joan Botella, Rafael Arenas, Teresa Freixes y Pere López

Representantes de entidades civiles confían en que no haya consulta, pero piden medidas para impedirla

Pese a que los secesionistas hacen más ruido, y por eso parecen más, muchas son las voces que les reclaman cordura desde la sociedad civil catalana. Y si los soberanistas apelan al discurso de que «es lo que quiere la gente», los miembros de organizaciones como Sociedad Civil Catalana, Federalistes d'Esquerra, Concordia Cívica y Sindicalistas contra el Referendo también se consideran gente. Así lo reivindican estas entidades, a las que pertenecen prestigiosos expertos juristas como Rafael Arenas, catedrático de Derecho Internacional Privado en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB); Joan Botella, decano de Ciencias Políticas en la misma universidad; Teresa Freixes, catedrática de Derecho Constitucional; y el histórico sindicalista de CC.OO. Pere López .

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