El descuartizador de Majadahonda se hace pasar por un lunático

El acusado, de origen gallego, dice que no recuerda nada y se derrumba al ver llorar a su padre

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Madrid / La Voz

No recuerda nada. Bruno Hernández, el acusado de origen gallego que se enfrenta a 26 años de internamiento en un centro psiquiátrico por un doble homicidio, aseguró este martes durante su declaración que no se acuerda de nada que tenga que ver con la desaparición de su tía Liria y de su inquilina Adriana, las dos mujeres a las que supuestamente pasó por una picadora tras haberles quitado la vida.

Con el mismo semblante tranquilo con el que había comparecido el día anterior en la Audiencia Provincial de Madrid, Bruno Hernández ofreció evasivas a las preguntas de la fiscal, y se hizo pasar por un lunático. El descuartizador de Majadahonda solo varió su discurso cuando la representante del ministerio público le preguntó directamente si había matado a su tía: «No he cometido ningún delito. Lo único que sé es que estoy fuertemente medicado y que me interesa la hermandad de la E y la R», aclaró, en referencia a la supuesta organización de la que dice formar parte junto a altos políticos europeos como Juncker, Berlusconi, Cameron o Theresa May. A requerimiento de su abogado, Bruno Hernández trató de explicar, sin mucho éxito, en qué consistía esta fraternidad a la que se refiere constantemente y de la que también formarían parte el exministro Fernández Díaz o la expresidenta de la comunidad madrileña Esperanza Aguirre, así como algunas empresas como Iberdrola, Warner Bros o Mercedes, tres de los muchos ejemplos de enumeró de carrerilla. Todos con la E y la R.

«Rumbo a lo desconocido»

El letrado de la defensa avanzó a su llegada a los tribunales que no tenía ni idea de lo que podía suceder: «Rumbo a lo desconocido», dijo insistiendo en la enfermedad de su cliente, diagnosticado con esquizofrenia paranoide y con quien asegura no haber hablado de los homicidios, porque «está en otro mundo».

Durante la media hora larga que duró su declaración, el acusado, de 33 años y con orígenes en Lugo, negó cualquier vínculo con los dos crímenes. Llegó a decir que solo era consciente de su presencia en la sala porque se lo había hecho saber su abogado.

Este martes también declaró como testigo su padre, Juan Francisco Hernández. Durante la intervención de este, Bruno dejó atrás su gesto sosegado y aparentemente tranquilo. Su padre, que admitió que no le había prestado a su hijo toda la atención que requería por su enfermedad, rompió a llorar cuando se justificó al decir que su jornada laboral comprendía ininterrumpidamente desde las ocho de la mañana hasta la madrugada. En ese instante, al ver llorar a su padre, el descuartizador de Majadahonda se vino abajo y soltó algunas lágrimas que tuvo que secarse con la ayuda de un pañuelo.

La Fiscalía solicita 26 años de internamiento en un centro al aplicarle «una eximente incompleta por enajenación mental». La acusación particular solicita 24 años de prisión. Por su parte, la defensa pidió su absolución.

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