«Dos policías de 1,90 en 4 metros cuadrados y sin ventilación»

Los agentes trasladados a Barcelona soportan la presión del entorno y unas difíciles condiciones de vida

«Vaya zulito bueno»: así son los camarotes de los policías en Barcelona Varios agentes de los enviados a Barcelona en el dispositivo preparado para el 1 de octubre han grabado vídeos dentro de los barcos donde están alojados. Hablan de «zulos», con hasta cuatro agentes por camarote

Barcelona / E. Especial

«Dos policías de 1,90, su uniforme y su equipaje para quince días en una habitación de 4 metros y sin ventilación». Es la queja de uno de los agentes de la Unidad de Intervención de la Policía (UIP) desplazado a uno de los ferris contratados por el Gobierno para hospedar en Barcelona a 2.000 policías por el desafío soberanista. Pero este portavoz de la Unión Federal Policial (UFP) llegado ayer a la Ciudad Condal desde A Coruña y Vigo, con otros más de 200 compañeros, comprende que «por seguridad» tengan que estar en estas condiciones. No le consta que en ningún caso sean cuatro los agentes que están por camarote. «En mi caso -dice- sería imposible; mido casi dos metros y entro justísimo. Son cuatro metros cuadrados sin ventana, aunque algunos son exteriores». Coincide con otros compañeros en que la tripulación desconoce el español, que el barco está en un sitio bastante aislado y que si quieren ir a un supermercado es un inconveniente. Tras reconocer que es una situación excepcional, se queja: «Un agua cuesta aquí casi tres euros, como en un aeropuerto».

«Hay unos bichos pequeños en la habitación, pero no salen en las fotos», se lamenta otro policía sobre «las condiciones de los camarotes/zulos donde hemos de vivir quince días, incluidos los mosquitos». Otros agentes se quejan de que están sin cobertura telefónica y que cada uno se tiene que pagar el wifi.

A otros antidisturbios que llevan unos días alojados en Barcelona en los dos ferris contratados por el Gobierno (hay un tercero en Tarragona) les preocupa más la hostilidad que han apreciado hacia ellos en la ciudad y en las redes sociales. Una muestra de esa animadversión es pública y procede de los estibadores, que decidieron el jueves en asamblea no suministrar servicios a estos barcos porque «no son bienvenidos».

Esta ojeriza contra los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil y de los policías de la Unidad de Intervención de la Policía (UIP) nunca se había manifestado. En 1992 también fueron desplegados en Barcelona con motivo los Juegos Olímpicos y entonces todo eran parabienes.

La actitud de los trabajadores del puerto lo justifica Gabriel Jiménez, de la Organización de Estibadores Portuarios de Barcelona, diciendo: «No es nuestra competencia suministrar nada a estos barcos porque son buques del Estado, son fletados por el Gobierno». Aunque admite que a los 1.050 estibadores del puerto no se les pidió nada desde el Gobierno, sí deja entrever su resquemor con una dureza extrema. Se queja, incluso, de que la zona portuaria se ha convertido en «pistas de footing y paseos de guardias civiles y policías». Un botón de muestra de la hostilidad hacia los agentes.

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