Manolo García: «No sé si siento pena o indignación al ver un barco lleno de policías en el puerto de mi ciudad»

El cantautor ha realizado un crítico llamamiento a los políticos para que resuelvan el conflicto catalán por la vía del diálogo.


Redacción

El popular cantante Manolo García no se puede creer lo que está viendo. El cantautor, nacido en el año 1955 en el barrio barcelonés Pueblo Nuevo, ha publicado en su página web un manifiesto en el que reflexiona de forma muy crítica sobre los actores políticos que han hecho que la situación catalana llegara al punto en el que se encuentra en la actualidad, en vísperas del 1-O.

«Humillar no es el camino», dice el cantautor El cantante lamenta ver en el puerto de su ciudad «un barco lleno de policías», algo que no sabe si le causa «pena, indignación o una mezcla de ambas», ya que considera que no son los cuerpos de seguridad lo que «hace falta para entenderse» y considera que «humillar no es el camino». Como receta, García pone «escuchar, no solo oír, hablar, y no solo con los que opinan como uno mismo; y trabajar para encontrar soluciones», una voluntad que ve desaparecida en los políticos actuales. «Parecen esforzarse mucho menos en buscar soluciones que en reforzar una crispación de la que quizás obtengan un rédito político, pero a un alto precio social que pagamos todos», plantea el cantautor.

Manolo García se pregunta «por qué no se puede escuchar la opinión del pueblo catalán. ¿Por si no le gusta a todo el mundo? ¿Y esto es lo correcto? ¿No querer oír cuando se intuye que quizás no guste la respuesta?»

Según él, todas las opiniones son necesarias, y le apena también «oír a gente cargar contra Joan Manel Serrat por decir su opinión u otro tanto hacer otros con Lluis Llach», a los que les ofrece todo su «sincero respeto y cariño».

Manolo García considera que «algo, o mucho, no funciona si se piensa que es correcto insultar a los que opinan de forma diferente» y le da la impresión de que, al final, «parece que nada cambia, que estemos retrocediendo en vez de mejorar como colectivo con el paso de los años», lo que considera algo «grave, un error a corregir».

Para terminar, el cantautor barcelonés vuelve a suplicar por el diálogo y a pedirles a los políticos que dejen de lado la violencia o la intimidación, con lo que, deduce, «se conseguirán resultados más civilizados y probablemente más satisfactorios para todos».

«Creo que es con política como deben resolverse las encrucijadas políticas», zanja.

Otro pleno bronco en el Congreso: Entre el «Viva Galiza Ceive» de Rufián y el «Viva la Guardia Civil» de Podemos

Fran Balado
Otro pleno bronco en el Congreso: Entre el «Viva Galiza Ceive» de Rufián y el «Viva la Guardia Civil El Congreso de los diputados volvió a registrar otra sesión monopolizada por el desafío secesionista de Cataluña

El Congreso de los diputados volvió a registrar otra sesión monopolizada por el desafío secesionista de Cataluña

El Congreso de los diputados volvió a acoger este miércoles un pleno bronco, en el que de nuevo, como viene siendo la tónica a lo largo de las últimas semanas, el desafío secesionista en Cataluña volvió a monopolizar las intervenciones de los diputados.

Joan Tardá y Gabriel Rufián abandonaron con prisas y cara de muy pocos amigos el Hemiciclo a los cinco minutos del inicio del pleno. El primero, portavoz de la formación independentista en el Congreso, a las preguntas de los periodistas que se agolpaban en los pasillos masculló: «Mordor, Mordor», el nombre de uno de los escenarios creado por J. R. Tolkien para sus aventuras de El señor de los anillos. Por su parte, Rufián, portavoz adjunto, que, continuando con la temática aventurera y en consonancia con su compañero, este miércoles acudió con una camiseta de Harry Potter, tuvo tiempo de disfrutar de una intervención en el pleno, que destinó al ministro de Justicia, Rafael Catalá. «¿Tiene el Gobierno previsto hacer algo para evitar más detenciones de los políticos catalanes?», denunció. El titular de Justicia respondió que las detenciones habían sido decretadas por los jueces, y que desde el Ejecutivo solo garantizaban el cumplimiento de la ley. La explicación no convenció a Rufián, que en su réplica ironizó sobre la posibilidad de que se destinara alguno de los ferris atracados en Barcelona, en los que se alojan las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, a labores humanitarias en el Mediterráneo, y defendió que la postura de ERC en el referendo no solo beneficiaría a Cataluña, sino también al resto de España, «país de países», y gritó desde su escaño: «Viva Galiza Ceive».

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