Los independentistas hostigan a la policía en Cataluña

Hoteles de Pineda expulsan a agentes bajo amenaza de cierre por cinco años por parte del ayuntamiento. Cientos de manifestantes cercan durante horas a 45 policías gallegos en Barcelona

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La Voz en BARCELONA

Acoso a las fuerzas de seguridad. Esa es la misión que cientos de catalanes cumplieron ayer poco después de que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, reclamase que se marchen de Cataluña los policías y guardias civiles desplazados a la comunidad para velar por el cumplimiento de la ley con motivo de la celebración del referendo ilegal del pasado domingo y en previsión de que los Mossos d’ Esquadra, como así fue, incumplieran el auto judicial que les ordenaba precintar colegios electorales y requisar urnas.

Los independentistas protagonizaron concentraciones en distintas localidades de Cataluña. La más numerosa en Barcelona, donde un millar de personas bloquearon desde las cuatro de la tarde la sede de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña. El edificio, donde estaban desplegados 45 agentes procedentes de Vigo y de A Coruña, tuvo que ser blindado por una decena de furgones y agentes de los Mossos. Los agentes de la UIP gallega fueron relevados por otros compañeros sobre las diez de la noche, cuando los Mossos formaron un pasillo de protección para que pudieran volver a los barcos en los que están alojados.

Los manifestantes corearon lemas como «Policía española, a la Moncloa», mientras agentes autonómicos pertrechados con armas y protegidos con chalecos y cascos similares a los que portan los de la Unidad de Intervención Policial (UIP) escuchaban: «Los Mossos son nuestra policía». «A por ellos, oé», «bote, bote, español el que no bote» y «cobardes» fueron otros de los cánticos de los independentistas.

Un episodio similar se vivió frente a la Comisaría Provincial de Gerona, donde cientos de «niñatos», según reveló un agente, acosaron y profirieron insultos a los policías.

Amenazas a los hoteles

Anoche, otra muchedumbre sitiaba en la localidad barcelonesa de Pineda un hotel en el que habían sido realojados guardias civiles expulsados de otro centro hotelero. Y la cadena hotelera envió una comunicación escrita diciendo que habían sido amenazados con un cierre por cinco años si no echaban a los miembros de las fuerzas del orden. La Fiscalía General del Estado analiza si procede iniciar actuaciones penales.

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En Calella, a 50 kilómetros de Barcelona, unos 250 guardias civiles que estaban alojados desde hace días en el hotel Vila fueron «invitados a marcharse». La alcaldesa y diputada autonómica Montserrat Candini, del PDECat, según aseguró uno de los uniformados, telefoneó al director y dueño del hotel para mostrarle su malestar por el alojamiento de los agentes. 

Amenazas de muerte

Según reconocen algunos guardias civiles, el propietario del negocio fue víctima de presiones desde la alcaldía. «O nos echa o le paralizan el expediente de una licencia de reforma», asegura un huésped sobre lo que le dijeron al empresario. Las presiones llegaron también en forma de amenaza de muerte para los padres del hotelero, al que le recordaron que tiene hijos pequeños. Ayer «faltaron la mayoría de los camareros a trabajar, por amenazas y presiones», denuncian los guardias civiles. Y añaden: «Han tenido que cerrar con maderas y persianas todas la ventanas», incluso «han cortado los suministros de comida y han colgado un cartel de “Hotel cerrado”» .

Las mismas fuentes indican que la alcaldesa se reunió con representantes de los alojamientos de la localidad y les advirtió: «No queremos que nuestros hoteles se conviertan en cuarteles».

Según otras fuentes, situaciones similares a las de este hotel se produjeron en otros, como el Palmeras y el Catalonia, también en Calella, y el hotel Travé, en Figueras, con lo que serían 500 los agentes afectados, entre policías y guardias civiles.

El acoso y los insultos que están soportando las fuerzas de seguridad por parte de independentistas que el domingo fueron a increparlos a algunos de esos hoteles hay que añadir el que sufren en otros locales públicos. Uno de esos casos de discriminación ocurrió en el gimnasio Palace de Figueras (Gerona) cuando a un agente le vetaron la inscripción al ser reconocido como miembro de las fuerzas de seguridad del Estado. El teléfono del gimnasio no estaba ayer operativo.

Charlas en colegios contra los agentes policiales

El hostigamiento a las fuerzas y cuerpos de seguridad se ha trasladado a algunos colegios e institutos de Cataluña. Un agente de la policía destinado en la comunidad ha denunciado a través de un audio cómo los alumnos, entre ellos adolescentes de entre 14 y 15 años, fueron invitados ayer por los profesores a salir al patio del instituto para escuchar charlas sobre la actuación policial del domingo. «Se nos ha puesto por los suelos», aseguró a La Voz el agente cuyo hijo estudia en ese centro de la localidad barcelonesa de Esplugas de LLobregat. Ahora, dice, «ya todos los niños odian a la policía».

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