Los secesionistas catalanes, a un solo paso del abismo

Ajenos a las presiones externas, divididos y con los más radicales movilizados, preparan esta tarde una declaración unilateral de independencia, que será respondida inmediatamente por el Estado

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La Voz en Barcelona

Nadie acierta a saber lo que ocurrirá hoy en Cataluña con el desafío independentista. Ni los más avispados politólogos pueden preverlo. Tampoco los protagonistas, porque son variados. «Más que un día histórico puede ser un día histérico», resume un experto muy al tanto de lo que está ocurriendo en Cataluña. Todo depende de lo que suceda en el pleno del Parlamento catalán convocado para las seis de la tarde para que el presidente Carles Puigdemont hable de la situación en Cataluña. Su silencio alimenta los presagios más negros. A nadie se le escapa que habrá una declaración de independencia. La cuestión es en qué consistirá, porque Junts pel Sí y la CUP discrepan por su redacción y alcance. De hecho, anoche aún estaban negociando en un ambiente de profunda división. Sea cual sea el resultado final, el Gobierno advirtió ayer que habrá una respuesta inmediata del Estado con todos los instrumentos constitucionales y penales en su mano.

declaración unilateral de independencia

Los radicales. La CUP y la Asamblea Nacional Catalana presionan a Junts pel Sí para hacer hoy una declaración de independencia. Argumentan que hay que dar cumplimento «al compromiso con el pueblo, que ya ha votado y al que no se puede abandonar». La ANC anunció ayer en un vídeo por boca de Jordi Sánchez: «El martes 10 de octubre declaramos la independencia». A continuación, todos los miembros de la cúpula de ANC exclaman: «Allí estaremos». Para obstruir cualquier decisión que no coincida con sus intereses, la ANC convocó a los ciudadanos a llenar el parque de la Ciudadela, donde se encuentra el Parlamento catalán, una hora antes de que comience la sesión. «La única forma de que se restablezca la democracia en Cataluña es proclamando la independencia», manifestó Benet Salellas (CUP). Además rechazó cualquier posibilidad de que solo se produzca una declaración de independencia simbólica: «Debe haber un proclamación formal para estar en condición de igualdad con el Estado español para poder negociar una separación». En este grupo de radicales está el consejero de Exteriores, Raül Romeva, quien declaró a la radiotelevisión pública belga (RTBF) que no hay alternativa a la DUI.

Las presiones para evitar el escenario más extremo proceden de dentro y de fuera del secesionismo. La propia alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, hizo un llamamiento a Puigdemont para que evite una declaración unilateral que, le recordó, no puede avalar con los resultados del referendo ilegal del 1-O.

declaración sin una proclamación inmediata

La vía eslovena. Anoche, Junts pel Sí y la CUP todavía buceaban en busca de un texto pactado en el que luzca la palabra independencia sin que se vislumbre la expresión declaración. Pretenden escenificar que se ha constatado que los catalanes quieren la independencia. Sergi Sabrià (ERC) afirmó que hoy se dará «forma» a los resultados del 1-O y se pondrá «sobre la mesa la constitución de la república independiente», aunque no aclaró en qué formato. Se limitó a subrayar que el resultado del referendo ilegal es «vinculante». Tampoco fue claro el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, quien aseguró en TV3 que la declaración de independencia está prevista en la (suspendida) ley del referendo y que aplicará la ley. Fueron voces desde el PDECat las que buscaron templar gaitas. Después de que la coordinadora general, Marta Pascal, manifestara a la BBC que se realizará un «reconocimiento simbólico» del referendo ilegal, el eurodiputado Ramon Tremosa aportó otra posibilidad: que se haga una declaración y a continuación «se suspendan sus efectos» durante un tiempo para negociar un referendo pactado con el Estado. Puso como ejemplo lo que sucedió con la independencia de Eslovenia en 1991.

ELECCIONES

Boicot. Hay dos posibilidades: uno, que la declaración sin proclamación inmediata de la independencia vaya acompañada de la convocatoria de elecciones constituyentes. También podrían proceder a la convocatoria de una asamblea de electos en Cataluña (parlamentarios y concejales) para forzar una intervención internacional, que todos los países han descartado. Otra posibilidad es que el Gobierno, en aplicación del artículo 155 de la Constitución, forzara la convocatoria de unas nuevas elecciones autonómicas. Junts pel Sí y la CUP advirtieron que las boicotearían.

la respuesta del estado

Inmediata. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, avisó de que una declaración unilateral «no va a quedar sin respuesta» y aseguró que esta será inmediata, con todas las herramientas que da el Estado de derecho. También el Tribunal Superior de Cataluña, del que depende en buena medida la respuesta penal, está preparado. Su presidente, Jesús María Barrientos, ordenó ayer que la Policía Nacional se encargue de dirigir la seguridad del edificio de su sede, en coordinación con los Mossos d’Esquadra, cuerpo de seguridad autonómico del que no se fía.

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