El Parlamento catalán desoirá a Rajoy

La Generalitat anuncia que el pleno «será respetuoso» con el 1-O, mientras ERC y la CUP instan a Puigdemont a proclamar la independencia y Pedro Sánchez le recomienda convocar elecciones

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La Voz en Barcelona

La tramitación en el Senado del plan de Mariano Rajoy para tomar el control de la Generalitat no será tenido en cuenta por el Gobierno catalán, ni por la mayoría independentista del Parlamento autonómico. Ejecutivo y 76 diputados del legislativo siguen instalados en su intención de avanzar hacia la declaración de independencia, pese a que Carles Puigdemont y su gabinete se encuentran a seis días de ser destituidos por el Gobierno central en desarrollo del artículo 155 de la Constitución.

La Generalitat eligió ayer a su portavoz y consejero de Presidencia, Jordi Turull, para lanzar sus advertencias y dejar claro que desoirán y se adelantarán a lo que acuerde el pleno el Senado. «Esta semana será de decisiones. El no hacer nada no forma parte de ningún escenario», advirtió, para indicar que la guía secesionista será cumplir con «el mandato» del referendo del 1 de octubre, ilegalizado por el Tribunal Constitucional.

No quiso desvelar cuál será la fórmula que esta vez elegirá el presidente catalán para realizar o activar la consecuente declaración de independencia, pero sí dejó claras las intenciones del bloque secesionista al señalar que «lo que es Cataluña lo decidirá el Parlamento legítimamente elegido por los ciudadanos». 

Elecciones, ahora no

Aunque una parte con peso del catalanismo histórico reclama la celebración de elecciones anticipadas, como muestra de ratificación de autogobierno por parte de Puigdemont y vía para tratar de frenar la aplicación del artículo 155, Turull descartó por completo la vía de las urnas, también aludida en Madrid por Pedro Sánchez como la última oportunidad que el presidente catalán tiene para no perder el control de la Administración autonómica. «Ya nos hemos contado muchas veces», zanjó Turull para insistir en el valor que los soberanistas dan al resultado del referendo y que no están a favor de contrastar con las garantías legales que el Constitucional consideró que fueron inexistentes en la tramitación del 1-O.

La Generalitat señala al Parlamento como el escenario donde se concretará el plan que ultima el PDeCAT, ERC y la CUP, con el apoyo de entidades soberanistas como ANC y Òmnium, siempre consultadas por el presidente autonómico. Dicha Cámara se convertirá esta mañana en centro de atención al estar convocada la junta de portavoces que definirá el calendario y contenido del pleno en el que previsiblemente el bloque soberanista active la declaración de independencia. Desde el sábado, con el 155 en la mano, dicha sesión no podría celebrarse, al establecerse un derecho de veto en favor del Gobierno central sobre las iniciativas que se planteen en el Parlamento autonómico.

Desde Junts pel Sí se apunta que el pleno de formalización de la independencia podría celebrarse el viernes coincidiendo con la sesión del Senado que facultará al Ejecutivo de Rajoy a desarrollar el artículo 155 en una reunión del Consejo de Ministros que se celebrará ese mismo día por la tarde.

Que Puigdemont haga una comparecencia ante el Parlamento para levantar la suspensión de la declaración de la independencia, sin que de nuevo sea votada por el conjunto de la Cámara, o que esa formalización se haga mediante una propuesta de resolución en el pleno anual de política general o en uno monográfico, es lo que hoy dilucidarán los portavoces de los grupos parlamentarios. Esquerra y la CUP coinciden en animar al presidente catalán a que acelere y proclame la secesión antes de que el Gobierno central tome el control de la Generalitat y el Parlamento. «No nos queda otra opción que defender la república», manifestó ayer a los medios de comunicación autonómicos el vicepresidente Oriol Junqueras.

El PP ha hecho ya un llamamiento a los partidos contrarios a la independencia a que no asistan a la sesión en la que se prevé activar la secesión. Ciudadanos, el principal partido de la oposición, clama por la celebración de elecciones, convencidos sus dirigentes de que aunarán gran parte del voto antiindependentista. Y aunque no se otorgan buenos resultados en unos comicios adelantados al PSC, Pedro Sánchez abogó ayer por la misma fórmula, como última oportunidad para frenar el 155. «El problema de Cataluña no es España, sino sus malos gobernantes que hacen de la división social, de la confrontación territorial y la ilegalidad la forma de hacer política», argumentó para añadir que «la izquierda nada tiene que ver con el secesionismo».

No dejó pasar Sánchez las acusaciones que desde Podemos se lanzan hacia el PSOE para deslegitimar su acuerdo con el Gobierno en la crisis catalana. «Cuando tuvieron la oportunidad de echar al PP del Gobierno de España, lo que hicieron fue votar en contra del cambio de Gobierno en España», recordó. 

Tajani, contundente

Igual de tajante se mostró ayer de nuevo el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, al advertir a la Generalitat que «ningún país europeo pretende reconocer a Cataluña como un estado independiente. «Las pequeñas patrias son restos del pasado», indicó desde Italia.

El mismo papel de deslegitimar internacionalmente la campaña de los independentistas catalanes fue puesta de manifiesto por el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, al asegurar a la BBC que las actuaciones de la Policía Nacional y la Guardia Civil el día del referendo tuvieron un «alcance limitado» y que muchas de las imágenes de violencia suministradas «eran falsas».

Solo en Twitter se manifestó ayer Puigdemont. En su activa cuenta, el presidente catalán instó a leer un artículo de opinión publicado en Newsweek en el que se reclama la abdicación del rey para «salvar» a España.

Y mientras sindicatos, colectivos de funcionarios y de estudiantes anuncian acciones de rechazo contra la toma de control de la Administración catalana, la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) ha empezado a promover en todos los ayuntamientos mociones contra el desarrollo del artículo 155.

 

Más dimisiones y desconcierto en el PSC, que no quiere que Montilla vote

Los socialistas catalanes se encuentran de nuevo ante una encrucijada. No apoyan al independentismo, pero tampoco están satisfechos con el respaldo dado por Pedro Sánchez al plan de Mariano Rajoy, al generar dicha alianza conflictos en los pactos que mantienen en distintos ayuntamientos con fuerzas independentistas, comunes y Podemos.

A la renuncia de la alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet, Núria Parlon, a seguir en la ejecutiva federal del PSOE, se sumó ayer la dimisión del secretario de organización del partido en Manresa, Xavier Vera, que manifestó en las redes sociales que «no estoy de acuerdo con el artículo 155».

Mientras el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, no se ha manifestado aún respecto a los extremos diseñados por Rajoy para tomar el control de la Generalitat, el presidente de los socialistas catalanes y alcalde de Lérida, Àngel Ros, aseguró que el partido no conocía las medidas que se pondrán en marcha, que calificó de «duras». La grieta abierta en el PSC y en su relación con el PSOE podría ser analizada hoy en una reunión extraordinaria de la dirección socialista catalana, donde Ros planteará que el expresidente de la Generalitat José Montilla no tenga que votar en el Senado el 155.

Una decena de mentiras por la secesión

FRANCISCO ESPIÑEIRA
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