Morate quiso huir de España tras enterrar a sus víctimas: «Hice un hoyo de mierda. Y tuve agujetas una semana»

El asesino del doble crimen de Cuenca quiso abortar su plan de matar a Marina cuando supo que Laura iba con ella: «Vámonos mejor a tomar café»

La mujer de Itsvan (amigo de Morate) reconoce que el procesado confesó en Rumanía su crimen Ella y su marido acogieron a Morate durante su huida tras el doble crimen

El principal acusado del asesinato de Laura del Hoyo y Marina Okarinska, Sergio Morate, quiso abortar el plan de acabar con la segunda de ellas, con quien había mantenido una relación amorosa que había terminado, toda vez que supo que iba acompañada de Laura a la cita que había concertado con ella para presuntamente acabar con su vida. Según ha relatado el segundo agente que recepcionó a Morate a su llegada a la base aérea de Torrejón tras su proceso de extradición -que ha confirmado el testimonio del inspector jefe de la Policía Judicial que declaró este martes-, para el acusado fue «un contratiempo» que su exnovia acudiera a la casa de la calle Río Gritos con su amiga Laura.

«Cuando Marina me dijo que venía con Laura, le dije que no subiera. Le dije que fuéramos a tomar café, pero ella quería acabar con la historia. Me dijo que les abriera la puerta. Cuando pasaron, eché la llave...», señaló Morate, quien «ya no cuenta nada más» a partir de ese momento. «Cada vez que llega a ese punto de la historia, ni él cuenta más, ni nosotros le preguntamos». Según su relato, una vez que fueron informados del aterrizaje del avión que portaba a Morate a Torrejón de Ardoz, se les encargó por parte de los agentes del Grupo Especial de Operaciones que mantuvieran su custodia en el interior del aeroplano, ya que había que proceder al traslado de un segundo preso que viajaba con Morate de carácter «muy agresivo».

«Estuvimos aproximadamente una hora en el interior del avión con Morate», ha recordado. Confirmando el testimonio del jefe de la Policía Judicial de este martes, hubo una conversación «fluida». «Le preguntábamos si estaba bien, si había tenido algún percance. Él nos manifiesta que no, que ha ido todo bien, pero que está jodido. Que sabe que la ha liado gorda», asevera.

En el transcurso de esa conversión, Morate contó que la situación en Rumanía había sido «más precaria». Después, el acusado le preguntó por su madre, ya que era conocedor del vínculo que este agente llegó a mantener con ella. «Su madre le había dicho que había estado en contacto con un policía de dos metros y acento andaluz», ha explicado para justificar que Morate tuviera conocimiento de que se conocían.

La conversación continuó. «Le dije que su madre había estado preocupada y que había un momento en el que temió que se hubiera suicidado». «Yo sí que he tenido depresión, pero antes de matarme nos vamos los dos por delante», contestó Morate, según el testimonio del agente, que ha confirmado así los extremos relatados por su compañero este martes.

«Habló muchos de la relación con Marina»

De su testimonio se desprende que Morate dio muchos detalles de la relación que mantenía con Marina, de cómo viajó a Ucrania a buscarla. «Dijo que su relación siempre había sido buena, que habían sido novios hasta hacía poco. Y que antes de que le detuvieran vio en televisión cómo se comentaba que Marina podría haberse casado. Decía que eso era imposible». También preguntó por los padres de Laura, a lo que se le contestó que «estaban destrozados». «¡Pobre Laura!», dijo Morate.

En su opinión, cuando hablaba de Laura, «sí que se notaba que cambiaba un poco de actitud, mientras que al hablar de Marina lo hacía sin remordimientos». «Pero con Laura agachaba la cabeza». Tras bajar del avión, siempre coincidiendo con el testimonio que su compañero vertió este martes, se encontraron con un tercer policía de Cuenca a quien Morate conocía, de nombre Javier, quien le preguntó al acusado por su situación.

«Con lo poco que llevo de policía, quién me iba a decir que mi primer detenido serías tú», le dijo Javier. «Ya ves la que he liado, has detenido a un famoso», contestó Morate. Como más datos que Morate manifestó, el agente, que ha insistido en que la conversación era fluida e incluso de ambiente «íntimo», ha revelado que el acusado preguntaba extremos de la investigación.

También preguntó por Alexander E. -amigo suyo al que se ubica en el domicilio donde presuntamente perpetró los asesinatos-. «Cuando él llegó, pensé que tendría todo solucionado, pero me llevó más tiempo de lo previsto. Le dije que subiera al piso, le dije que tenía allí a Marina, y él me dijo que no quería saber nada de la historia, que se iba», añadió Morate, según el policía.

Sergio Morate impasible durante el juicio No muestra ningún tipo de gestualidad en la sala

Tal y como ha continuado, él pensó que «podría haberle echado una mano», ya que le pidió que le aparcara un coche. En ese momento, empezó a sentir «inseguridad», ya que había una persona que podría tener conocimiento de lo que hizo. Parece ser que Morate preguntó varias dudas que le surgían al respecto de la investigación, como si habían hablado con todos los vecinos o si se habían examinado todos los vehículos, incluido el coche que Raúl T. le prestó ese mismo día.

«Nos dijo que él pensaba que en Palomera iba a hacer un hoyo en diez minutos», ha añadido el agente. «Pero no había forma de cavar, hice un hoyo de mierda», relató Morate sobre el enterramiento, añadiendo que tuvo agujetas «durante una semana». Además, según sus palabras, la idea de abandonar España no le vino a la cabeza hasta que no vio lo mal que había ejecutado el enterramiento. Otro de los comentarios que hizo Morate mientras llegaban a los juzgados de Cuenca en ese proceso de traslado fue que se alegraba de que estuviera lloviendo. «Así habrá menos gente esperándome para insultarme».

Regristros previos

Este agente también participó en los registros previos tras la desaparición. Sobre el registro en la calle Río Gritos, ha confirmado que se encontraron un rollo de cinta americana, cinta adhesiva, una bolsa de bridas y una bolsa con bolsas de basura. Además se identificaron dos bolsas con ropa que pertenecían a Marina, y se comprobó que en las cajoneras de la habitación de matrimonio permanecían los enseres de la víctima, que corroborarían que hacía vida en ese domicilio.

Al respecto del registro en la casa de Chillarón, ha recordado que paró dicha inspección porque justo se dio el aviso de que habían aparecido los cadáveres. «En el primer registro de esa casa no vimos nada de especial interés», ha declarado, si bien consideraba que Sergio Morate podría haber tenido «acceso inmediato» a herramientas como picos o palas disponibles en esa finca.

De la inspección de la zona donde encontraron los cadáveres, ha recordado que sólo estaban allí los policías adscritos a Seguridad Ciudadana manteniendo el perímetro de seguridad cuando él llegó con el grupo investigador. Una vez ahí, «se activa el protocolo, se precinta y se espera la llegada de la autoridad judicial». «El cuerpo de Marina estaba debajo del de Laura. Cuando se retira el cuerpo de Laura, se observa que tiene una brida cortada en la parte del cuello, enredada en el pelo», ha detallado.

Este agente, que tuvo muchas conversaciones con la madre de Morate, ha revelado que ésta le narró toda una «cronología» de la relación sentimental del acusado con Marina. «Mi relación con ella hay que contextualizarla. Dentro de mi labor, no podemos abstraernos. Una persona que estaba pasando por su situación en unos momentos tan duros, derivó en una labor de acompañamiento. En este caso, me gustaría señalar que la madre, salvando la gran distancia, no dejaba de ser una víctima paralela».

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