Nicolás Sartorius: «El movimiento secesionista catalán es muy insolidario y reaccionario»

El exdiputado, exdirigente del PCE y de IU, y cofundador de CC. OO. dice que romper países no es nada progresista ni de izquierdas, porque los trabajadores son los más perjudicados

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Activo luchador antifranquista, cofundador de Comisiones Obreras, dirigente del PCE, Nicolás Sartorius (San Sebastián, 1938) fue detenido varias veces bajo la dictadura y pasó más de seis años en prisión. Fue diputado en dos legislaturas, llegando a ser portavoz de IU. Tras abandonar la militancia política, se dedicó a escribir, especialmente sobre la Transición, y a colaborar en medios de comunicación. Actualmente es vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas. Sartorius se muestra preocupado ante la situación «muy complicada, muy peligrosa y muy incierta» que vive Cataluña.

-¿Cómo cree que va a influir el anuncio de la aplicación del artículo 155 de la Constitución?

-Yo hubiera preferido que no se tuviera que haber propuesto su aplicación. A nadie le debería gustar tener que intervenir en una comunidad autónoma, pero hay situaciones en que es inevitable. Hay que precisar que la autonomía continúa, lo que se hace es quitar a los gobernantes que han incumplido la legalidad y sustituirlos por otros que la repongan. Es un artículo que esperemos que no se tenga que aplicar, pero eso está absolutamente en manos del presidente de la Generalitat, volviendo a la legalidad y convocando elecciones. Tiene una salida digna y correcta en una democracia, en la que cuando hay crisis profundas, como en este caso, la solución siempre es dar la palabra a la ciudadanía. Me sorprende que se hayan hecho grandes manifestaciones bajo el eslogan «Volem votar» y ahora no se quiera votar en unas elecciones autonómicas con garantías. Es el acto democrático que necesita en este momento Cataluña.

-¿Qué pasaría si el Parlamento declara la independencia y a la vez Puigdemont convoca elecciones? ¿No se aplicaría el 155?

-Todo lo contrario. Si declaran la independencia sería la bomba atómica, aunque convoquen elecciones, que estarían al margen de la legalidad.

-Usted sitúa el origen inmediato de lo que está pasando en las jornadas del 6 y 7 de septiembre en el Parlamento catalán, cuando se votaron las leyes de referendo y de transitoriedad.

-Si no sabemos el origen de lo que está pasando estamos perdidos, en la bruma. En esas dos jornadas una mayoría exigua del Parlamento y el Gobierno de Cataluña deciden liquidar la Constitución, el Estatuto de Autonomía y toda la legislación europea. Eso se hizo en dos sesiones absolutamente abracadabrantes, violando todo tipo de reglamentos. Cuando una comunidad autónoma comete este tipo de ilegalidades brutales, el Estado tiene que hacer algo, porque supone romper España y Europa. Admitirlo y no hacer nada hubiera sido un cataclismo, lo peor de todo. Espero que Puigdemont convoque elecciones, porque aplicar el artículo 155 sería difícil de llevar a la práctica y puede provocar resistencias y fuertes movimientos en la calle, nos metería en un escenario desconocido.

-¿La reivindicación independentista tiene una base fundamentalmente económica?

-Yo siempre he sostenido que el movimiento independentista catalán no es nada de izquierdas ni de los trabajadores, sino de la pequeña y mediana burguesías, fundamentalmente de las capas medias, que luego tiran de sectores populares. Estos movimientos son muy insolidarios, porque nunca quieren independizarse los territorios más pobres, siempre son los más ricos. El independentismo catalán es un movimiento muy insolidario y profundamente reaccionario, puesto que si bien el derecho de autodeterminación tuvo sentido en la época de las colonias y los imperios, en la era de la globalización, la mundialización, las multinacionales, los grandes poderes económicos y tecnológicos y la revolución digital, romper países no tiene nada de progresista ni de izquierdas, sino todo lo contrario. Lo que se necesita hoy es federar, unir, para hacer frente a ese tipo de fenómenos.

-¿Quiénes serán los más damnificados?

-A quien más perjudica un movimiento independentista es a los trabajadores, son quienes lo van a pagar. En todos los países de Europa en los que ha habido secesión el movimiento sindical ha desaparecido prácticamente. Tiene una lógica, porque hay tal sentimiento nacionalista que lo sindical no importa o desaparece. En las repúblicas de la ex-Yugoslavia o la ex Unión Soviética la izquierda está fuera de juego. Hay tendencias muy ultraderechistas, como en Polonia, Hungría o Chequia, donde la izquierda ha quedado arrinconada.

-¿Qué consecuencias tendría en España?

-Si una parte de España se separa, se rompería el movimiento sindical, la caja única de la Seguridad Social, que es el elemento de solidaridad más importante, porque garantiza las pensiones, los convenios colectivos y las relaciones laborales, en un mercado que ya es único, lo que sería un desastre que perjudicaría enormemente a los trabajadores.

«Un referendo de independencia no es legal ni pactado»

Nicolás Sartorius afirma que «pedir diálogo no significa nada si no se explica sobre qué y dónde».

-Puigdemont quiere establecer un diálogo bilateral como si hubiera dos Estados, pero hay asuntos como este que hay que arreglar entre todos, en el Congreso de los Diputados. Y luego está sobre qué se habla, porque hasta ahora la impresión es que solo quieren dialogar sobre que les dejen hacer un referendo de independencia, y eso no es diálogo, es imposición. Yo soy partidario del diálogo, lo he practicado toda mi vida, en la transición lo dialogué todo, pero hay que fijar los términos.

-¿Es partidario de un referendo pactado sobre la independencia?

-El llamado referendo legal y pactado si es sobre la independencia no es ni legal ni pactado. No es legal porque el artículo 2 de la Constitución lo imposibilita, por lo que habría que reformarla previamente, y no es pactado porque la pregunta ya te la ponen.

-¿Qué le parece la posición de Podemos sobre Cataluña?

-Se equivoca, porque dice que Cataluña es soberana y puede decidir, con lo que podrían seguir sus pasos el País Vasco o Galicia y, por qué no, Canarias o Valencia. Esto nos llevaría a trocear la soberanía del pueblo español.

-¿Cuál sería la solución?

-Lo mejor sería que en Cataluña haya elecciones estatutarias convocadas por Puigdemont antes de aplicarse el 155, lo que abriría un espacio de negociación y, una vez restablecida la legalidad y en un ambiente de menos crispación, abrir el diálogo sobre la reforma constitucional en el Congreso, que debería ir en el sentido federal. Esa reforma la votarían todos los españoles y luego los de cada comunidad votarían los estatutos autonómicos que se vieran afectados. Habría que hablar de financiación, de las inversiones, de mejorar el autogobierno, de todo menos de la independencia, evitando la discriminación de unas comunidades por favorecer a otra.

«Decir que España ha vuelto al franquismo es una ofensa a quienes lo combatimos»

Sartorius considera que «decir que España ha vuelto al franquismo es una ofensa a quienes combatimos la dictadura».

-¿Qué piensa alguien como usted que pasó seis años en la cárcel durante la dictadura cuando se compara la España actual con el franquismo?

-Es una ofensa y una falta total de respeto a los que estuvimos luchando contra la dictadura y es no tener ni idea de lo que es una dictadura, un disparate absoluto. Pero eso tiene una base en los que hablan de régimen del 78, la misma palabra que se empleaba para denominar al franquismo. Es un error gravísimo de las fuerzas que se consideran progresistas o de izquierdas, como Podemos, porque realmente quienes trajeron la democracia y la Constitución fueron los sectores populares, los sindicatos con Comisiones Obreras al frente y partidos como el PCE. Fue producto de su lucha. Por eso descalificarlo es una torpeza. En la época de Franco, si te subías a los coches de la Guardia Civil y los pateabas te metían un consejo de guerra y te tirabas 30 años en la cárcel. No tiene absolutamente nada que ver la situación actual con aquella y es un mensaje muy destructivo que ofende a la inteligencia. La Constitución y las leyes, que se han cepillado los independentistas en dos días, a quienes protegen es a los débiles (el poderoso no las necesita), ya que reconoce los derechos de huelga, sindicación manifestación o reunión, que en el franquismo eran delito.

-¿Hay presos políticos en España? ¿Lo son Jordi Sànchez y Jordi Cuixart?

-No. Son personas que han cometido un delito, según considera una juez independiente. Cuando se dice que están presos por manifestarse pacíficamente por sus ideas no se dice la verdad. La jueza de la Audiencia Nacional, un tribunal que llamó también a declarar a Rajoy y que está metiendo mano al PP, que no se casa con nadie, dice que estas personas, y habrá que demostrarlo en un juicio, arengaron a gente para que impidiera que una orden judicial se pudiera cumplir. Puede que sea exagerado acusarlos de sedición, y más bien se les podría imputar por desórdenes públicos. Yo no los hubiera encarcelado, los habría dejado en libertad bajo fianza, para no alimentar el victimismo de los independentistas, pero la jueza actúa por criterios legales, no políticos.

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