Puigdemont pone rumbo a la independencia

Da portazo al Senado y prepara con los secesionistas la propuesta que llevarán al Parlamento catalán en una reunión que terminó a las dos de la madrugada tras siete horas de discusión

Así fue la noche más larga del «procés» Pasadas las dos de la madrugada y después de siete horas reunidos, Puigdemont, sus consejeros y representantes de entidades soberanistas salieron fieles a una especie de pacto de silencio pero sin acuerdo sobre declarar o no la independencia

Carles Puigdemont probablemente lo tenía claro desde el principio: referendo, aunque fuera ilegal, ofrecer diálogo como estrategia para dar una imagen de buenismo y, al final, tensar tanto como se pudieran las posturas para alegar que no queda otro remedio que declarar la independencia con la excusa de que la aprobación de medidas para devolver a la legalidad las instituciones catalanas a través de la aplicación del artículo 155 de la Constitución ya estaba decidida por el Gobierno de Mariano Rajoy. «El Gobierno español ya tiene decidido aplicar el 155», se justificó desde la Presidencia de la Generalitat.

Cuando medio país estaba pendiente de si comparecía en la comisión del Senado o ante el Pleno de la Cámara alta, el presidente catalán sorprendió anunciando 24 horas antes de su esperado viaje que no acudirá a Madrid a explicarse. Y se justificó con un mensaje en Instagram en el que asegura que no va a «perder el tiempo con aquellos que ya han decidido arrasar el autogobierno de Cataluña». «¡Seguimos!». Y convocó de urgencia a su Ejecutivo, aunque también a otros invitados independentistas como el expresidente Artur Mas, Marta Rovira (ERC), David Bonvehí (PDECat), Lluís Corominas (presidente de Junts pel Sí en el Parlamento catalán), al presidente de la Associació Catalana de Municipis (ACM),  Miquel Buch, y a los sustitutos en la presidencia de ANC y Òmnium. En esa reunión, que finalizó alrededor de las dos de la madrugada, tras siete horas de discusión, parecen haber llegado a un «acord per la república», de cuyo alcance y modalidad nada se dijo, si bien los contactos de Puigdemont para acabar de fijar la estrategia a seguir deberán continuar hoy.

La confirmación de no ir al Senado y de una inmediata declaración de independencia sugirió anoche una crisis de gobierno. Algunas fuentes aseguraron que el consejero de Empresa, Santi Vila, del PDECat, amenazó con dimitir y que Meritxel Borrás (Gobernación) ha dudado, al igual que los republicanos Carles Mundó y Toni Comín, aunque estos últimos lo negaron. Sí se confirmó desde ERC que los dirigentes de esta formación se opusieron a convocar elecciones.

En este contexto, el presidente de la Generalitat irá esta tarde al pleno del Parlamento catalán, convocado inicialmente para las 10 de la mañana, pospuesto después para las 16 horas y retrasado finalmente hasta las 17. Puigdemont tendrá tiempo ilimitado para dar su respuesta política a las medidas que prevé aplicar el Gobierno en Cataluña. Este pleno, que continuará mañana en paralelo con el de la Cámara alta que debatirá el 155, acabará previsiblemente con una declaración de independencia, lo que da sentido al llamamiento a la movilización que han hecho las entidades independentistas a partir de mañana al mediodía.

ANC advierte que se prevé «un pleno largo» y que esperan «mucha mucha gente por la llegada de la república». De hecho, la Cámara catalana ya preveía algo así, porque advirtió a los periodistas que el parque de la Ciudadela, donde está el Parlamento, podría estar cerrado al público como cuando se celebró la polémica sesión del pasado día 10.

La hipotética declaración de independencia cuenta con el apoyo expreso del vicepresidente, Oriol Junqueras, quien en declaraciones a la agencia Associated Press argumentó que España no ha dado otra opción a los independentistas que proclamar una nueva república.

Lo que no está claro es si la declaración se votará o si el presidente catalán simplemente la proclamará, asumiendo toda la responsabilidad, política y penal. Aunque en principio estará respaldado por todo el grupo de Junts pel Sí, que aglutina a dirigentes del PDECat, ERC e independientes, que este miércoles se reunieron para que los 61 diputados que conforman el grupo adopten una postura «clara» y «unitaria» en el pleno, podría haber disensiones. En el encuentro se acordó también trasladar al Gobierno catalán su deseo de que la sesión parlamentaria que empieza hoy apruebe la declaración de independencia de Cataluña, así como tener una posición de «resistencia» y de «defensa del mandato recibido de los ciudadanos» en el referendo ilegal del 1-O. Ahora bien, los secesionistas se toparán con la Mesa del Parlamento, que ordena los debates, y que será advertida, sin duda, y una vez más, por los letrados de la ilegalidad de aceptar la introducción en el orden del día de una declaración de independencia.

Reacciones

La decisión de Puigdemont de no acudir al Senado fue calificada de «error» por el PSOE, que le volvió a pedir que convoque elecciones, como también le reclamó el expresidente José Montilla este mismo miércoles en el Palau. «Parece claro que ha apostado por la peor de las opciones. A partir de aquí, él será el responsable», escribió en Twitter el líder del PP catalán, Xavier García Albiol. «No quiere dialogar», dijo Méndez de Vigo. Esa estampa quedará en el debe de Puigdemont, quien, en dos años, no ha acudido al Congreso ni al Senado a defender sus propuestas.

Entretanto, ERC y PDECat han decidido recurrir en amparo al Tribunal Constitucional para bloquear las medidas que se aprueben amparándose en el 155. El mismo tribunal que acaba de admitir a trámite los recursos del Gobierno contra las leyes catalanas de vivienda y la reforma del Código Civil, lo que supone la suspensión de ambas leyes por un período de cinco meses.

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