Las secuelas psicológicas del «procés»

Los expertos afirman que han aumentado las consultas por ansiedad, frustración e insomnio, aunque dicen, cautos, que la sociedad no está enfermando, sino alterándose


barcelona / enviada especial

La población de Cataluña, y en mayor medida la de Barcelona, arrastra cuatro meses críticos en el factor emociones. Con problemas derivados de estados de tristeza, ansiedad, rabia, estrés, desilusión, frustración e incertidumbre que acumulan desde hace tiempo. Los expertos remontan el origen del aumento de problemas en la salud mental a la crisis económica, a la que añaden sucesos inesperados como los atentados de agosto en Barcelona y Cambrils (Tarragona) y todo lo relacionado con el procés. La tensión por las frecuentes movilizaciones de masas, dificultades en el tránsito, la aprobación de las leyes de desconexión, el referendo ilegal, la presencia policial, la declaración de independencia..., o sea los llamados traumas del procés.

Todavía no existen estudios concluyentes sobre este fenómeno, pero se están realizando. Ya se sabe que hay más pacientes en las consultas y un incremento de la ansiedad y del insomnio.

La ruptura de la cotidianidad la reflejó muy bien el programa satírico Polònia. Un niño que llega a casa después de meses de que sus padres se olvidaran de ir a recogerlo a la clase de taekuondo porque estaban muy ocupados con sus asistencias a manifestaciones por la independencia.

El Ayuntamiento de Barcelona, a través de la Mesa de Salud Mental, en la que participan una treintena de entidades como la Sociedad Catalana de Psiquiatría y Salud Mental, el Colegio Oficial de Psicología de Cataluña y la Federación Salud Mental Cataluña, ha suscrito un documento que pone de manifiesto que hay que atender a las víctimas psicológicas del proceso independentista.

Jordi García, del Colegio Oficial de Psicología de Barcelona, explica que «las posiciones se encuentran muy enrocadas, hay confrontación y conflictividad» entre constitucionalistas e independentistas. El problema, dice, es no saberlo gestionar. «No nos preocupa tanto el conflicto como que no se resuelva», afirma.

El miedo a qué pasará

Coincide con Regina Bayo, de la Plataforma por la Defensa y Mejora de un Modelo Público y Comunitario de Salud Mental, en asegurar que una catástrofe natural, un terremoto o un atentado la gente entiende que puede pasar, sabe la reacción de la Administración. «Generan impacto, pero no es malo, es la respuesta adecuada», indica Bayo.

Sin embargo, «ahora se da una situación nueva, se rompen lazos y convivencias, hay intranquilidad, incertidumbres, miedo a qué pasará... Todo eso es inseguridad», dice. Incide en que hay «implicaciones emocionales más duraderas, en las familias, con amigos, y que tendrá consecuencias porque no se genera alerta, lo que repercute en el estado de ánimo, en el descanso», por eso hay más consultas por insomnio e intranquilidad. García añade que ya había fragilidad y vulnerabilidad por los atentados, y las emociones estaban ya desbordadas.

«Desde agosto ha sido un desbarajuste mantener la vida cotidiana normal», reseña Bayo. «Esta sacudida repercute en el estado emocional y los pacientes están más agitados: los crónicos entran en conflicto enseguida, discuten más», explica. Los otros más afectados son «los mayores, que han revivido miedos», afirma. Pero, aclara, «la gente no está enfermando, se está alterando». «Esto no es un proceso social enfermizo», coincide Jordi García. Este psicólogo cree que «el problema no terminará con las elecciones: la gente está nerviosa porque no vislumbra el final del túnel». La rabia, la tristeza y el insomnio interfieren en la vida. «Hay que desconectar porque la sobreinformación es bestial», concluye.

Intensidad emocional por la situación política

El documento suscrito por una treintena de entidades integradas en la Mesa de Salud Mental de Barcelona ha concluido en un manifiesto apoyado por todos los partidos que la sociedad catalana ha vivido y vive momentos de incertidumbre y un gran período de intensidad emocional a causa de la situación política y social.

malestar psicológico

Tensión en las relaciones

Se reconoce que el malestar psicológico es una reacción inevitable y protectora dadas las circunstancias. Su consecuencia es que estas emociones acaban tensando las relaciones sociales y dificultan el conflicto con las otras personas del entorno.

ansiedad, rabia

Reconocer síntomas a tiempo

Reconocer los síntomas de preocupación, ansiedad, tristeza, rabia e impotencia a tiempo es importante. Por ejemplo, dicen, si se ha sufrido insomnio cinco noches o se han agravado enfermedades físicas o psíquicas, habría que pedir ayuda a un profesional para recuperar el equilibrio.

exceso de información

Limitar el consumo y aumentar el ocio

Se recomienda protegerse del exceso de información y limitar el consumo informativo. Hay que cuidar la alimentación y los hábitos de sueño para compensar el desgaste emocional, aumentar las actividades de ocio y promover el buen humor, actividad que constituye un gran agente desestresante.

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