Inés Arrimadas, la nueva estrella de la política española

La candidata más votada combina preparación, tono moderado y respeto exquisito con firmeza en las opiniones

.

redacción / la voz

Inés Arrimadas ha sido, con permiso de  Puigdemont, la triunfadora del 21D. Ha sabido aupar a su partido hasta el primer puesto en Cataluña, con la dificultad de ser españolista o, como a ella le gusta decir, claramente constitucionalista. Con su victoria se ha convertido en la nueva estrella de la política española.

¿Hasta qué punto ha sido la figura de Arrimadas clave para el éxito de Ciudadanos? Albert Rivera no lo duda: «Es la política más importante de este país». El peso de esta jerezana en el devenir de Ciudadanos parece incuestionable, sobre todo después de los dos últimos años, en los que desempeñó el puesto de jefa de la oposición del Parlamento de Cataluña. En la tribuna de un hemiciclo que la ninguneaba ha sabido foguearse hasta hacerse oír.

En los dos años de procés, Arrimadas se ha convertido en el azote del secesionismo y lo ha hecho con un escrupuloso respeto a las formas, tanto que ninguno de sus adversarios encontró una frase ofensiva que poder echarle en cara. Y ese es, precisamente, uno de los pilares de su valor político: no ha cometido un desliz, no ha puesto una mala cara, no ha explotado en ningún momento. La actitud de Arrimadas va más allá de la contención, porque esta supondría un esfuerzo: es el autocontrol personificado. Y eso cuando tiene que llevar escolta, y pasear con su marido o ir a votar son acciones que le valen silbidos, insultos y abucheos. En paralelo a su discurso sosegado, en el Parlamento catalán ha mostrado una actitud dialogante, que se esfuerza por llegar a acuerdos y pactos sobre las cuestiones más diversas.

Ante el público, Inés Arrimadas apuesta por las frases cortas y el lenguaje sencillo. Nunca descalifica a nadie, pero no deja títere con cabeza en los debates, interviene permanentemente, lanza pullas a sus adversarios y les corrige sin descanso. Esta habilidad para mantener el tono tiene un aspecto negativo, y es que dota de cierta artificialidad a su discurso, lo limita -en el Parlamento de Cataluña demostró alguna vez que le resulta difícil improvisar- y elimina el humor de su forma de comunicar. Es correcta, pero monocorde.

Completa el perfil con sus ganas de trabajar. Es difícil mantener el ritmo de una mujer que nunca parece cansada. Sus amigos y su equipo reconocen que es una persona muy organizada y detallista. Por supuesto, esto tiene una contrapartida: es más distante de lo que gusta en los líderes políticos, y puede parecer estricta y demasiado legalista. 

.

Reconocimiento

Su trayectoria le ha valido el reconocimiento político en España. Desde Iceta -quien en plena campaña confesó que le gustaría haberla tenido en su equipo- hasta recientemente la Fundación FAES. El think thank que dirige José María Aznar bendice en su análisis político el «logro extraordinario» de Ciudadanos en Cataluña. También Núñez Feijoo, uno de los políticos más importantes del PP, elogió el trabajo de la jerezana en un lugar tan complicado para su discurso como la comunidad catalana.

Antes lo hicieron personalidades como Manuel Valls, ex primer ministro francés, quien, junto al premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa, la arropó en un acto europeísta durante la campaña.

En paralelo al aplauso de la élite política, su valentía le ha supuesto un acercamiento al resto del electorado español. Arrimadas se asoma como un valor en alza en el ámbito estatal (es portavoz nacional de Ciudadanos) y cada día es más conocida fuera de Cataluña, tanto que hay voces -especialmente en las redes sociales- que la animan a dar el salto a la política nacional. Ahora no lo hará, pero las estrellas siempre buscan sitios donde brillar.

El perfil de la candidata más votada

Biografía. Sus padres son de Salamanca, ella nació en Jerez (3 de julio de 1981) y estudió la carrera en Sevilla, pero siempre quiso vivir en Barcelona.

Estudios. Doble grado de Derecho y ADE. Un máster de un año en Niza. Habla francés e inglés.

Trabajo. Responsable de calidad de MAT (servicios industriales en el sector petroquímico) y consultora de operaciones y estrategia en la firma D’Aleph.

Aficiones. Se considera trotamundos, aunque ahora apenas puede viajar. Le gusta leer, bailar, ir al fútbol y hacer deporte.

La histórica victoria refuerza su posición fuera de Cataluña 

m. e. a. | colpisa

En once años, Ciudadanos se ha convertido en la primera fuerza política catalana. En el 2006 obtuvo tres escaños, repitió con otros tres en el 2010 y, cuando parecía que podría desaparecer, dio un salto a los nueve de hace dos comicios y de ahí a los 25 del 2015 y los actuales 37. En medio, la campaña de su líder Albert Rivera como joven outsider que se desnuda para recibir atención, sus coqueteos con la ultraderecha de Libertas, con quienes se presentó a unas europeas dejando al partido al borde del precipicio, y su definitiva consagración a nivel nacional tras frustrarse la alianza con la UPyD de Rosa Díez. 

A por el PP

La formación, que surgió con la voluntad de sustituir a los nacionalistas en los pactos con PP y PSOE, está hoy implantada en toda España y es la cuarta fuerza en el Congreso de los Diputados. Las cifras hablan por sí solas: ha pasado de tener 11 concejales a más de 1.500; de 9 diputados autonómicos a más de 70; y ahora tiene 32 en el Congreso. El salto de Rivera a la arena nacional dejó el protagonismo en Cataluña a Inés Arrimadas, que tuvo un discurso electoral contundente y claro: «Yo soy el voto útil».

Reforzado por el fuerte ascenso el 21-D, Ciudadanos tiene intención de capitalizar el resultado más allá de Cataluña y continuar afianzándose en el centroderecha para disputarle el voto al PP. Aunque han guardado las formas, Rivera advirtió este viernes que seguirá siendo muy exigente y Arrimadas, en su listado de motivos que justificaron su éxito, puso de número cuatro que «Ciudadanos ofrece un nuevo proyecto para España». Algo muy urgente, explica.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

Inés Arrimadas, la nueva estrella de la política española