Las reacciones al mensaje del rey confirman la persistencia de dos bloques enfrentados

Mientras unos dicen que el discurso representa a los españoles, los secesionistas lo ven como «el rey del 155»

Felipe VI, sobre Cataluña: «El camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento y la exclusión» El rey ha enviado un mensaje conciliador a Cataluña en su discurso de Navidad

RedacciÓn / La Voz

Se suceden las elecciones en Cataluña y se confirma la división de la sociedad, partida literalmente en dos. Esta polarización aflora una y otra vez a poco que exista un estímulo, en cuanto hay una ocasión para que la gente se pronuncie vuelve a ponerse de manifiesto. Y así ocurrió de nuevo con el discurso de Navidad pronunciado por Felipe VI. Las reacciones posteriores reafirmaron la tozuda persistencia de los bloques constitucionalista y secesionista, que a medida que el tiempo pasa parecen más irreconciliables. Expresiones como «nos representa» y «el rey del 155» engloban las distintas percepciones que del mensaje real tienen unos y otros, enfrentados por análisis absolutamente divergentes. 

Apelación a la tranquilidad

En la bancada constitucional, el presidente de Ciudadanos (el partido que ganó las elecciones catalanas, de la mano de Inés Arrimadas), Albert Rivera, dijo a través de la red social Twitter: «El #DiscursodelRey nos representa: orgullosos de nuestra democracia, de lo que hicimos juntos, de lo que nos une». Y solo dejó colarse entre sus elogios un matiz reformista y esperanzador, al apelar a «la ambición de un futuro mejor para una España moderna, diversa y unida». Su diputado José Manuel Villegas también realizó una valoración positiva para incidir en la idea de que el monarca «representa a la mayoría de españoles», los que se sienten orgullosos de un proyecto común que les ha permitido convivir en democracia. El número dos de C’s aprovechó para emplazar a los separatistas a que vuelvan «al marco legal de la Constitución y el Estatut».

Por el PP, su vicesecretario de comunicación, Pablo Casado, habló de «mensaje positivo» y de cómo este alienta la confianza en la nación española. A través de Twitter, ensalzó especialmente su «apelación a la tranquilidad» a los españoles tras la cita del 21D. «Don Felipe volvió a ponerse al frente de la sociedad para reclamar que sigamos viviendo juntos», remarcó Casado.

También el secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, se mostró satisfecho. «El jefe del Estado -razonó- hizo una apuesta hacia el futuro desde la comprensión del presente y nos animó con una frase importante que tiene que ver con la construcción del futuro sin temor del presente». A este compromiso y este desafío, subrayó, los socialistas estarán siempre prestos a sumar en la medida en que han sido constructores de ese futuro y por lo tanto se sienten absolutamente implicados, corroboró. Ábalos -más allá del paro, Cataluña, el terrorismo, la desigualdad, la corrupción y la violencia sexista, que capitalizaron el mensaje- quiso no dejar sin mencionar otras inquietudes que merecen un mayor trabajo como «la lucha contra la desigualdad, la protección social y la educación». 

Los resultados del 21D

En el bloque secesionista, el más duro quizá fue el portavoz de Junts per Catalunya (JxCat) y diputado electo, Eduard Pujol, que reprochó que Felipe VI, con su discurso navideño, «voluntariamente, volvió a ser el monarca del 155». Durante la ofrenda floral realizada ayer ante la tumba del primer presidente de la Generalitat republicana, Francesc Macià -que murió el día de Navidad de 1933-, lamentó que el rey se sienta «más cómodo apelando a la represión policial del 1-O que a la voluntad expresada por los catalanes en las elecciones del 21D». En el mismo sentido, insistió en criticar que de forma consciente o por omisión haya obviado el resultado de las urnas y advirtió que, «aunque hay quien ha destacado que el tono se ha suavizado», el «fondo del discurso» continúa siendo el mismo. «Las urnas dijeron lo que dijeron: ¡basta 155!», zanjó.

«A mí me ha convencido, a la próxima le voto. #DiscursoDelRey», tuiteó con una ironía evidente el diputado en Cortes de Esquerra Gabriel Rufián.

En la misma red social, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, diputada electa de ERC, incidió en las ideas expresadas por Pujol, aunque con menos acritud: «Respeto la opinión del jefe del Estado y también espero que se respeten las opiniones de los catalanes que se expresaron en las urnas el 21 de diciembre». 

El argumentario del PP

Otro que también advierte solo una suavización del mensaje es Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, y así lo hizo constar en un tuit tajante: «Cambia el tono del 3-O, pero el rey abraza el argumentario del PP: La crisis pasó, en Catalunya todo arreglado y la corrupción es un fenómeno meteorológico sin caras ni nombres. España no necesita reyes sino servicios públicos de calidad, trabajo digno y diálogo».

Y tras él, con similar rotundidad, habló Pablo Echenique, su secretario de organización, quien vio un rey «incapaz de reconocer el fracaso de su hoja de ruta en Cataluña y abrazando de nuevo el argumentario del PP». Echenique evocó el discurso extremadamente duro del 3-O, que, anotó, ya le hizo preguntarse «para qué sirve en pleno siglo XXI una monarquía que elige bandos, que olvida a una parte de su pueblo y que no soluciona los problemas sino que los agrava».

Distensión, sosiego, símbolos de unión y referencias a Cataluña

s. c.

La elección del gris, blanco y azul claro rebaja gravedad a la escena y hacerlo en un salón le da solemnidad

En el mensaje navideño del rey la escenografía siempre está muy cuidada, y por eso es interesante detenerse en qué ha querido transmitir la Corona con la puesta en escena de este domingo.

Este es el cuarto mensaje de Felipe de Borbón como monarca, y en este tiempo se ha pasado de la intimidad de su hogar a la grandiosidad del Palacio Real y a la imagen de trabajo de su despacho. El mensaje se grabó en la sala de audiencias de la Zarzuela. Este es un lugar muy importante: allí el rey recibe a los políticos antes de la formación de Gobierno; juran sus cargos las altas autoridades del Estado; y allí colocó el rey Juan Carlos I a Felipe VI el fajín de capitán general de las Fuerzas Armadas. Para facilitar las cosas, el actual monarca cambió el protocolo de la sala, y ahora los invitados no tienen que esperar hasta que él entre; es Felipe VI quien aguarda por su visita. En este marco de diálogo y bienvenida se desarrolló el mensaje más corto del rey, poco menos de doce minutos.

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