Arrecian las presiones internas sobre Rajoy

Los críticos exigen cambios urgentes en el partido

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Madrid / La Voz

Cuando Mariano Rajoy convocó elecciones inmediatas en Cataluña, era consciente de que, si su apuesta salía mal, la batalla interna se recrudecería en el PP. Y ha salido mal. Sus críticos, con Aznar a la cabeza, no han esperado para recordárselo. Tras las críticas lanzadas desde la Fundación FAES, presidida por el expresidente del Gobierno, en las que se cuestionaba la estrategia de centrar la campaña en la aplicación del artículo 155 y se señalaba que a la vista de los resultados el independentismo no había sido «descabezado», como había anunciado la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, el portavoz del PP, Rafael Hernando, respondió este miércoles que los toros «desde la barrera se ven mucho más fáciles» y reclamó a su «querido expresidente» que «nos siga ayudando a mejorar siempre el país y las cosas».

Pero la presión a Rajoy no viene solo del aznarismo. El secretario de Estudios del PP en Cataluña, Juan Arza, presentó su dimisión por considerar que la sociedad exige al partido una «renovación urgente» tras la debacle electoral en Cataluña. Arza ya había pedido sin éxito en el comité ejecutivo del PPC la dimisión en bloque de toda la dirección.

Y una figura de mucho más peso interno, el exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García Margallo, instó este miércoles a los populares a salir del «inmovilismo» porque esa es «la única solución para que «el agua» no se lleve por delante al líder del partido. Margallo advirtió de que si no se abordan ahora esos cambios necesarios, los populares serán «sustituidos por partidos nuevos» en las próximas elecciones, en referencia a Ciudadanos. «Lo que tenemos que hacer es examinar por qué hemos jugado mal, qué táctica hemos empleado mal y si tenemos que seguir jugando con los mismos jugadores que estábamos jugando», señaló. Aunque consideró un «disparate» la posibilidad de que Rajoy abandone ahora el liderazgo del PP, sí cargó indirectamente contra Soraya Sáenz de Santamaría, al precisar que «para ser políticamente correcto» él se refería a cambiar «jugadores y jugadoras», porque «hay jugadores además, que son casi entrenadores».

El PP ataca a Arrimadas por renunciar a formar Gobierno en Cataluña

El resultado de las elecciones catalanas abre una lucha entre populares y naranjas por el liderazgo del centroderecha español

G. B.

El PP y Ciudadanos compiten ya abiertamente por el liderazgo del centroderecha en España. El éxito de la formación de Albert Rivera en las elecciones catalanas ha puesto en guardia a la dirección nacional del PP, que trata de evitar a toda costa que el durísimo varapalo sufrido el 21D pueda llegar extrapolarse a las próximas elecciones generales. Aunque ambos partidos están condenados a seguir entendiéndose en el Congreso para mantener la estabilidad de la legislatura, la hostilidades se han desatado ya en Cataluña. La estrategia del PP pasa por tratar de debilitar el liderazgo de la candidata naranja, Inés Arrimadas, forzándola a presentarse a una investidura que tendría perdida de antemano ante la mayoría independentista surgida de las urnas. Algo que Ciudadanos ya ha descartado de plano.

El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, advirtió este miércoles a Arrimadas que ha ganado las elecciones y «no puede tirar la toalla» porque su responsabilidad es «intentar el cambio de Gobierno» en Cataluña». «Alergia a gobernar y decidir se llama», remachó en su cuenta de Twitter el coordinador general del PP Fernando Martínez-Maillo, que consideró «sorprendente» que Ciudadanos «haya cedido la iniciativa a los independentistas». Según el número tres del PP, «hay que estar preparado para cualquier escenario», dadas las «disensiones» entre ERC y Puigdemont. Y lo que no puede hacer Ciudadanos es «esconderse».

El precedente de las generales

La estrategia del PP choca sin embargo con el precedente de las penúltimas elecciones generales celebradas en España. Pese a que en el 2015 las urnas dieron la victoria al PP, Mariano Rajoy renunció a presentarse a la investidura y a tratar de formar Gobierno, a pesar de que el rey le animó a intentarlo. Algo que a la postre forzó al socialista Pedro Sánchez a asumir esa responsabilidad, convirtiéndose en el primero en fracasar en la petición de confianza de la Cámara. Pero también en aquella ocasión los naranjas se lanzaron a apoyar la investidura de Sánchez aun sabiendo que no disponían de los votos suficientes para sacarla adelante en el Parlamento.

El secretario general de Ciudadanos en el Congreso, Miguel Gutiérrez, trató de sortear esa contradicción y explicó que «hay matices distintos» entre ambas situaciones, porque entonces «no había bloques férreos» como los que ahora hay en Cataluña. «Arrimadas ganó las elecciones, pero somos conscientes de la aritmética parlamentaria y sabemos sumar», señaló Gutiérrez.

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