Las víctimas del Chicle: jóvenes, altas, delgadas, morenas y con el pelo largo

Así son las víctimas de José Enrique Abuín, el Chicle

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RIBEIRA / LA VOZ

José Enrique Abuín, el Chicle, parece que no improvisaba demasiado a la hora de cometer sus fechorías machistas, según se desprende de los datos que se concluyen de la investigación y del auto judicial, ya que el perfil de sus víctimas preferidas, al menos así coincide en tres de las acciones en las que se vio involucrado, correspondería con el de jóvenes, altas y de pelo largo y oscuro. Sin embargo, en el acoso al que sometió a tres chicas en Nochebuena, se obsesionó con una rubia, a la que llamó en reiteradas ocasiones.

A pesar de que, en un primer momento, se apuntó que esperaba a sus víctimas con el coche parado y en un lugar apartado, su probable modus operandi era transitar en el interior de su vehículo por una población y elegir a su posible presa sobre la marcha, detener el automóvil un poco más adelante y tratar de llamar la atención de la mujer con cualquier subterfugio que le permitiese abalanzarse sobre ella e introducirla en el maletero.

Más fuerza y fortuna

Desgraciadamente, consiguió su objetivo con Diana Quer, pero no con la que intentó secuestrar en Boiro el día de Navidad, que al parecer coincide en los rasgos físicos con la joven madrileña, pero esta tuvo más fuerza y fortuna para repeler la acción del agresor al contar con el auxilio de dos chicos.

Aplicando la forma de actuar en el caso de Boiro, el Chicle probablemente hizo lo mismo en A Pobra el 22 de agosto del 2016. Eligió a una chica joven, alta y de pelo largo sobre la marcha, la esperó en la zona de penumbra del paseo del Areal, la llamó «morena, ven aquí» -el día de Nochebuena le dijo a la joven a la que acosaba «rubia, ven aquí»- y se abalanzó sobre ella, para introducirla en el coche y huir de la zona.

Pendientes de la autopsia de Diana Quer

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Las partes mantienen silencio hasta que se conozca si se cometió una agresión sexual

La autopsia del cuerpo de Diana Quer mantiene en vilo a todas las partes personadas en el proceso judicial. Los letrados de José Enrique Abuín Gey, el Chicle, su mujer, Rosario Rodríguez y la familia de la víctima, además de la Guardia Civil, la Fiscalía y el juez instructor, necesitan saber qué ocurrió aquel 22 de agosto del 2016 para dar el siguiente paso. El estudio se está realizando en la Unidad de Antropología Forense, ubicada en el Hospital de Verín y dirigida por el doctor Fernando Serrulla. Por el momento, todos guardan silencio, sabiendo que serán estos resultados los que marquen la estrategia a seguir.

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«Me avergüenzo de llevar los apellidos Abuín Gey», dice una hermana del asesino confeso

Aseguró que el Chicle «tiene que pagar por todo el daño que ha hecho. No con la cárcel, con la muerte»

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José Enrique Abuín Gey, el Chicle, se ha quedado solo, repudiado por su familia, abandonado por las personas que más cerca tenía. La última en despreciar al asesino confeso de Diana Quer ha sido su hermana María, que aseguró: «Es un asesino y tiene que pagar por lo que ha hecho, ha destrozado a dos familias. No salgo de mi casa, me quedé sin trabajo por él. Me avergüenzo de llevar los apellidos Abuín Gey, son los de un asesino».

Confiesa que había tenido problemas con él anteriormente. «Hace dos años y medio compramos un coche, fue a casa de mi suegra y nos rajó las ruedas. Después denunció a mi marido. Cara a cara no hace nada, es muy falso, muy mentiroso y tiene que pagar por lo que ha hecho».

María Abuín reconoció que se siente abatida y que le cuesta mucho hablar del asunto. Sobre la denuncia por violación que presentó la cuñada del Chicle, reconoció que, ahora, todo encaja: «Dijo que era broma. Andaba con la tontería de que, al ser hermana gemela de Rosario, se engañó. Dijo que ella lo había inventado y que por eso había retirado la denuncia. Ahora creo que mi hermano sí abusó de su cuñada».

La hermana del Chicle rompió una lanza en favor de su esposa, Rosario Rodríguez, ya que, asegura, no tiene nada que ver con el crimen, aunque se pregunta si «viviendo todo el día con el, ¿no le encontraba nada raro? Se me hace raro, le tenía que notar algo». Confiesa que cree que habló con alguien del asesinato: «Es muy raro que en un año y medio no digas nada. Alguna persona más lo tiene que saber».

María Abuín Gey envió un mensaje de respeto a la familia Quer: «Mi más sentido pésame, aunque no vale de nada. Yo soy madre de un niño que ahora tiene la edad que tendría Diana. Mi hermano tiene que pagar todo el daño que ha hecho. No con la cárcel, con la muerte, sufriendo».

Sobre la posibilidad de que existan otras víctimas, afirma que «no sé si fue la única. Es un asesino, ya lo demostró». Afirmó que su hermano no era estúpido: «No está mal de la cabeza, no es tonto como lo ponen. Es listo para lo que le da la gana, además de un manipulador, mentiroso y asesino». Por último, confirmó que nadie de la familia quiere saber nada sobre él.

La familia del Chicle rechazó la ayuda de los psicólogos

La familia de José Enrique Abuín Gey, el Chicle, rechazó la ayuda psicológica que le ofertaron los responsables de los Servicios Sociais de los concellos de Rianxo y Catoira, municipios en los que viven los parientes del asesino confeso de Diana Quer, y los de su mujer, Rosario Rodríguez.

A pesar de que allegados del Chicle fueron asesorados por estos profesionales, solo la hija pequeña del matrimonio está supervisada por ellos.

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Los cuñados del Chicle vuelven a tumbar su coartada ante el juez Aseguran que no estaban con él la noche del crimen. También han declarado los jóvenes que auxiliaron a la chica abordada el día 25 en Boiro

El juez dice que la autopsia preliminar contradice a Abuín, quien relató un atropello mortal

La resolución judicial se titula Pieza situación personal José Enrique Abuín Gey, se firmó el jueves en Ribeira y pone sobre la mesa la caída a los infiernos de su protagonista, apodado el Chicle. El empujón se lo dieron su mujer, Rosario Rodríguez, y dos cuñados que testificaron ayer nuevamente. Los tres declararon -según recoge el último auto judicial del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Ribeira sobre la desaparición de Diana Quer- que el Chicle los amenazó de alguna manera durante la investigación policial, para que ninguno desmontara su coartada. El juez instructor, Félix Isaac Alonso, lo aclara de forma elocuente: «Resulta imprescindible [que el Chicle esté en prisión] para evitar la destrucción de fuentes de prueba por parte del investigado que pudiera comprometer de modo grave el desarrollo del proceso. En concreto, la influencia que pudiera desplegar sobre los testigos (mujer y cuñados), constando como manifestado por los mismos en sede policial que tal extremo ya habría tenido lugar con anterioridad y mostrando temor hacia el investigado».

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