Pablo Iglesias: «El rey es un instrumento para evitar un cambio progresista»

El líder de Podemos reconoce tres semanas después su fracaso en Cataluña

Pablo Iglesias admite los malos resultados en Cataluña y carga contra el PSOE El líder de Podemos lamenta tantos debates internos en el seno de Podemos

madrid / la voz

Llevaba tres semanas desaparecido, pero Pablo Iglesias regresó este sábado al primer plano para combinar un pequeño ejercicio de autocrítica con una importante batería de ataques dirigidos a Felipe VI, al que ve como el principal obstáculo para que se produzca un cambio político, al Gobierno, al PSOE, a Albert Rivera, a Izquierda Unida, a la prensa y a todo aquello que no es Podemos.

Cuestionado por su estrategia de complicidad con el independentismo catalán, algo que se percibió hasta dentro de su partido como todo un error en el resto del Estado, el secretario general se parapetó en casa tan pronto como se oficializaron  los resultados del 21D. Los pobres resultados de la confluencia bajo la que concurrió Podemos en el proceso electoral no fueron bien digeridos, y desde entonces se limitó a publicar un puñado de tuits contra la mala gestión del Gobierno. Ahora, 24 días después de su última intervención, rompe su encierro y su silencio. Como no podía ser de otra manera, Iglesias admitió que los resultados cosechados en Cataluña habían sido «malos», y que Podemos atraviesa un momento «difícil», pero el máximo dirigente asegura que no piensa en «tirar la toalla» y que trabaja duro para revertir la mala dinámica de la que no logra sacar a su partido, en plena caída libre en intención de voto y con todas las fuerzas aliadas reclamando un mayor protagonismo dentro de las coaliciones. Para ello, Pablo Iglesias aseguró en la reunión del consejo ciudadano celebrada en Madrid, el máximo órgano de dirección entre asambleas, que se dejará «la piel». Afirmó, además, que la naturaleza ganadora para la que había nacido Podemos permanece «intacta».

Iglesias completó este breve ejercicio de autocrítica con la boca pequeña, pero tal y como había avanzado unos días atrás su secretario de organización, Pablo Echenique, en Princesa creen que el auténtico y gran culpable de este desgaste se encuentra fuera del partido. «Es lógico que nos golpeen. Ya sabíamos a lo que veníamos», dijo, en lo que pareció una alusión a los medios.

El aburguesamiento del PSOE

Además de contra la prensa, Pablo Iglesias también cargó con especial dureza contra la Corona. Acusó a su titular de ser la principal herramienta que ha logrado «un cierre de filas oligárquico», evitando así que calase el mensaje necesario para que se produzca un cambio político progresista en España. Estos ataques tampoco son ninguna novedad. Coincidiendo con la crucial intervención de Felipe VI durante el desafío secesionista, Iglesias acusó a PP, PSOE y C's de formar un «frente monárquico» alrededor del rey. Este sábado volvió a mostrar su desacuerdo con el papel jugado por la Casa Real, acusando al jefe del Estado de haber actuado con un «espíritu autoritario» durante el desafío secesionista en Cataluña.

Por supuesto, Pablo Iglesias tampoco se olvidó de sus rivales políticos. Contra el PSOE empleó un juego doble que ya conocen bien en Ferraz; mientras por un lado les llaman a sumar fuerzas para «echar a Rajoy», por el otro los señalan de haber protagonizado un «giro derechista», acusando a Pedro Sánchez de un aburguesamiento muy temprano. Iglesias también trató de ridiculizar a Rivera, advirtiendo que por mucho que el líder de Ciudadanos trate de imitar al presidente de Francia, nunca lo conseguirá, porque mientras uno es un «banquero», el otro no es más que un «bancario».

Garzón insiste en revisar la alianza y el líder del partido morado le recuerda que manda él

Este sábado fue también día de reuniones en Izquierda Unida, y Alberto Garzón, su coordinador federal, aprovechó el encuentro de la cúpula para volver a presionar a Podemos sobre la necesidad de repartir de nuevo los roles dentro de esa alianza que mantienen. «No se puede esperar hasta el último momento», apremió pensado en conformar una estrategia de cara a las elecciones locales del 2019. Sus planes pasan por instaurar unas primarias abiertas y conjuntas entre IU, Podemos y cualquier otra fuerza aliada para que las bases puedan elegir entre todos, intentando aprovechar así la gran implantación y disciplina de IU en ciertos territorios para adelantar a los candidatos designados en la formación morada. Iglesias dejó claro ayer que es él quien manda en Unidos Podemos, recordando que la suya es «la fuerza más importante del cambio», aunque añadió que hará lo posible por reeditar ese pacto.

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