Rajoy quiere ser presidente hasta el 2024

Dice que intentará repetir como candidato, pero Cataluña, el ascenso de Ciudadanos y los juicios por corrupción contra el PP convierten ese objetivo en una carrera de obstáculos

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MAdrid / La Voz

«Mi idea, a fecha de hoy, es intentar repetir de candidato». Más de 36 años después de que en octubre de 1981 fuera elegido diputado en las primeras elecciones autonómicas celebradas en Galicia, y tras haberse convertido el pasado martes en el político español que más tiempo ha formado parte de un Gobierno en democracia, (trece años y cinco meses, sumando su etapa como ministro de Aznar y la de presidente del Ejecutivo), Mariano Rajoy quiere seguir. No solo aspira a agotar esta legislatura, a la que le quedan todavía dos años, sino también a ser presidente del Gobierno hasta el 2024. Según explicó ayer en una entrevista en Onda Cero, su aspiración de ser candidato está justificada: «Caminamos en la buena dirección». Aunque, eso sí, admitió que para ello el PP «tiene que querer».

El lastre de Cataluña

Rajoy no suele prodigarse en este tipo de futuribles. Y cuando lo hace, como ayer, es para acallar rumores internos en el PP sobre su posible relevo. El líder popular, sin embargo, no ligó su continuidad a la situación en el partido, sino a la evolución de la economía, la integración en la Unión Europea y el desenlace de la crisis independentista en Cataluña. «En la medida en que yo vaya viendo cómo se van produciendo los acontecimientos, intentaré repetir de candidato», insistió ayer. Pero lo cierto es que hay otros muchos factores que influyen en esa decisión. Y no pocos de ellos juegan en su contra.

El histórico batacazo del PP en las elecciones catalanas ha encendido las luces de alarma para algunos destacados dirigentes populares, que consideran que el discurso y la imagen del partido en Cataluña están agotados y requieren una renovación que pasa por un cambio de liderazgo nacional. El lastre catalán para Rajoy puede verse agravado, o mitigado en parte, en función de que la crisis secesionista vaya a más con una caótica investidura de Puigdemont o se reconduzca con la elección de un presidente de la Generalitat que opte por la vía democrática y constitucional.

Pero Cataluña lleva a otra clave que pone en riesgo la continuidad de Rajoy. El imparable ascenso de Ciudadanos ha hecho que, por primera vez en democracia, haya encuestas que sitúan al PP como tercera fuerza. El líder naranja, Albert Rivera, no solo ha robado votos, sino también buena parte del discurso tradicional de los populares, como admite Aznar. Y su juventud y buena imagen parecen pesar más en el electorado que la experiencia y la veteranía de Rajoy, lo que favorecería la hipótesis de un cambio para contrarrestar a Rivera.

El otro gran escollo para que el líder del PP consiga su objetivo es el calendario judicial, que vuelve a traer al primer plano los casos de corrupción en su partido tras un período de relativa calma en el que Rajoy llegó a darlos por superados. Ayer mismo, el ex secretario general del PP valenciano Ricardo Costa empezó a tirar de la manta, lo mismo que ha hecho Correa, cabecilla de la trama Gürtel, y no se puede descartar que uno y otro acaben tratando de implicar directamente a Rajoy. El líder popular dijo ayer que ni sabe ni supo nunca «nada» de las cuentas del partido. Más allá de que existan pruebas o no, la posibilidad de que fuera llamado de nuevo como testigo en un juicio por corrupción o, peor aún, como imputado, complicaría su aspiración de repetir.

Los Presupuestos se complican

Pero, incluso antes de llegar a ese paso, Rajoy afronta obstáculos en esta misma legislatura, en la que tiene difícil aprobar los Presupuestos. Su socio principal, Ciudadanos, trata de capitalizar su éxito en Cataluña marcando distancias con el PP. Y, sin el voto de los naranjas asegurado, el Gobierno ya sopesa una prórroga de los Presupuestos que, al margen de poner en evidencia su precaria minoría, lastraría su opción de presentarse como garantía de estabilidad económica. Todos estos factores convierten su renovación en una carrera de obstáculos. A su favor juega, sin embargo, que a día de hoy no hay otro relevo posible que Alberto Núñez Feijoo, que solo se postularía si el propio Rajoy se lo pide. Y también que en el PP no hay ninguna figura con peso y fuerza como para cuestionarle.

El líder del PP se mete en un lío a costa de la brecha salarial

La postura del Ejecutivo, que preguntado prefirió no entrar en el tema, recibió duras críticas de la oposición

Mariano Rajoy tiene merecida fama de aguantar el tipo y no descomponer el gesto cuando las balas silban a su alrededor. Pero ese exceso de confianza, que aumenta cuando se encuentra en ambientes que considera poco hostiles, suele acabar pasándole factura por falta de concentración o exceso de improvisación. Es lo que le sucedió ayer en una entrevista radiofónica. Tras responder con humor a varias cuestiones, el presidente del Gobierno fue preguntado por la brecha salarial entre hombres y mujeres y por si el Gobierno está dispuesto a hacer algo para paliarla. «Los gobernantes debemos ser muy cautos a la hora de saber cuáles son nuestras competencias y cuales no, y desde luego, no hay ninguna que sea igualar salarios. Que el Gobierno empiece a fijar los salarios de las empresas... No me vería yo diciendo lo que tienen que cobrar ustedes, por ejemplo, francamente», le respondió al periodista Carlos Alsina. Y, cuando este le planteó que al menos habría que decir que si una mujer y un hombre hacen lo mismo deben cobrar lo mismo, su respuesta fue: «No nos metamos en eso, demos pasos en la buena dirección, que normalmente es como se resuelven mejor los problemas».

«La igualdad entre hombres y mujeres es responsabilidad directa de cualquier presidente. Pero la derecha siempre decide ´no meterse´, remando en contra de los avances en igualdad», señaló en Twitter el líder del PSOE, Pedro Sánchez. «Solo por pensar así, un demócrata debería dimitir y dejar paso», escribió la portavoz de Podemos, Irene Montero. Y Ciudadanos registró una serie de preguntas al Gobierno en el Congreso ante la «falta de rigor» y «falta de interés del presidente» por este asunto.

Pero, según la diputada del PP Rosa Romero, no se debe dudar del apoyo de Rajoy a la igualdad salarial, porque lo que el presidente quiso decir es que «estos asuntos se están negociando, hablando y dialogando con empresarios y sindicatos y ese es el mejor foro donde tomar ese tipo de decisiones». Y el portavoz adjunto del PP en el Congreso, Carlos Rojas, aseguró también que la brecha salarial ha llegado a su «mínimo histórico» con el Gobierno encabezado por Mariano Rajoy.

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