La UE afea a Puigdemont su doble moral

El vicepresidente de la Comisión dice que no permitirá que el expresidente catalán convierta Bruselas en otro rehén de su causa


bruselas / corresponsal

«El nacionalismo es la guerra». Fue la lapidaria consigna que vertió ayer en Bruselas el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, al ser interpelado por la crisis catalana durante el transcurso de un debate sobre el futuro de España y la UE. El luxemburgués zanjó la cuestión sin titubear y sin dejar espacio a malas interpretaciones o segundas lecturas interesadas: Ni quiere ni puede interferir en el conflicto.

Su mano derecha y vicepresidente de la institución, Frans Timmermans, también salió ayer al paso desde el Comité de las Regiones para reprochar a Carles Puigdemont y al resto de los independentistas su doble moral al exigir garantías y derechos saltándose la Constitución: «Si violas una ley, no puedes criticar a un juez por aplicar otra ley que es democrática y que está basada en el Estado de derecho y la Constitución», sostuvo el holandés, quien advirtió al líder de Junts per Catalunya que no permitirá que convierta Bruselas en otro rehén de la causa secesionista: «No seré miembro de una Comisión Europea que sea instrumentalizada por gente que tiene una agenda doméstica que pretende un cambio de orden constitucional».

Cumplir las leyes

El socialdemócrata también cargó contra los partidos secesionistas catalanes que insisten en mantener el pulso con el Gobierno español, al que acusan con frecuencia de actuar de forma antidemocrática. Timmermans desacreditó sus quejas infundadas y salió en defensa de la democracia española: «En el caso de España, no tenemos críticas sobre el funcionamiento del Estado de derecho, el funcionamiento de la democracia ni la aplicación de los derechos humanos», indicó.

¿Cuál es la solución que propone Bruselas para el conflicto? Diálogo en el marco de la Constitución. Si quieren cambiar las reglas de juego, deberán cumplir las leyes: «Si no, vives en una dictadura».

El rey agradece a los embajadores su apoyo «sin fisuras»

Felipe VI ofreció ayer la recepción anual al cuerpo diplomático acreditado en Madrid, la tercera desde su llegada a la Jefatura del Estado en el 2014. En el acto agradeció el «apoyo sin fisuras» que la comunidad internacional ha ofrecido a España ante la «grave crisis» sufrida en los último meses por el desafío independentista en Cataluña. Esta crisis, subrayó el monarca, «ha puesto a prueba valores y principios que no son solo españoles, sino europeos y universales», concretamente «el valor de la convivencia y la concordia en la diversidad y el valor del respeto a la democracia y al Estado de derecho». La principal ausencia fue la de Venezuela, que no envió a ningún representante después de que su embajador haya sido expulsado como respuesta a la misma decisión adoptada por el Gobierno de Nicolás Maduro. foto j. j. guillén

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