El PNV también exige el derecho a decidir

Plantea una reforma del Estatuto que reconozca al País Vasco como sujeto político para que se relacione bilateralmente con España como si fuera un estado confederal

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Redacción / la voz

Ni la aplicación del artículo 155 de la Constitución ni unas nuevas elecciones han conseguido cerrar por ahora la crisis en Cataluña. Y con ese fuego aún vivo, el PNV pretende prender otra llama en el País Vasco, aunque aparentemente de forma controlada. La ponencia de autogobierno del Parlamento vasco, que en principio desembocará en una reforma del Estatuto de Autonomía, recibió ayer las propuestas de los distintos partidos. La del PNV, el partido mayoritario, se fundamenta en lo que considera el derecho a decidir del País Vasco y en el objetivo de establecer un nuevo estatuto político que reconozca a la comunidad como sujeto político y de esta forma fijar con España una relación bilateral de corte confederal.

El PNV argumenta que su propuesta no busca la ruptura con el resto de España ni convertirse en una nueva fuente de conflicto semejante al de Cataluña, ya que solo pretende actualizar y blindar las competencias que corresponden al País Vasco. En esta línea, y para evitar conflictos, no incluye referencia alguna a la denominada consulta habilitante, esto es un referendo sobre el texto que apruebe el Parlamento autonómico pero previo a su preceptivo envío a las Cortes para su aprobación.

Pero aunque haya limado las aristas, su propuesta levanta ampollas a un lado y otro del mapa político vasco. El PP y el PSOE lo rechazan por considerar que desborda ampliamente la Constitución. En el otro extremo, EH Bildu, critica que el PNV haya renunciado a la consulta habilitante. Solo Elkarrekin Podemos saluda que se hayan «abandonado los maximalismos», porque entiende que es la única forma de avanzar en la ponencia. Sin embargo, el portavoz del PNV, Joseba Egibar, advirtió que no renuncian a la consulta habilitante, sino que «ahora no toca» introducir esta cuestión en un documento inicial.

La propuesta del PNV recurre al Concierto Económico, que concede al País Vasco la capacidad de administración y gestión tributaria plena, para plantear el nuevo estatuto como un concierto político, que reconozca a la comunidad como sujeto político al mismo nivel que el Estado, con el que establecería una relación de «bilateralidad efectiva», propia de un estado confederal, y, por lo tanto, ajena al dibujo del Estado de las autonomías que define la Constitución. Según los nacionalistas, su propuesta se fundamenta en la disposición adicional primera de la Constitución, que «ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales».

La pretensión del PNV es desconectarse por completo del título VIII de la Constitución, que define y regula el régimen autonómico común, y llevar hasta el extremo su excepcional régimen económico para convertirlo en modelo de la relación política. En sus palabras, el objetivo es «formalizar una nueva forma de vinculación con el Estado español» en forma de «relación singular y bilateral basada en el pacto y el reconocimiento de la realidad nacional de ambas partes». Y ese reconocimiento pasaría por la identificación del País Vasco como «sujeto político-jurídico». Hasta el punto de que propone una nueva denominación de la comunidad, con varias opciones, ninguna de las cuales incluye referencia a la autonomía. Sus propuestas son: Comunidad Foral Vasca, Comunidad Nacional Vasca, Estado Autónomo Vasco y Estado Foral.

Blindaje competencial

El siguiente paso sería blindar el régimen competencial. El PNV argumenta que el cumplimiento del Estatuto no puede depender de las mayorías ni de las coyunturas políticas. Por ello, pretende fijar el listado de competencias que corresponden al País Vasco y que en un plazo de tres meses desde la aprobación del nuevo Estatuto se apruebe un «traspaso único y definitivo de los medios y servicios públicos que se estimen de común acuerdo para asumir el nuevo estatus político definitivamente», de forma que no sea necesaria ninguna transferencia futura más.

Los socialistas, que gobiernan con el PNV en Vitoria, advirtieron a sus socios que la fórmula del derecho a decidir no tiene ningún recorrido, porque la Constitución solo reconoce un sujeto de soberanía, que es el conjunto del pueblo español. El PP, por su parte, descalificó con mayor dureza y contundencia la propuesta del PNV, que calificó de plan Ibarretxe 2, en alusión al fracasado intento del exlendakari de celebrar un referendo sobre un nuevo estatuto y que fue rechazado por el Congreso en febrero del 2005.

El PSOE y Podemos quieren que el País Vasco sea reconocido como nación

El PSOE dio ayer el primer paso real en la apuesta de Pedro Sánchez para identificar a España como un Estado plurinacional. En la propuesta de los socialistas para la reforma del Estatuto vasco, se apuesta por el reconocimiento del País Vasco como «nación» en los términos establecidos por la jurisprudencia constitucional y el Consejo de Europa. Y se hace desde el reconocimiento de una «pluralidad de identidades y sentimientos», de la singularidades del autogobierno vasco, y siempre desde «su encaje legal y constitucional en el proyecto compartido con España y Europa». También Podemos aboga por el reconocimiento del País Vasco como nación, pero sin que ello conlleve una soberanía diferenciada.

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