La indecisión de Torrent prolonga la parálisis del Parlamento catalán

Rechazó el informe de los letrados que ponían en sus manos el desbloqueo de la Cámara

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T. N. Redacción / La Voz

El empecinamiento de Carles Puigdemont en un imposible, el seguir gobernando aunque sea desde Bruselas, ha generado un cisma en el bloque secesionista que sus protagonistas no saben cómo superar. Y la primera víctima es el presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, que es incapaz de resolver la situación de bloqueo parlamentario, que amenaza con paralizar sine die Cataluña. El poder en la comunidad se reparte en estos momentos entre el Gobierno de Mariano Rajoy, que ejerce el control de la Generalitat en aplicación del artículo 155 de la Constitución, y el presidente de la Cámara, en cuyas manos está convocar la sesión de investidura que aplazó la semana pasada y sin cuya celebración no echará a andar la cuenta atrás para la celebración de nuevas elecciones en dos meses si no es investido un nuevo presidente de la Generalitat.

Torrent visitó ayer a Oriol Junqueras y Joaquim Forn en la cárcel de Estremera y a Jordi Sànchez y Jordi Cuixart en la de Soto del Real. El presidente del Parlamento catalán aseguró que defenderá «sus derechos políticos como diputados para que puedan ejercer libremente aquello que les ha encargado el pueblo catalán», pero nada dijo de cuándo tiene intención de convocar la aplazada sesión de investidura ni si mantiene, como ha dicho reiteradamente, la candidatura de Puigdemont, vetada por el Tribunal Constitucional mientras no se presente ante el Tribunal Supremo, o si propondrá un candidato alternativo, que podría ser Elsa Artadi, aunque la jefa de campaña de Puigdemont se volvió a descartar ayer.

Tres opciones

El presidente del Parlamento catalán trata de ganar tiempo a la espera de que su partido, ERC, y la candidatura de Puigdemont, Junts per Catalunya, se pongan de acuerdo sobre cómo salir del embrollo en el que están metidos, ellos y las instituciones catalanas. El esperar y ver de Torrent ha provocado ya problemas en el cuerpo de letrados de la Cámara, hasta el punto de haber desautorizado al letrado mayor, Antoni Bayona. El mismo día que la Mesa del Parlamento catalán aplazó la sesión de investidura, encargó un informe a los juristas para que aclararan las dudas sobre el calendario.

Los letrados concluyeron que el reloj para la celebración de nuevas elecciones no se pone en marcha mientras no haya una votación sobre el candidato que no se ha celebrado. Para evitar que esta situación derivara en un bloqueo permanente de la Cámara, Bayona proponía, por iniciativa propia, varias opciones para salir de la parálisis que hacían recaer toda la responsabilidad en el propio Torrent. Según el letrado jefe, el presidente del Parlamento catalán podría proponer un candidato nuevo al constatar la imposibilidad legal de llevar a cabo la investidura que había planteado inicialmente. Esta opción, que es la que le vienen reclamando insistentemente los partidos constitucionalistas, con Ciudadanos a la cabeza, es rechazada de momento por el bloque secesionista. Otra opción es la de esperar a que el Tribunal Constitucional resuelva el recurso del Gobierno sobre la candidatura de Puigdemont. El tribunal no tiene plazo para hacerlo, pero no parece que vaya a tomar una decisión antes de marzo. Finalmente, le planteó la posibilidad de que el propio Torrent hiciera una declaración institucional en la que constatara la inexistencia de un candidato y, en consecuencia, pusiera en marcha la cuenta atrás para que, en el plazo de dos meses, se convocaran nuevas elecciones si no se conseguía investir a otro candidato.

Para evitar el compromiso en el que le ponía la propuesta de Bayona, Torrent se negó a recibir el informe y encargó la elaboración de uno nuevo, del que se ha hecho cargo el secretario general de la Cámara, Xavier Muro, que en principio será entregado hoy al presidente del Parlamento catalán.

«Estamos en la fiesta del disparate», dice Joan Manuel Serrat

«Los que discuten no acaban de reconocer dónde está la salida; estamos en la fiesta del disparate», fue el diagnóstico que el músico Joan Manuel Serrat hizo ayer de la situación actual del desafío secesionista. «Cada día ocurren cosas y hay sorpresas; pasamos de no tener presidente a tener dos, están mareando la perdiz, tanto, que acabarán mareándose ellos», explicó. Cree que el independentismo «está en un cul de sac, en un callejón sin salida», pero advirtió que «eso no significa que se haya acabado: ha existido, existe y existirá siempre». Como hacen algunos inversores, cree Serrat que ERC y el PDECat «pretenden retirarse de la bolsa, recuperar fondos y esperar otro tiempo para seguir» con el procés. Por contra, la CUP y JxCat «tienen la pretensión de llevar a la investidura a Puigdemont, que está siendo intransigente y no está dispuesto a renunciar».

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