Felipe VI a Ada Colau: «Yo estoy para defender la Constitución y el Estatut»

El rey pide compromiso para blindar la presencia de la feria tecnológica MWC en Barcelona

Colau desvela su conversación con Felipe VI Reacciones muy críticas desde los partidos constitucionalistas a la actitud de la alcaldesa de Barcelona. Ésta se defiende asegurando que no fue un boicot ni un plantón, que decidió no ir al besamanos porque lo considera una tradición antigua

La Voz en BARCELONA

El ruido y la polémica política empañaron la apertura del Mobile World Congress de Barcelona. La feria tecnológica, una de las más importantes del mundo, arrancó marcada por los desplantes de la alcaldesa de la Ciudad Condal, Ada Colau, y del presidente del Parlamento catalán, el independentista Roger Torrent, al rey Felipe VI.

Ambos dirigentes políticos catalanes evitaron al monarca hasta la cena de inauguración celebrada el domingo. En ese acto se produjo una conversación entre la regidora y el jefe del Estado. Según relató el lunes la propia Colau, ella le afeó al rey falta de «empatía» en el discurso pronunciado dos días después del referendo ilegal del 1-O. Entonces el monarca instó a los poderes públicos a asegurar el orden en Cataluña y no hizo concesiones a los independentistas. En la charla con la alcaldesa no volvió a haberlas. Ella le pidió mediación. Y él le contestó: «No puedo mediar entre quienes cumplen la ley y quienes no lo hacen. Yo estoy aquí para defender la Constitución y el Estatut».

Horas más tarde, cuando Felipe VI recorría varios pabellones de la feria (visitó los de España y la Generalitat y llegó a probarse unas gafas de realidad virtual), lo hacía acompañado por la vicepresidenta del Gobierno, el ministro Álvaro Nadal (titular de Energía, Turismo y Agenda Digital), la propia Colau y la alcaldesa de Hospitalet (donde está la sede principal del MWC), la socialista Nuria Marín. La comitiva fue recibida por los responsables del congreso, representantes políticos del Ayuntamiento de Barcelona y dos altos cargos de la Generalitat con lazos amarillos a la vista. Pero sin Torrent, actualmente máxima autoridad política autonómica en Cataluña.

¿Las aguas habían vuelto a su cauce? Pues a primera vista sí. El rey es un habitual del MWC, un evento que convierte esta semana la ciudad catalana en la capital mundial de la tecnología y que tiene un impacto mayúsculo en su economía y en su prestigio. Las cifras hablan por sí solas: 108.000 visitantes de 200 países, 2.300 empresas expositoras, más de 13.000 empleos temporales, lleno en los hoteles y un impacto económico de 471 millones, según los datos de la organización, la asociación GSMA (agrupa a más de mil empresas relacionadas con la movilidad). Es decir, el MWC es una gallina que da huevos de oro y además sirve de escaparate. ¿Peligra?

El desafío secesionista conllevó en Cataluña una fuga de empresas y un retroceso del turismo. Y llegó a provocar rumores y especulaciones sobre una posible salida del Mobile de Barcelona.

La GSMA tiene firmado un contrato hasta el 2023. Y pretende cumplirlo. Pero no quiere líos. «Nosotros no somos políticos, somos una organización empresarial y lo que necesitamos es un entorno de estabilidad». La frase la dijo cinco días antes de empezar el Mobile el director de márketing de la organización, Michael O’Hara. Después pasó lo que pasó. Conviene recordar que no era el primer aviso. En el punto más álgido del desafío secesionista, el máximo responsable de GSMA, John Hoffman, visitó la ciudad. Y lanzó un aviso a navegantes. Entonces las instituciones unieron fuerzas para evitar males mayores. ¿Y ahora?

Aparentemente, la feria transcurre ajena al clima político de alta tensión, pero la simple mención del asunto es capaz de enervar a gente que lleva años haciendo negocios en el Mobile. No creen en la posibilidad de que se lo lleven, pero tienen miedo del inevitable desgaste que acompaña a la controversia.

Críticas a la «irresponsabilidad» de la alcaldesa

«Despropósito», «irresponsabilidad» o «postureo frívolo para hacerse notar». Estos fueron algunos de los calificativos utilizados por los principales partidos catalanes, con la excepción de los nacionalistas y la marca de Podemos, para calificar el desplante al rey de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y del presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent. Mariano Rajoy consideró su actitud como un intento de «hacerse notar», pero quiso rebajar la tensión al señalar que lo importante es que el Mobile World Congress siga celebrándose en Barcelona. «Vamos a seguir trabajando para que sea así», dijo en Túñez el presidente del Gobierno.

«Es un desafortunado postureo» con la única intención de que «se los vea», valoró ayer el líder del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni. «Los responsables políticos deben solucionar problemas, no crearlos», ahondó el responsable municipal del PSC, que sostuvo a la alcaldesa de Barcelona con un pacto de gobierno que Colau decidió romper para alinearse con los partidos independentistas.

«El Mobile World está en juego», le recordó Albert Rivera a la alcaldesa de Barcelona. El líder de Ciudadanos la acusó de ser «irresponsable» y tener «muy poquitas ganas» de que el congreso siga en la Ciudad Condal.

Los apoyos a la actitud de Colau y Torrent llegaron desde el nacionalismo y Podemos. «Rendir pleitesía a un rey no va con nosotros», dijo el secretario de organización del partido morado, Pablo Echenique. Para ERC lo ocurrido es una «reacción lógica» por el papel de Felipe VI en el proceso secesionista.

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