El Gobierno reclama a Londres la gestión conjunta del aeropuerto de Gibraltar como parte de la negociación «post Brexit»

Dastis abre la puerta a que el Gobierno del Peñón forme parte de la delegación británica en las conversaciones bilaterales


Madrid

El Gobierno quiere acordar con Londres la «gestión conjunta» del aeropuerto de Gibraltar en el marco de las negociaciones bilaterales para que los acuerdos que alcancen Reino Unido y la UE sobre su relación futura se apliquen también al Peñón.

Así lo ha desvelado el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Alfonso Dastis, en una entrevista, y confirman fuentes diplomáticas. Dastis ha asegurado además al Financial Times que el Gobierno español podría aceptar que Gibraltar forme parte de la delegación británica en esas negociaciones bilaterales.

La negociación de los términos de la salida británica de la UE y de la relación futura entre Reino Unido y el club europeo corre a cargo de un equipo negociador europeo, dirigido por el francés Michel Barnier. Sin embargo, el Gobierno español ha logrado de los Veintisiete un derecho de veto sobre Gibraltar, en la medida en que los acuerdos sobre la relación futura solo regirán en el Peñón si hay un acuerdo bilateral entre Londres y Madrid.

Lo mismo sucederá con el periodo de transición que comenzará el 29 de marzo de 2019 y que, según la propuesta actual de Bruselas, terminará el 31 de diciembre de 2020. Ese derecho de veto no gusta a Londres, que querría que los acuerdos futuros se apliquen al Peñón automáticamente, según las fuentes consultadas.

Dastis, que se reunió la semana pasada en Madrid con el ministro británico para el Brexit, David Davis, ha asegurado al diario que es «cautelosamente optimista» sobre esas negociaciones bilaterales y está convencido de que los asuntos «irritantes» pueden afrontarse.

El aeropuerto de Gibraltar siempre ha sido un asunto especialmente polémico porque España defiende que, al estar ubicado en el istmo, se encuentra en territorio ocupado, no cedido a Reino Unido por el Tratado de Utrecht de 1713. Si no hay acuerdo, aseguran las fuentes, el aeródromo saldrá el cielo único europeo, y en Gibraltar no se aplicarán los acuerdos «post Brexit».

Junto a la gestión del aeródromo, el Gobierno español quiere que esas negociaciones bilaterales sirvan para que el Peñón mejore su legislación medioambiental y para mejorar la cooperación contra el fraude fiscal y el contrabando de tabaco a ambos lados de la Verja.

«Necesitamos más cooperación con las autoridades fiscales de Gibraltar o de Reino Unido, aunque la situación ya ha mejorado», ha dicho Dastis al diario. En su opinión, los gibraltareños parecen querer cooperar, y ahora hace falta ver esa voluntad «en la práctica».

Aunque tras el Brexit España podría tomar la decisión de volver a cerrar la Verja, Dastis ya ha dejado claro que su intención no es esa, sino más bien mantener el statu quo o incluso mejorar la situación de las 13.000 personas que la cruzan a diario. Entre ellos hay cerca de 8.000 trabajadores españoles, residentes en una de las zonas con más paro de España.

¿Un control fronterizo conjunto?

Según el Financial Times, el ministro ha planteado vías para mejorar el tránsito, como el registro previo de viajeros frecuentes o la puesta en marcha de un control fronterizo conjunto operado por España y Gibraltar.

La negociación bilateral entre España y Reino Unido ha comenzado también a nivel técnico, pero Dastis ha reconocido que la cuestión de Gibraltar no tiene por qué estar completamente acordada antes del Consejo Europeo de marzo, momento en el que Reino Unido espera acordar con la UE los términos del periodo de transición. Sí debe estar listo, ha aclarado, antes de que se cierre el acuerdo final de retirada, a finales de este año.

El diario británico da por hecho que la posición española sobre el aeropuerto no será bien recibida por Reino Unido, que considera que el aeródromo está en su territorio. Los sucesivos intentos de alcanzar un acuerdo sobre la instalación siempre han fracasado.

Sin embargo, también señala que la reivindicación es mucho menos ambiciosa que una reclamación de soberanía española sobre el Peñón y, de hecho, retrata a Dastis como uno de los miembros más «suaves» del Gobierno («paloma» frente a los que serían «halcones») en relación con Gibraltar.

«La soberanía es algo a lo que aspiramos, a lo que no renunciamos, pero que no es el tema de estas negociaciones», fue la respuesta del ministro. En la entrevista, insiste en que el Gobierno español quiere que la relación futura entre Reino Unido y la UE sea «lo más cercana posible a la actual», pero admite que eso será difícil si Reino Unido insiste en sus 'líneas rojas' de mantener una política comercial independiente.

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