La CUP bloqueará cualquier investidura «autonomista» y exige la República a cambio de su apoyo

El diputado Carles Riera subraya que la falta de acuerdo con JxCat y ERC no se debe al nombre propuesto, sino a que plantean un Govern autonomista en vez de republicano

El diputado de la CUP, Carles Riera, tras la reunión mantenida con Torrent
El diputado de la CUP, Carles Riera, tras la reunión mantenida con Torrent

Barcelona

El diputado de la CUP en el Parlament Carles Riera ha advertido este lunes a JxCat y ERC que sus cuatro diputados mantendrán la abstención en un pleno de investidura, sea quien sea el candidato, ya que la falta de acuerdo con ambos grupos no se debe al nombre propuesto, sino a que plantean un Govern autonomista en vez de republicano catalán.

Lo ha dicho en rueda de prensa tras reunirse con el presidente del Parlament, Roger Torrent, que ha abierto ronda de contactos con los grupos para investir a un presidente de la Generalitat, y Riera le ha transmitido: «Un candidato que quiera ser autonomista contará con nuestra abstención, pero, con un programa republicano sobre la mesa, nosotros podemos aceptar cualquier nombre».

«Si se precipita una investidura, contarán con nuestra abstención», y ha asegurado que el Consell Polític de la CUP del sábado no abordó ningún nombre por mucho que el de Jordi Sànchez (JxCat) esté sobre la mesa, sino que puso de manifiesto un radical desacuerdo con ERC y JxCat sobre el programa de Govern.

Los antisistema fuerzan al expresidente y a Comín a renunciar

M. C. C.
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La CUP ha vuelto a complicar más el endemoniado tablero que es la política catalana. La investidura de Jordi Sánchez, ya de por si complicadísima por su situación judicial, es desde ayer casi imposible desde un punto de vista aritmético. Y curiosamente, las pocas posibilidades de que los números den están en la mano de Puigdemont y Comín, dos huidos en Bruselas. Sànchez, sin contar con los apoyos de los cuatro diputados de la CUP, no tiene los apoyos necesarios para salir elegido.

Con las cifras sobre la mesa y si se mantienen las posiciones del Tribunal Constitucional sobre la delegación del voto, se impondría una única solución: que Carles Puigdemont y Toni Comín renunciaran a sus escaños.

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En ese sentido, ha avisado de que no volverán a las reuniones tripartitas con JxCat y ERC mientras quieran negociar un programa autonomista, y que solo retomarán la negociación si les propusiesen un programa de desarrollo de la república; algo que no descartan que se pueda producir antes de un pleno de investidura, incluso si se convoca a finales de semana. La decisión de la CUP también pretende poner a prueba «la verdadera voluntad de soberanía republicana institucional» de JxCat y de ERC, ya que consideran que con sus cuatro abstenciones sí puede prosperar la candidatura de cualquier candidato que propongan.

 

Sin el «sí» de la CUP, los independentistas pierden la mayoría absoluta de 70 diputados que suman con los cupaires, lo que imposibilita una investidura en primera vuelta, pero no en la segunda, donde sí se puede investir a un candidato con mayoría simple -es decir, con más síes que noes-. Pese a que JxCat y ERC suman 66 diputados frente a los 65 del resto de grupos, cuatro de ellos no tienen asegurado el voto.

Oriol Junqueras (ERC) y Jordi Sànchez (JxCat) están en prisión y, previsiblemente, podrán delegar su voto, pero Carles Puigdemont (JxCat) y Toni Comín (ERC) tendrán difícil que otro diputado vote en su nombre, ya que tanto los letrados del Parlament como el propio Tribunal Supremo ya advirtieron de que delegar el voto en su circunstancia -desde Bélgica- iría contra el reglamento de la Cámara. La CUP rechaza que Puigdemont y Comín renuncien al acta para conseguir esa mayoría, asumen que para desarrollar la república tendrán que desobedecer al Estado, y piden que JxCat, ERC y su mayoría en el Parlament demuestren que están dispuestos a hacerlo, pidan el voto delegado para ambos diputados, lo lleven a un pleno e invistan a un candidato.

Así, la CUP ha retado a Torrent y a las otras dos formaciones independentistas a permitir la delegación de voto. «Nos preguntamos: si no están dispuestos a asumir este pequeño acto de soberanía y esta pequeña desobediencia, ¿cómo harán todas las otras desobediencias, que implican una desobediencia necesaria al Tribunal Constitucional?». Riera ha indicado que la abstención de su partido pone a los otros dos partidos favorables a la independencia ante un «espejo», pues dependiendo de cómo actúen se constatará si quieren «materializar la república catalana» o si apuestan por el «autonomismo».

El diálogo con JxCat y ERC está en estos momentos «interrumpido», ha confirmado la CUP. «No queremos ir a elecciones, no es el escenario que deseamos», ha añadido Riera tras reconocer que, sin embargo, es una hipótesis que no debe descartarse: «Debemos tener suficiente responsabilidad para que la república que votó la gente -a su modo de ver, tanto el 1-O como en las elecciones del 21-D- se haga realidad a través de una institucionalidad republicana. Lo que no votó la gente es hacer autonomismo».

Sobre que la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, criticara la postura de la CUP y planteara a quién más quieren enviar a la papelera de la historia, ha replicado: «Todavía no hemos acabado de lanzar elementos políticos a la papelera de la historia». Riera se ha posicionado a favor de ampliar la base republicana, pero sobre que el portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà, propusiera un acercamiento con los comuns y abrir el diálogo con el PSC, ha reprochado que incluya a los socialistas, que son «uno de los principales cómplices del 155».

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