Pablo Casado deja entrever que la Universidad ni le exigió ir a clase ni hacer exámenes

Ha subrayado hoy que «no hubo trato de favor» en su formación: «Yo era un chaval de 26 años, no tenía ningún puesto ejecutivo. Fui sin conocer a nadie en ese máster y yendo como una persona absolutamente anónima».

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Madrid

El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, ha incidido este martes en que ha dedicado «mucho tiempo y esfuerzo» a su formación profesional y no puede consentir que «se acabe mezclando con informaciones que no tienen nada que ver».

En una entrevista con Onda Cero, Casado se defendía así después de que la Universidad Rey Juan Carlos, involucrada en el escándalo por el titulo de máster que allí obtuvo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, confirmase que está analizando otras titulaciones, incluida una suya.

Casado, que ha publicado en redes sociales pantallazos de la intranet de la Universidad para exponer su evolución como alumno, ha asegurado que el suyo no era «un máster finalista» porque se trataba de un curso de acceso a la investigación, que es lo que él iba buscando. Lo define así como «los antiguos cursos de doctorado».

«Tengo hasta el folleto en que se especifica que esta formación va orientada a la investigación y explica cómo se está adaptando la universidad española a Bolonia», ha comentado, para incidir en que él «guarda muchas cosas» y por eso, ha convocado a la prensa para mostrar desde el «trabajo de fin de itinerario» que entregó al terminar el curso, como el resto de trabajos de investigación que realizó en este marco.

En esta línea, el vicesecretario 'popular' ha dicho que «no hubo trato de favor» en su formación: «Yo era un chaval de 26 años, no tenía ningún puesto ejecutivo. Fui sin conocer a nadie en ese máster y yendo como una persona absolutamente anónima».

Pablo Casado dejó entrever, durante la entrevista en Más de Uno en Onda Cero, que la Universidad no le exigió ir a clase ni hacer exámenes. A la pregunta de si había sido así el vicesecretario de Comunicación del PP no lo negó

Pablo Casado, que ha declarado que a «nadie le gusta verse envuelto en esto», ha afirmado que no pidió «ningún tratamiento especial» y desde el «primer momento» se le dijo a qué se tenía que atener. «No hubiera cometido este error porque no me hacía falta este título», ha reiterado.

Ha explicado que eligió a la Universidad Rey Juan Carlos porque es «excelente» y se encontraba «muy cerca» de su domicilio. «Yo quería investigar sobre derecho internacional público. Esta titulación era derecho autonómico y local y pensé que para la investigación era un acceso que era correcto», ha explicado.

Por otra parte, el diputado 'popular' ha dicho que es «bueno» dar explicaciones y que «respeta» la investigación que está teniendo lugar en el rectorado porque «es fundamental que el prestigio de la universidad no sea menoscabado».

Casado ha explicado que no ha ido a retirar la certificación del título porque «no era finalista» y no considera que haya actuado erróneamente al ponerlo en su currículum: «Pensé que nadie me fuera a poner en duda».

Primera dimisión

Laura Nuño, subdirectora del Instituto de Derecho Público dirigido por Enrique Álvarez Conde, que es el director de ese máster, ha dejado su cargo por la crisis de confianza que ha generado el escándalo de Cristina Cifuentes, según está informando la cadena SER.

Tres opciones para Cifuentes y... ¿un único destino?

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El futuro de la aún presidenta madrileña depende en buena medida del desafío político que enfrenta al PP con Ciudadanos

El PP intenta desesperadamente ganar tiempo a la espera de un milagro o de encontrar una forma más o menos presentable de afrontar la sustitución de Cristina Cifuentes de la manera que haga menos daño político. Porque el destino final de la presidenta madrileña parece escrito, aunque la forma en que se haga efectivo dependa de la opción por la que se decanten los populares de entre la terna que tiene por delante y de la evolución del pulso a muerte entre el PP y Ciudadanos.

PERMANENCIA

Improbable. El milagro con el que sueñan en el PP sería que la Fiscalía concluyera su investigación exonerando a la presidenta madrileña. A la vista de las pruebas que se han ido conociendo, incluso aunque la librara de culpa desde el punto de vista penal y que esta recayera íntegramente sobre cargos de la Universidad Rey Juan Carlos, la responsabilidad política sería insalvable. Ciudadanos dio ayer el paso definitivo al exigir la dimisión de la presidenta. La imagen de la formación naranja como adalid de la regeneración de las instituciones y ariete contra la corrupción se iría al traste si permite la continuidad de Cifuentes. De hecho, cada día que pasa con la presidenta en su puesto es oxígeno para el PP y un jirón en la piel de C’s. Los populares, por supuesto, encantados de hurgar en la herida, porque el partido de Rivera se ha metido en un callejón de difícil salida: o rectificar o entregar el Gobierno de la Comunidad de Madrid a los socialistas con el apoyo de Podemos. Ninguna de las dos opciones es buena, así que aunque la continuidad de Cifuentes sea improbable, no es descartable del todo.

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