La polémica del chalé abre grietas en Podemos: arrecian las críticas internas

Dirigentes estatales y autonómicos del partido consideran que trasladar a las bases la responsabilidad de decidir sobre un tema  personal es «peligroso». La compra «denota cierta mentalidad pequeño burguesa que no cuadra con los principios fundacionales» del partido

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La Voz

Kichi no está solo: cómo él, otros dirigentes de Podemos, tanto a nivel estatal como autonómico, ven con malos ojos no solo la decisión de Pablo Iglesias e Irene Montero de comprar un chalé de 600.000 euros en Galapagar sino también, y especialmente, la de trasladar a las bases la responsabilidad de decidir si, por este motivo, deben dimitir de sus respectivos cargos. Serán los propios miembros de la formación morada los que determinen si su credibilidad y su coherencia se ha visto comprometida por esta operación inmobiliaria.

La celebración de la consulta, que Montero e Iglesias comunicaron a la prensa en una comparecencia de urgencia el sábado por la tarde, ha sido avalada este lunes por los miembros de la Ejecutiva que han acudido a la reunión que habitualmente celebran al inicio de cada semana, según ha informado el secretario de Organización, Pablo Echenique. Pero no todos los integrantes del órgano han respaldado la votación.

El portavoz de Podemos en el Parlamento Europeo y miembro de la Ejecutiva, Miguel Urbán, considera la consulta «innecesaria». A su juicio, lo que toca ahora es denunciar de manera «tajante» el «acoso» que están sufriendo Iglesias y Montero, pero no celebrar un proceso para decidir sobre una cuestión relacionada con un código ético que, según ha recordado, «no ha cambiado». «Me hubiera gustado ver más consultas sobre programas que consultas de este tipo», ha apostillado Urbán, que ha preferido no opinar en concreto sobre la compra de la casa, como sí hizo el pasado viernes el alcalde de Cádiz, integrante de su misma corriente, los anticapitalista.

La dirección de Podemos Andalucía, controlada por este sector anticapitalista a través la secretaria general, Teresa Rodríguez, sí ha querido ir más allá en sus críticas y se ha alineado con las opiniones manifestadas por Kichi, que el viernes reivindicó su «piso de currante» y defendió la necesidad de qe los cargos de Podemos vivan «como gente corriente para representarla».

El secretario de Comunicación de Podemos en esta Comunidad, Pablo Pérez Ganfornina, ha considerado este lunes que Iglesias y Montero «no valoraron bien el impacto» que tenía en la opinión pública la adquisición del chalé, y ha confesado sentirse más de acuerdo con «la coherencia» del alcalde de Cádiz que con ellos. En rueda de prensa, Pérez ha considerado que es «obvio y sería de una ceguera enorme» negar el efecto que ha tenido este asunto. «La respuesta la tienen que dar las bases», ha señalado Pérez, quien, no obstante, ha reconocido que personalmente no ha tomado aún la decisión de si participará o no en la consulta.

También se ha mostrado crítico con la decisión de comprar el chalé el secretario general del partido en Asturias, Daniel Ripa. «No me gusta y me ha dolido», ha reconocido, antes de dejar claro que no pretende ni quiere decir lo que tienen que hacer las personas. No obstante, ha señalado que en el Principado, la formación morada «tiene un código ético mucho más estricto que en el Estado». «En mi caso, cobro 12 pagas de 1.965 euros, he donado 40.000 euros desde el inicio de la legislatura, vivo en un piso de alquiler en el barrio de Pumarín que me cuesta 300 euros y ese dinero fluye a proyectos sociales», ha explicado. «Queremos dar el mensaje de que de la crisis y la precariedad que estamos sufriendo saldremos todos juntos, no saldremos primero unos y luego otros, ese es el compromiso que yo asumo y que no espero que los demás lo hagan, pero que considero la forma en la que yo veo que hay que actuar», ha añadido.

Asimismo, Ripa se ha mostrado descontento con la decisión de convocar a las bases. «Creo que no hablar de precariedad, de corrupción y de otras cosas, y que hablemos de la decisión privada y personal de nuestros dirigentes es peligroso y no es bueno. No es algo de lo que tendríamos que estar debatiendo esta semana», ha dicho. Sí ha criticado el líder asturiano la «intolerable persecución» que están viviendo Pablo Iglesias e Irene Montero con «la mayor campaña de acoso y derribo de la democracia», una persecución que va, a su juicio, «desde el hospital hasta su domicilio y hasta cualquier aspecto de su vida privada», algo que no se ha visto anteriormente y que considera «peligroso a nivel democrático».

Que retiren la consulta: es una «irresponsabilidad»

De igual modo, la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, Lorena Ruiz-Huerta, ha manifestado este lunes que espera que el secretario general y su pareja y portavoz parlamentaria «retiren» la consulta convocada sobre su continuidad en el cargo tras la polémica adquisición del chalé, porque considera que es una «irresponsabilidad» e implica «cargar sobre la espalda» del partido una decisión personal: «Las consultas están para otras cosas».

«Esta decisión es de ellos dos, de su vida privada, y es un error someterlo a consulta -ha subrayado este lunes Ruiz-Huerta en declaraciones a La Sexta-. Confío en que estén a tiempo de retirarla». La diputada regional, que ha avanzado que no participará en la votación si esta se mantiene, considera que con la convocatoria «han conseguido que toda la organización se implique en una decisión de ámbito personal». Para Ruiz-Huerta sería «más interesante» someter a votación de los inscritos de Podemos «un nuevo código ético que hablara del estilo de vida de sus miembros». Dice que este tipo de consultas «deberían» convocarlas los órganos políticos y los consejos ciudadanos y «tendrían que versar exclusivamente de cuestiones políticas».

En la misma línea que Ruiz-Huerta se expresó este sábado, tras conocer la decisión, el diputado en la Asamblea de Madrid Isidro López, también del sector anticapitalista, quién acusó a los líderes de «dinamitar Podemos como organización» y «reducirla a un aparato de legitimación de los caprichos sus líderes». «Ya lo era. Pero ahora a la vista de todos», afirmó en Twitter.

«Cierta mentalidad pequeño burguesa»

En Navarra, las críticas también han llegado desde el portavoz del grupo parlamentario, Carlos Couso, quien, además, mantiene una disputa con la dirección actual del partido en esta comunidad tras la expulsión de la anterior secretaria general, Laura Pérez. El todavía portavoz parlamentario de Podemos en Navarra -a pesar del conflicto con la dirección- ha asegurado que la compra del chalé «denota cierta mentalidad pequeño burguesa que no cuadra con los principios fundacionales» del partido y, además, ha reclamado que se anule la consulta que han convocado para preguntar a las bases si deben dimitir. En todo caso, en el caso de que finalmente decida participar en dicha consulta, ha avanzado que votará «claramente» que no sigan en sus puestos porque, a su juicio, de un tiempo a esta parte el partido «parece que va de desastre en desastre, hasta la derrota final».

Por el contrario, varios secretarios generales y portavoces parlamentarios autonómicos del partido han cerrado filas este lunes con Iglesias y Montero. Es el caso de los líderes de Podemos en Extremadura, Álvaro Jaén; y Castilla y León, Pablo Fernández; del portavoz del Parlamento balear, Alberto Jarabo; o del secretario de Comunicación en el País Vasco, Andeka Larrea.

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Gonzalo Bareño

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El mayor signo de que Pablo Iglesias e Irene Montero, la pareja que dirige Podemos, ha perdido la conexión con esa «gente» a la que dicen representar no es que se hayan comprado una dacha de 600.000 euros con piscina y casita para invitados incluida, alejada del mundanal ruido de la capital y a 55 kilómetros de esa Vallecas idealizada por el propio Iglesias cuando se hacía entrevistar en el destartalado piso de su abuela en el que decía residir, aunque casi nunca pasaba por allí. Lo que deja claro hasta qué punto ignoran ya la sensibilidad de la mayoría de su electorado es el hecho de que ni uno ni otro previeran el malestar que esa compra iba a generar en las propias bases de Podemos.

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