Bruselas garantiza a Galicia una desconexión suave de los fondos

Aumenta en un 5 % la dotación a España por el desempleo

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redacción / la voz

«Proponemos una red de seguridad a fin de evitar cambios demasiado abruptos en las asignaciones de los Estados miembros», aseguró ayer la Comisión Europea tras presentar su propuesta política para la asignación de los fondos estructurales del período 2021-2027. España y sus regiones respiran tranquilas, porque se salvan del recorte del 10 % que sufrirá esta partida. Y no solo eso. Será uno de los pocos países que saldrá beneficiado del nuevo criterio de reparto. De los 373.000 millones de euros movilizados para cohesión, unos 34.000 millones se invertirán en España.

¿Cuántos acabarán en tierras galaicas? Dependerá de los proyectos que se marquen a nivel nacional y de los nuevos cálculos de Bruselas. Eso sí, las autoridades gallegas deberán apostar por las cinco nuevas prioridades fijadas por la Comisión: innovación, sostenibilidad, conectividad, medidas sociales y desarrollo de estrategias locales.

Todavía es muy pronto para poder manejar una cifra aproximada de cuántos millones percibirá Galicia en el futuro, pero algunos de los cambios introducidos por la comisaria de Política Regional, Corina Cretu, garantizan que la región seguirá desconectándose de las ayudas de forma mucho más gradual de lo esperado. Los criterios de reparto se regirán por la llamada regla de Berlín, que hasta ahora establecía tres categorías de regiones: las menos desarrolladas, las regiones en transición y las desarrolladas. Atendiendo al PIB, Galicia debía dar el salto al pelotón de cabeza, pero sus autoridades siempre han defendido que la región debía seguir enganchada a los fondos con una red de seguridad, con el fin de no revertir los progresos y amortiguar los efectos de las múltiples crisis que se han dado cita en la comunidad. Y Bruselas ha escuchado la llamada.

Cretu anunció ayer que la categoría de regiones en transición se extenderá a las regiones con el PIB entre el 75 y el 100 % de la media europea (hasta ahora el techo era el 90 %). Galicia seguirá por tanto bajo cobijo. Y no solo eso. Aunque en los criterios de reparto el peso del PIB será del 81 %, Bruselas tendrá en cuenta la situación crítica de desempleo y precariedad formativa (15 %), así como los efectos negativos del cambio climático y la acogida de refugiados (4 %). «Queremos reflejar mejor la situación socioeconómica sobre el terreno», justificó Cretu ante las protestas airadas de países como Polonia y Hungría, que perderán en algunos casos hasta un 25 % de sus fondos en favor de países del sur como Grecia o España, duramente golpeados por la crisis económica. «No podemos ignorar estas particularidades», defendió la rumana.

Independientemente de cómo se ajusten los presupuestos europeos y se arreglen las cuentas gallegas, ninguna región en transición podrá perder más del 24 % de los fondos que recibía (unos 2.800 millones solo para los programas de desarrollo regional y el Fondo Social Europeo).

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