¿Deja Rajoy una España mejor?

Ocho gráficos que explican cómo ha cambiado el país bajo el Gobierno popular

Mariano Rajoy se despidió hierático y contenido como casi siempre actuó en los siete años que lideró el Gobierno, pero también presumiendo de gestión: «Ha sido un honor ser presidente y dejar una España mejor que la que encontré. Ojalá mi sustituto pueda decir lo mismo en su día». Llegó a la Moncloa con halo de salvador, en medio de la mayor crisis económica de la democracia española y tras superar la marca de José María Aznar. El hundimiento del PSOE dejó al candidato Rubalcaba con 110 escaños frente a los 186 de los populares. En el balcón de Génova 13 dejó un fugaz beso a su esposa Elvira Fernández y la promesa de situar a España «a la cabeza de Europa».

La derecha volvía al poder siete años después con la misión de recuperar la debilitada economía del país, donde la prima de riesgo acaparaba titulares tras superar los 500 puntos y con una tasa de desempleo descontrolada. En solo tres años, el paro se había duplicado en España. Rajoy llegó a la sesión de investidura bajo la premisa de ejecutar un tijeretazo a «todas las partidas de gastos», salvo las pensiones.

Este viernes se marchó considerando que había cumplido el mandato de «mejorar la vida» de las personas. Al margen de la corrupción, los escándalos que persiguieron al Gobierno durante la década y la política ante Cataluña -que acabó precipitando la aplicación del artículo 155-, la trayectoria de Rajoy ha dejado tibios resultados en el ámbito laboral, una recuperación en la esfera macroeconómica y esfuerzos insuficientes en demografía o contaminación atmosférica.

La llegada de los populares al Gobierno no sirvió para frenar la sangría del desempleo a corto plazo. Dos años después de llegar a la Moncloa, el paro se había disparado hasta un histórico 27 %, alcanzando los 6,2 millones de personas. Nunca antes en España se registraron tantos demandantes de empleo. El país, lejos de situarse a la cabeza de Europa, se puso a la cola junto a una Grecia que atravesaba la mayor crisis de su historia moderna.

En ese primer trimestre de 2013, la tasa marcó un punto de inflexión y emprendió una ligera remontada que se pronunció a partir del 2016. El porcentaje de parados bajó de la barrera del 20% en el segundo trimestre de 2015 y no volvió a sobrepasarla. Hace un año, la tasa se situó en el 16,38 %, seis puntos menos que cuando Rajoy accedió al Gobierno. Lo hizo, sin embargo, coincidiendo con un cambio en la duración de los contratos que se firmaban.

El número de indefinidos comenzó a caer. La flexibilidad laboral permitió que el 27,4 % de los contratos firmados fuesen temporales durante los meses de verano de 2017. Según datos del Eurostat, portal estadístico de la Unión Europea, España desplazó a Polonia como líder del empleo temporal en 2018. En esta etapa, también aumentó el número de contratos con solo una semana de duración, superando el 25 % del total. También habían cambiado los sectores donde encontraban acomodo los profesionales del país.

El estallido de la burbuja inmobiliaria rompió con el ladrillo. En los últimos diez años, el sector perdió más de un millón de trabajadores. Durante las tres legislaturas de Mariano Rajoy (la segunda, en funciones), la construcción lideró la pérdida de empleados superando las 200.000 bajas. Los ámbitos en los que más creció el empleo fueron la hostelería y la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca. La reforma laboral aprobada por el Gobierno en febrero de 2012 se celebró este año con marchas repartidas por todo el país bajo el lema «No más precariedad».

Los mercados volvieron a recuperar la confianza en España, que ve cómo su PIB ha crecido de manera continuada desde el año 2013. Sin embargo, también lo ha hecho la deuda pública, que sigue a un ritmo imparable. El Gobierno logró cumplir este año con los objetivos de déficit público y firmando un crecimiento del PIB superior al previsto por Europa. No fue el caso de la deuda pública, que este año se ha situado por encima de los 1,4 billones de euros. Crece 3 puntos y alcanza el 98,3 % del producto interior bruto español.

La tasa, pese a su elevado porcentaje sobre el PIB, llegó a superar la barrera del 100 % en 2014. Según el Banco de España, la deuda de las Administraciones de Seguridad Social creció en más de 10.000 millones en el último año, luego del préstamo para hacer frente a las pensiones.

El gasto educativo español supone un 4 % del PIB, por debajo de la media de la OCDE. La medida estrella del Ejecutivo de Mariano Rajoy en materia educativa fue la aprobación de la Ley orgánica para la mejora de la calidad educativa, LOMCE, popularmente conocida como «ley Wert». Partidos, sindicatos y buena parte de la enseñanza pública se movilizaron contra la normativa desde su aplicación.

En marzo de este año, la secretaria de Educación de la Ejecutiva Federal del PSOE, Luz Martínez Seijo, anunció el inicio de los trámites para lograr su derogación. Entre tanto, la tasa de abandono escolar bajó de manera continuada durante los últimos siete años. Hay, sin embargo, enormes diferencias entre las comunidades autónomas: desde el 26,8 % de Baleares al 7,9 % del País Vasco.

El PSOE deberá enfrentarse desde el Gobierno a varios temas bajo debate en la Sanidad, otra materia transferida a las autonomías. Para este lunes 4 de junio estaba prevista una reunión del Ministerio y las consejerías sobre la financiación del Sistema, que quedará ahora en el aire tras la moción de censura.

Durante el mandato de Rajoy se han vivido numerosas movilizaciones bajo las denominadas «mareas blancas» contra la privatización de la Sanidad y una mejora de los servicios, emulando a las «verdes» de la educación. Según los datos del ministerio, los días de espera para someterse a una intervención quirúrgica en los hospitales del Sistema se han mantenido por encima de los 100 días desde diciembre de 2016.

Otro de los retos del Gobierno popular ha sido combatir el declive demográfico. En 2017, España sufrió su mayor pérdida de población, luego de que se registrasen 32.132 defunciones más que nacimientos entre enero y junio. El saldo vegetativo, el índice resultante de restar el número de alumbramientos y muertes, fue negativo en 2015 y 2017, cuyos datos son aún provisionales.

«España es un país que cumple», resaltó el expresidente durante unas jornadas que servían de espacio de encuentro para la elaboración del anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética. El objetivo, cumplir el acuerdo mundial sobre el clima celebrado en París en 2015.

La afirmación de Rajoy no se ajusta a la realidad en cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global. La directiva europea fija para 2020 el año en que las emisiones de cada estado miembro deben haberse reducido en un 20 % respecto a 1990. España, lejos de caminar hacia esa marca, las ha aumentado un 19 % durante este período. Según el Observatorio para la Sostenibilidad, especializado en materia climática, la crisis económica hundió la industria y permitió un descenso en las emisiones desde 2007. La falta de medidas estructurales y la sequía motivaron que la demanda energética exigiese un mayor consumo de carbón, provocando un aumento de las emisiones desde 2013.

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