Una jugada que ha descolocado a todos

Sánchez ha formado un Gobierno para recuperar terreno electoral que supone una victoria política antes de empezar

Los retos de los ministros con experiencia Josep Borell, Nadia Calviño o Carmen Calvo acumulan amplia trayectoria en gestión pública pero deben afrontar medidas en materias tan sensibles como sanidad, servicios sociales o unidad territorial.

El Gobierno de Pedro Sánchez reúne ministros de larga trayectoria política, otros de probada capacidad de gestión y fichajes sorprendentes. Una vez pasado el efecto mediático de los nombramientos, se trata de analizar cuáles son las claves de este Gobierno, qué pretende el presidente y qué capacidad de maniobra tiene. Los expertos consultados por La Voz consideran que Sánchez trata de recuperar sobre todo voto de centro y usará el decreto ley para gobernar. 

¿Cómo valora el nuevo Gobierno?

Carlos Barrera lo considera «hasta cierto punto sorprendente, porque tiene más veteranía y más mujeres de lo esperado». En su opinión, «es un Gobierno diseñado para ganar posiciones en las encuestas, robando terreno sobre todo a sectores de centro y moderados, sin perder el propio». Fran Carrillo lo califica de «efectista, funcional, pensado para dos años, que gusta en Europa, a los medios y a la opinión pública». Según José Rama, «desde muchos puntos de vista su composición es positiva». Santiago Martínez resalta la «habilidad» con la que Sánchez lo ha conformado. 

¿Qué mensajes ha querido lanzar Sánchez?

Martínez los resume así: 1) ha venido para agotar toda la legislatura; 2) quiere recuperar el voto de centro y de centro-izquierda que se le ha ido sobre todo a Ciudadanos; 3) manda un mensaje europeísta en un momento de muchas dudas sobre la UE, sobre todo en el sur de Europa; y 4) no parece que vaya a hacer muchos experimentos con el tema catalán. Rama destaca que «en el plano político supone una triple victoria: a Podemos lo ha vencido en lo estético (los ministros han prometido su cargo sin Biblia ni crucifijo), y en lo populista (Màxim Huerta, Pedro Duque); a Ciudadanos, en lo tecnocrático y en la defensa de España (Borrell); y al PP en el empoderamiento de la sociedad civil y de las mujeres». Concluye que «la jugada de Sánchez ha sido redonda y ha visibilizado avances que se habían hecho con Zapatero, sobre todo en igualdad».

¿Cuáles son sus puntos fuertes?

«La ilusión que puede generar inicialmente en sectores significativos de la sociedad el nombramiento de ministros claramente beligerantes contra los secesionistas y las señales positivas enviadas a Bruselas acerca del compromiso europeísta de España», estima Barrera. Para Carrillo el hecho de que «la mayoría de los ministros tienen experiencia contrastada en el área que van a gestionar. Es un Gabinete solvente que provoca tranquilidad en los mercados y en la sociedad». Para Martínez, «el punto fuerte es la composición mayoritariamente femenina del Gobierno, así que con este Gobierno sin duda abandera una causa mayoritariamente aceptada, y esto le beneficia a él personalmente». Además, destaca el politólogo gallego, «ha sabido equilibrar perfiles políticos con perfiles de gestión y algún otro más mediático» y «ha creado y reorientado ministerios hacia una visión de la economía y de la sociedad del siglo XXI». En definitiva, «los perfiles escogidos y las carteras diseñadas han sido la causa de la mayoritaria aceptación del Gobierno, algo que el PP reconoce de puertas adentro y en algunos casos públicamente, y que ha puesto nerviosos a Podemos y Ciudadanos». Rama señala como punto fuerte que «la mayoría de los ministros conectan con toda la sociedad española, sea cual sea la posición ideológica».

¿Cuáles son sus puntos débiles?

«La inexperiencia de gestión de gobierno del propio Sánchez y el menor margen de maniobra por tener que gobernar con Presupuestos aprobados por el anterior Gobierno», responde Barrera. Para Martínez, «serán los ministros con tendencia a salirse del guion establecido, con inexperiencia política y con un pasado criticable para el ejercicio de sus cargos». Se refiere a los ministros de Cultura, Màxim Huerta, y al de Interior, Fernando Grande-Marlaska, que «se convertirá en un muñeco de trapo al que la oposición atizará constantemente». Para Rama, «lo negativo es que algunos ministros carecen de experiencia tanto en el debate político como en la negociación parlamentaria». 

¿Qué podrá hacer el nuevo Gobierno?

«Lo que le dejen», dice Barrera. «Y no será fácil. Con solo 84 diputados en el Congreso va a ser complicado llegar a mayorías con la amalgama de partidos que apoyaron la moción de censura», explica. «Lo fiará seguramente a la vía de los decretos leyes, pero será sometido a una dura labor de desgaste parlamentario, porque hay elecciones cerca, las locales y autonómicas en un año, y las generales cuando disponga el presidente, con el 2020 como tope».

«El Gobierno solo podrá hacer algo si sabe jugar bien sus cartas», señala Rama. «No solo me refiero a si es capaz de convencer a los partidos, sino a si también lo es de hacer visible quiénes y por qué estarían dispuestos a bloquear sus propuestas, en especial en las que existe un consenso generalizado, pues ello perjudicará a sus oponentes políticos».

Según Carrillo, «en dos años puede hacer mucho o simplemente ser un Gobierno de efectos e impactos». En su opinión, «dependerá de cómo sus decisiones marquen la agenda política, y ya hemos visto cómo sabe centrar la atención». Pero «ahora es momento de demostrar su solvencia». Martínez recuerda que «Rajoy también gobernó en minoría y tenía que pactar constantemente, si bien tampoco fue muy necesario, ya que se gobernó a golpe de decreto ley, que es lo mismo que hará Sánchez». Además, «tiene unos Presupuestos aprobados, a los que podrá echar la culpa si vienen mal dadas, pues solo tiene que decirle a la oposición que eran esos Presupuestos o que Rajoy siguiera».

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