Cospedal ha confirmado a su gente que dará todo su apoyo a Feijoo si se presenta

Génova y las organizaciones territoriales trabajan para que haya un candidato único

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madrid / la voz

Pasan los días, se acerca el plazo de apertura para la presentación de las precandidaturas a suceder a Mariano Rajoy al frente del PP, y todo apunta, cada vez con mayor nitidez, a que finalmente solo habrá un candidato que acabará arrasando en el congreso extraordinario fijado para los próximos 20 y 21 de julio. Al menos este es el gran deseo tanto de Génova como de todos los territorios consultados por este periódico. Desde la poderosa Madrid hasta la de menor peso en todo el mapa, Navarra, que apenas supera el medio millar de afiliados. También en Cataluña, o en los dos archipiélagos. Y ahí, en esa tesitura, el único nombre que encaja en los esquemas mentales de la dirección y de los cuadros medios del partido es el del titular de la Xunta: Alberto Núñez Feijoo, que no aclarará su futuro al menos hasta el próximo lunes.

Este deseo de que el presidente gallego decida dar el salto a la política nacional para convertirse en el líder de la oposición obedece a varios factores, entre los que destacan sus resultados electorales (es el único barón que conserva la mayoría absoluta y que mantiene a raya a Ciudadanos en las encuestas) o el renovado aire centrista que pueda aportar al partido, pero existe uno que no se le escapa a nadie: si se presenta, habrá paz; si se queda en Galicia, la guerra está garantizada.

El proceso de primarias está totalmente condicionado por la fuerte rivalidad que mantienen desde hace años los otros dos nombres que aparecen en todas las quinielas, el de la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal. En el PP llevan años conviviendo con una enemistad que, temen, acabe estallando en una guerra civil que enfangue las primarias, por lo que los fontaneros del partido trabajan a destajo para conseguir una candidatura única.

Cospedal ya ha trasladado a su círculo de confianza que en caso de que Feijoo decida dar un paso al frente, ella le ofrecerá todo su apoyo. Y que solo se presentará a la sucesión si el presidente gallego decide no hacerlo, para contrarrestar de esta manera una posible candidatura de Sáenz de Santamaría. Así lo deslizaron fuentes del PPdeG y lo corroboraron ayer fuentes del partido en Castilla-La Mancha, comunidad en la que Cospedal es la máxima autoridad de la formación conservadora. «Está todo muy avanzado; la presidenta quiere lo mejor para el partido, y en estos momentos lo mejor para el partido es Feijoo», admitían ayer a este periódico, apostando a que la suma de las fuerzas de los dos candidatos con mayor arraigo en las bases acabaría por desmoralizar a la exvicepresidenta Sáenz de Santamaría.

Movimientos de peones

Al igual que Feijoo y Cospedal, Sáenz de Santamaría guarda silencio, aunque ayer salió a hablar uno de sus peones. Alfonso Alonso, el líder del PP vasco, manifestó que el partido requiere «una renovación muy profunda», un proceso para el que, desde su punto de vista, puede encajar la exvicepresidenta.

El que pondrá todo de su parte para que esto no sea así es el exministro Margallo, que ayer avanzó que había empezado con la recogida del centenar de avales que exige el reglamento para inscribirse como precandidato, aunque solo formalizará esta precandidatura en el caso de que Feijoo no se presente y con el objetivo de plantar cara a Sáenz de Santamaría, a quien acusa de haber influido para forzar su salida del Gobierno. El de Margallo es un movimiento sin ninguna fuerza, ya que no cuenta con apoyos internos, algo que le ha motivado un toque de atención del coordinador general del PP, Maíllo, uno de esos fontaneros que trabaja pacificando el territorio, que pidió que las candidaturas solo sean «en positivo».

Los únicos que mueven ficha hasta el momento son los que tienen imposible ganar

«Queremos una candidatura única para que no salga el partido dañado», admitía la pasada semana un dirigente popular cuando todavía no había arrancado de forma oficial el proceso de primarias. Se refería solo a evitar un choque entre pesos pesados, detallando que los requisitos para presentar una candidatura son tan accesibles (un año de antigüedad como afiliado, tener la cuota al día y reunir cien avales) que casi cualquier militante podría probar fortuna. Y recordó la irrupción de un desconocido de provincias que en uno de los últimos congresos juntó un puñado de papeletas y se dispuso a plantar cara a Rajoy. Por supuesto, no aguantó ni el primer asalto.

Bauza y Bayo

Sin llegar a esos niveles de extravagancia, para este proceso ya van apareciendo los primeros nombres que, sin tener ningún tipo de posibilidad de ganar, amagan con presentarse. Fuentes de la dirección apuntan que se tratan de meros intentos de llamar la atención. Además de Margallo, que ayer empezó con la recolección de avales, casi como él mismo llegó a admitir por pura venganza, existen otros dos nombres que se muestran dispuestos a dar el paso. Uno es el del balear José Ramón Bauza, que avanzó su intención de liderar una corriente liberal dentro del PP. Otro en busca de focos es José Luis Bayo, expresidente de Nuevas Generaciones en Valencia, que recientemente anunció su intención de integrarse en una candidatura alternativa en busca de la «regeneración» del partido.

Feijoo: «Ser presidente da Xunta é o que máis pesa na miña decisión»

J. C.
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Feijoo no quiere ni imaginarse el panorama que se le presentaría en la segunda mitad del 2018 si el PP, por los motivos que fuera, le interesase plantear la cita del congreso de sucesión de Mariano Rajoy en octubre, que sería «razoable», o en enero. «Sería moi aburrido, para vostedes e para min», contestó a los periodistas tras el Consello da Xunta, esquivando por enésima vez cualquier pista sobre su reflexión de ser o no candidato a liderar el partido.

En el mismo escenario, una sala de prensa de San Caetano, anunció hace una semana que no haría declaraciones sobre su futuro político en actos institucionales o del Gobierno, y, de momento, mantiene su palabra. Sin embargo, sí se atrevió a desvelar en una medida respuesta que el asunto que «máis pesa» en sus pensamientos es su condición de presidente de la Xunta y su compromiso con los gallegos hasta el 2020, por encima de «outras ambicións». Fue la única concesión que hizo a la cuestión que le persigue desde la dimisión de Rajoy, y aunque se mostró comprensivo con la «ansiedade» que pueda generar este asunto, pidió respeto para el calendario marcado y recordó que se trata de una convocatoria de congreso «moi rápida», también para la decisión de los candidatos, por lo tanto, queda «pouco tempo» para que se definan posiciones.

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