Sáenz de Santamaría, Cospedal y Casado se miran de reojo

Los favoritos tantean los apoyos en la calle mientras Margallo se queja de que no haya debate público

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madrid / la voz

El primer fin de semana de campaña por la sucesión de Rajoy al frente del PP ha sido intenso para los tres favoritos: la expresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, la exministra María Dolores de Cospedal y el vicesecretario de Comunicación del PP Pablo Casado. Se han lanzado a una carrera por la geografía española para recabar apoyos en decenas de actos públicos, mientras llegan las 14 horas de hoy y se desvela la cifra de militantes inscritos para votar.

De Galicia -donde estuvo Casado el sábado, con Alberto Núñez Feijoo como neutral anfitrión- a Málaga o Murcia -allí recaló la exvicepresidenta-, pasando por Alicante -parada de Cospedal el sábado y el exministro Margallo ayer mismo- o el País Vasco, los candidatos defendieron su receta para sanar las heridas de un PP casi fracturado que trata de recomponerse tras su inesperado desalojo del Gobierno. Además de ataques más o menos directos a sus oponentes, todos dispararon a dar contra el independentismo.

Así, por ejemplo, Sáenz de Santamaría sostuvo este domingo que su «único adversario» es el Gobierno de Pedro Sánchez, apoyado por los independentistas que quieren «romper España». En referencia al partido, añadió que «nos tenemos que modernizar, sin renunciar a nada ni a nadie que comprenda nuestros principios fundamentales». Abogó por un partido «muy abierto» que «escuche» a afiliados y militantes, como forma de recuperar la confianza de la ciudadanía.

Casado destacó que «el PP gestiona mejor» y, aprovechando su paso por Ermua defendió «la unidad» del partido como modo de recaptar a los votantes perdidos. «Tengo una magnífica relación con Rajoy y Aznar y aspiro a que el partido vuelva a verlos juntos en un mitin o en un acto», dijo, argumentando que así el PP sería más fuerte.

«No es de recibo que haya independentistas en Cataluña que quieran apropiarse de Castellón, de Alicante, de Valencia», sostuvo Cospedal, que la víspera quiso matar dos pájaros de un tiro -a la exvicepresidenta y a los independentistas catalanes- asegurando que ella habría aplicado «antes» el artículo 155.

En un escenario de primarias dominado de forma indiscutible por los tres candidatos, un cuarto aspirante, el exministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, se quejó ayer de que la comisión organizadora del congreso extraordinario del partido haya decidido no celebrar un debate entre todos los aspirantes a la presidencia. Aseguró que es «una irresponsabilidad» confrontar personas y no proyectos, pero no parece que su frustración vaya a cambiar nada.

Mientras, políticos populares de peso van decantándose públicamente hacia su preferido. Feijoo sigue en silencio. La carrera hacia el número 13 de la calle Génova 13 solo acaba de comenzar.

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