El submarino que no flotaba, ahora no cabe

El Ministerio de Defensa deberá invertir 16 millones en la base de la Armada en Cartagena para poder albergar al nuevo S-80

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Agencias
La Voz

Uno de los proyectos estrella de la Armada lleva una década haciendo aguas. La construcción de los nuevos submarinos S-80 acumula ya años de retrasos y sobrecostes, pero la última novedad ya roza el esperpento. El primer prototipo era tan pesado que no flotaba. Para solucionarlo, se decidió que era necesario aumentar diez metros su eslora. Pero con este cambio ya no cabe en la que será su base, el muelle de la Armada en Cartagena. Así que Defensa deberá ampliarlo para que pueda albergar la nueva flotilla, unas obras, que según adelanta El País, supondrán invertir 16 millones de euros más.

A pesar de este nuevo sobrecoste, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha relativizado el gasto total que tendrá el nuevo submarino S-80, ya que su construcción dura muchos años y no estará terminado hasta el 2030 o el 2031. «Si desde luego Donald Trump se enterara de lo que cuesta, nos echaría en cara lo poco que invierte España en defensa», ha sostenido en una entrevista en Onda Cero, después de las reclamaciones del presidente de Estados Unidos a los miembros de la OTAN para que aumenten sus presupuestos de defensa.

La ministra ha reconocido desconocer los detalles del proyecto, pero ha confirmado que en el diseño inicial hubo «algunos fallos de planificación» que obligaron a rectificar y que ahora están «ya superados».En cualquier caso, ha subrayado que el primer buque no estará disponible hasta el año 2030. «Muchas veces, cuando se habla de muchos millones, no se explicita que son a diez u once años vista», ha insistido sobre proyectos de defensa como el de los submarinos o las fragatas.

La fallida travesía de los S-80

El proyecto de los S-80 nació hace más una década, pero pronto sufrió sus primeros problemas debido a que la primera de las unidades mostró graves deficiencias técnicas que le impedían salir a superficie. Los cuatro submarinos, no nucleares, de la serie 80, fueron encargados a la empresa Izar, empresa pública del sector naval resultado de la fusión de astilleros Españoles con la Empresa Nacional Bazán y que, posteriormente, con la segregación de sus activos militares supuso la creación de Navantia en el 2005. La complejidad del programa ha hecho que se acumulen graves retrasos en su ejecución motivados por problemas técnicos asociados a la alta componente tecnológica que incorpora el submarino y a la falta de un socio tecnológico de referencia.

A punto de terminarse la construcción del primer submarino se detectaron errores en el proyecto que le impedían navegar por sobrepeso. Por ello, en el 2013 Defensa formalizó los acuerdos con la Armada de Estados Unidos que permitieran a Navantia contar con el apoyo técnico del mayor fabricante mundial de submarinos, Electric Boat, para rediseñar el submarino. La solución final pasó por ampliar la eslora del submarino, que ganó otros diez metros para garantizar su navegación.

No fue el único problema con el que se encontraron.  Después llegaron los desajustes en los motores diésel-eléctricos con el sistema de propulsión AIP. De hecho, las dos primeras unidades del S-80 que se pongan a disposición de las Fuerzas Armadas no contarán con el sistema de propulsión AIP que sí estará ya instalado en el tercero de los submarinos.

Estos problemas y retrasos propiciaron que el Gobierno aprobara destinar 43,2 millones de euros para realizar la gran carena, es decir una revisión completa, del submarino Galerna, uno de los cuatro con los que cuenta la Armada.

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