El juez Llarena rechaza la entrega de Puigdemont por malversación y retira las euroórdenes contra los fugados

El magistrado denuncia la «falta de compromiso» del Tribunal Regional de Schleswig-Holstein con unos hechos que, dice, podrían haber quebrantado el orden constitucional español


El magistrado del Tribunal Supremo que instruye los hechos relacionados con la deriva soberanista en Cataluña, Pablo Llarena, ha rechazado este jueves que el expresidente de la Generalitat Carles  Puigdemont sea extraditado desde Alemania por el delito de malversación de fondos públicos, como ha acordado el Tribunal Regional de Schleswig-Holstein y denuncia «falta de compromiso» de este tribunal con unos hechos que, dice, podrían haber quebrantado el orden constitucional español.

Así lo acuerda el juez instructor en un auto en el que también retira la Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) y la internacional contra Puigdemont además de otros fugados, como son Toni Comín, Meritxell Serret, Lluis Puig, Clara Ponsatí y Marta Rovira.

Llarena considera que el tribunal alemán debería haberse limitado a comprobar si los hechos descritos por la Justicia española están contemplados en la legislación penal de Alemania y si justificarían por ello que, de haber ocurrido los hechos en ese país, se impulsara una investigación penal semejante a la abierta en España.

En el auto, el magistrado del Supremo también señala que las circunstancias «no sólo cortocircuitan la operatividad» de un instrumento como la euroórden de detención, sino que deteriora «indebidamente la indiciaria apreciación de responsabilidad que recoge la investigación y un auto firme de procesamiento».

El 12 de julio, el tribunal de Schleswig-Holstein aprobó la entrega del ex jefe del Gobierno catalán a España por un delito de malversación de fondos públicos, pero rechazó extraditarlo por rebelión, cargo más grave y penado con hasta 30 años de cárcel.

Torra califica la decisión de «nueva victoria»

La noticia ha sido aplaudida por el presidente de la Generalitat, Quim Torra, quien ha afirmado que la retirada de euroórdenes contra los soberanistas que huyeron de España es una «nueva victoria» que prueba que la justicia en Europa no acepta «trampas ni menús a la carta» y ha urgido la excarcelación de los independentistas presos.

En declaraciones a los periodistas antes de asistir a un acto en el Disseny Hub de Barcelona, Torra ha valorado la decisión de Llarena de rechazar la entrega del expresidente Carles Puigdemont solo por el delito de malversación y retirar las euroórdenes contra él y los exconsellers Antoni Comín, Clara Ponsatí, Lluís Puig y Meritxell Serret, además de la secretaria general de ERC, Marta Rovira.

«Enhorabuena, sois libres en la Europa libre», ha exclamado Torra, que ha valorado que la «internacionalización» que se ha llevado a acabo en los últimos meses otorga «una nueva victoria que demuestra que no ha lugar, en la Europa que juzga correctamente, para trampas o menús a la carta».

Ha expresado así en nombre del Govern la «gran satisfacción por la nueva victoria» frente a un Estado que «nunca debería haber iniciado esta persecución» contra los líderes soberanistas. Y en este sentido, el presidente de la Generalitat ha pedido la puesta en libertad «esta tarde mismo de los presos políticos y el retorno de los exiliados».

También ha preguntado al Estado cómo piensa acabar con la «arbitrariedad» de la justicia y «resarcir a todos los ciudadanos de la malversación que supone» a su juicio emprender un proceso judicial con un «relato ficticio y una persecución infundada».

Tras la última resolución judicial en Alemania que solo autorizaba extraditar a Puigdemont por malversación y no por rebelión, Torra ha enfatizado que «el relato ficticio y la estrategia procesal caen como un castillo de cartas», por lo que «alguna cosa tendrán que hacer» desde el Estado. 

Guerra entre ERC y JxCat por Puigdemont

a. azpiroz
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Esquerra acusa a Junts de «mentir de forma descarada» al decir que pactaron sustituir a los cinco diputados suspendidos por el Supremo menos al expresidente, y Torrent se niega a incurrir en desacato al juez

La unidad del independentismo saltó ayer por los aires a cuenta de la suspensión de los cinco diputados presos y de Carles Puigdemont dictada por el juez Pablo Llarena. El motivo fue la negativa de Junts per Catalunya (JxCat) a que su líder ceda un milímetro en el pulso que mantiene con el Estado. El soberanismo coincide en la necesidad de no acatar sin más la decisión del magistrado del Tribunal Supremo, pero no en hasta dónde debe de llegar el acto de insumisión. La causa de esta diferencia de criterio está una vez más en las estrategias dispares de Esquerra y JxCat. Los republicanos han abrazado el pragmatismo tras el fracaso del procés y la aplicación del 155. No renuncian a la secesión, pero ahora la sitúan como una meta a largo plazo. La coalición liderada por Puigdemont, en cambio, se niega a dar un paso atrás. El expresidente catalán ha optado por la confrontación total, una decisión en la que le secundan sus fieles, con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, al frente.

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