Baño de realidad para Pedro Sánchez

La votación muestra la debilidad del Gobierno y las dificultades que tendrá para agotar la legislatura


MAdrid / LA Voz

La votación en el Congreso evidencia la debilidad parlamentaria del Gobierno, que tendrá muy difícil alcanzar su anunciado objetivo de agotar la legislatura.

¿Tiene el Gobierno de Sánchez una mayoría estable para gobernar?

No. Lo ocurrido ayer evidencia de manera muy gráfica que los votos de Unidos Podemos y los independentistas con los que Sánchez sacó adelante la moción de censura eran a favor de expulsar del Gobierno al expresidente del PP Mariano Rajoy, pero no un voto de confianza para él, y menos un compromiso para sostener con su apoyo en el Congreso al Ejecutivo socialista. Así, con solo 84 votos asegurados, es casi imposible gobernar.

¿Qué mensaje le envían a Sánchez sus socios de moción de censura?

El mensaje es claro. No podrá aprobar nada en el Congreso sin negociar y pactarlo antes con ellos. El propio Sánchez presumió de no haber ofrecido nada a los independentistas y a Unidos Podemos para obtener su apoyo. Y ahora estos le devuelven la pelota diciéndole que ese apoyo sí tendrá un coste. Y que si no lo paga, no podrá acabar la legislatura.

¿Habría prosperado el techo de gasto de aprobarse en el Congreso?

No. Incluso aunque el Gobierno hubiera superado ayer la votación sobre la senda fiscal, esta tendría que ser refrendada luego en el Senado, donde el PP dispone de mayoría absoluta y por tanto capacidad de vetar al acuerdo. De no aprobarse en el Senado, el Congreso tendría que remitir de nuevo el proyecto, con las mismas cifras o con otras.

¿Por qué presentaba Sánchez una senda fiscal que sabía que no aprobaría el Senado?

La estrategia del Gobierno era que el Congreso aprobara un techo de gasto expansivo para, cuando este pasara al Senado, culpar en solitario al PP de las consecuencias de su no aprobación. Entre otras, impedir que las comunidades autónomas y los ayuntamientos dispongan de más recursos, enfrentando así también a las autonomías gobernadas por el PP con Pablo Casado. El fiasco en el Congreso, sin embargo, ha dejado al Gobierno sin esa arma, con el añadido de que es su debilidad parlamentaria la que ha quedado en evidencia.

¿Qué posibilidades tiene ahora el Gobierno?

Podría presentar en un plazo máximo de 30 días una senda fiscal modificada que incluya un techo de gasto igual o distinto para someterlo de nuevo al voto de las Cámaras. O renunciar a ello y elaborar unos Presupuestos sometiéndose al plan de gasto que ya tenía previsto el Gobierno de Mariano Rajoy. El Gobierno ya ha adelantado que presentará dentro de un mes las mismas cifras rechazadas ayer. Otra vía mucho más polémica, que es la que plantearon ayer Unidos Podemos y ERC, sería apoyarse en el voto de los mismos partidos que aprobaron la moción de censura para tratar de cambiar la ley de estabilidad presupuestaria, aprobada por el PP en el 2012, que es la que otorga al Senado capacidad de vetar el objetivo de déficit y el techo de gasto.

¿Tiene capacidad el Gobierno de aprobar unos Presupuestos del Estado para el 2019?

En teoría, sí. Pedro Sánchez lo da por hecho. Pero, a la luz de lo visto ayer, parece muy complicado que alcance la mayoría requerida para ello en el Congreso. Si Unidos Podemos y ERC rechazaron ayer el techo de gasto por considerar muy insuficiente la subida que propone el Gobierno, difícilmente apoyarán unos Presupuestos que tendrían que elaborarse con unas cifras más restrictivas incluso que las que presentó ayer el Ejecutivo. La vía alternativa, la de que Sánchez se apoyara en el PP para sacar adelante los Presupuestos en el Congreso, que es según Unidos Podemos lo que pretende hacer, sería políticamente incoherente y se antoja casi imposible.

¿Por qué se opone el PDECat?

La abstención de castigo del PDECat es más política que económica y se debe al giro impuesto por Carles Puigdemont, que se ha hecho con el control del partido provocando la dimisión de su anterior líder, Marta Pascal, y que apuesta por ponerle las cosas difíciles en el Congreso a Pedro Sánchez para forzarle a negociar sobre el derecho a decidir de Cataluña en un referendo.

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