Así fueron los 4.400 kilómetros de huida frustrada del violador fugado de El Dueso

Así fue la huida y captura de Guillermo Fernández Bueno y su pareja

Así fueron los 4.400 kilómetros de huida frustrada del violador fugado de El Dueso 4.400 kilómetros separan la cárcel de El Dueso, de la que salió Guillermo Fernández Bueno con el plan de no regresar y, junto a su novia -clave en la huida- llegó a Senegal tras cruzar por Marruecos y Mauritania en una furgoneta

Unos 4.400 kilómetros separan la cárcel de El Dueso, de la que salió Guillermo Fernández Bueno el 15 de julio con el plan de no regresar y, junto a su novia -clave en la huida- llegó a Senegal tras cruzar por Marruecos y Mauritania en una furgoneta. A punto de pasar a Gambia, fue detenido.

Es la historia de una huida planificada, no exenta de torpezas y frustrada finalmente por la Policía Nacional con la estrecha colaboración con las policías africanas, que han ayudado a seguir de cerca el trayecto de Fernández Bueno y su pareja.

El lunes 23 de julio saltó la alarma de que Fernández Bueno no había regresado el domingo a El Dueso tras un permiso de siete días. Un día después, el pasado martes, la Policía tuvo la primera pista al conocer que su novia, una educadora social a que había conocido hace años en la antigua cárcel provincial de Santander, había salido de España por Algeciras a Tánger (Marruecos).

Lo hacía en una furgoneta blanca de grandes dimensiones de su propiedad y que utilizaba para el negocio que tenía montado de compra venta de muebles asiáticos, fundamentalmente de India.

«Supimos el martes pasado que ella había cruzado a Marruecos el 17 de julio, llevaba seis días de ventaja», relataba hoy a los periodistas el comisario jefe de la Brigada Central contra el Crimen Organizado, Marcos Frías.

En ese momento todo hace pensar que viaja con el recluso, por lo que además de la unidad de fugitivos, se activan los equipos conjuntos de funcionarios que están en Marruecos, los agregados españoles en los países del entorno y las policías africanas que dan información de que la furgoneta ha atravesado la frontera de Marruecos a Mauritania.

En la mayoría de los casos, es ella la que muestra el pasaporte. Él porta un documento en regla, pero que no es el suyo, con la foto de un hombre muy parecido a él, y que la Policía trata de determinar si alguien se lo prestó para su huida o lo robó.

Como este «fleco» quedan otros muchos por esclarecer. ¿Tuvo algún compinche en prisión o en su entorno familiar? ¿Tenía algún contacto en Marruecos? ¿Cuál era su destino final?

A falta de que la Policía senegalesa le tome declaración y sea extraditado a España en un plazo de siete a diez días, los investigadores tienen claro que ambos tenían un plan trazado de huida y sospechan que el detonante fuera la tercera solicitud de progresar a tercer grado.

«Lo tenía pedido y sabía que se lo iban a denegar», asegura el comisario Frías, satisfecho por el trabajo y la colaboración policial y convencido de que Guillermo Fernández Bueno «iba a ser detenido».

Lo fue ayer, en el puesto fronterizo de Karang, fronterizo con Gambia, y con menos facilidades para una rápida extradición.

Guillermo Fernández Bueno y su pareja serán trasladados hoy a la capital senegalesa, Dakar, a once horas de Karang, donde se iniciarán los trámites para su regreso a España a una prisión.

En la de Santander ingresó en 2001 y había cumplido ya 17 años de los 26 y medio a los que había sido condenado por violar y asesinar en una cafetería de Vitoria a una empleada de la limpieza el 14 de diciembre del año 2000.

Había disfrutado de permisos penitenciarios desde 2012, pero tanto Instituciones Penitenciarias como el juez de Vigilancia Penitenciaria habían rechazado su pretensión de obtener el tercer grado.

En los últimos años, el preso había seguido varios programas voluntarios de reinserción como el destinado a los agresores sexuales, otro curso de «vivir sin violencia» y uno de preparación para las salidas de permiso.

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