Guardias civiles y agentes del CNI se entrevistaron con el imán de Ripoll cuatro veces

Abdelbaki Es Satty fue fundamental en la radicalización de la célula pero su relación con los cuerpos de seguridad no está clara


Agentes de la Guardia Civil y del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) se entrevistaron en prisión en cuatro ocasiones, entre 2012 y 2014, con Abdelbaki Es Satty, el imán de Ripoll (Girona) que tuvo un papel clave en la radicalización de la célula que cometió los atentados del 17 de agosto de 2017 en Barcelona y Cambrils (Tarragona). Según un informe de la secretaría general de Instituciones Penitenciarias, Es Satty, que cumplía condena en la prisión de Castellón por un delito de tráfico de drogas, mantuvo en el centro penitenciario cuatro «entrevistas policiales»: el 5 de abril de 2012, el 24 de mayo de 2012, el 26 junio de 2012 y el 17 de marzo de 2014.

El informe de Instituciones Penitenciarias detalla el número de carné profesional de los agentes que participaron en los encuentros, que según han informado a Efe fuentes de la investigación corresponden a efectivos de la Guardia Civil, en los tres primeros encuentros, y del CNI, en el de 2014. Tres meses después de los atentados de Barcelona y Cambrils, el CNI confirmó que había mantenido contactos con el imán de Ripoll cuando estaban en prisión de Castellón, dentro de los protocolos habituales de actuación.

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, exigió el pasado 24 de julio en la comisión de investigación en el Parlament sobre el 17-A que se llevara a cabo una investigación «exhaustiva» para saber si el imán Abdelbaki Es Satty era o no confidente policial y si esto afectó de alguna manera a la coordinación entre cuerpos.

Es Satty, que falleció en la explosión de la casa de Alcanar (Tarragona) donde la célula preparaba los explosivos para cometer atentados de gran envergadura, ingresó en prisión en Ceuta en enero de 2010, aunque fue trasladado a los pocos días, por sobreocupación del centro, a la de Castellón, donde quedó en libertad el 29 de abril de 2014, poco más de un mes después de recibir la visita en prisión de los agentes del CNI.

En su informe, que figura entre los 21 volúmenes del sumario sobre la investigación de los atentados en los que el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu ya ha levantado el secreto, Instituciones Penitenciarias detalla en el apartado de comunicaciones que a Es Satty sólo le constan estas cuatro entrevistas policiales y las que mantuvo con su compañera en España.

Según la ficha biográfica facilitada por Instituciones Penitenciarias, Es Satty llegó a España en 1998. El imán se había casado con 18 años en Marruecos, con una mujer con la que tuvo nueve hijos, y cuando llegó a España inició una relación con otra ciudadana marroquí. En prisión, Es Satty tenía ingresos procedentes de su nómina del taller en el que trabajaba, y sus gastos diarios eran básicos, según el informe, que detalla que únicamente constaba una transferencia de 500 euros que le hizo el 20 de diciembre de 2010 un conocido desde Ceuta, que fue devuelta por el centro penitenciario por falta de datos.

Según un informe de la Comisaría General de Información de los Mossos d'Esquadra, que también obra en poder del juez, uno de los compañeros de celda de Es Satty fue Bennaceur Ameskour, de quien se localizaron tres huellas dactilares en un diccionario traductor de castellano a árabe que se encontró entre los restos de la casa de Alcanar (Tarragona) que saltó por los aires el 16 de agosto pasado, cuando la célula preparaba los explosivos.

Además, según los Mossos, Es Satty tuvo en prisión una visita programada para el 12 de abril de 2011 con un amigo suyo conocido como «Sudaní», a quien los Mossos investigaron tras los atentados, si bien el encuentro no llegó a producirse.

Según los Mossos, tras los atentados, varias personas del entorno de la célula terroristas detallaron que Es Satty había vertido varias «soflamas» en apoyo a la yihad, que podría haber expuesto en discursos y oraciones realizadas en centros de culto u otros lugares. Los Mossos investigan si otras personas «por acción u omisión» participaron en la radicalización de la célula y si los discursos radicales eran habituales en el oratorio de la comunidad islámica de Ripoll.

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