Qué fue de los protagonistas de la Nécora

La mayoría se hicieron famosos en el juicio; se engancharon y se afanaron en seguir siéndolo

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santiago / la voz

La operación Nécora, la primera gran redada contra el narcotráfico en Arousa, se desarrolló en una espectacular jornada de 1990 en la que los helicópteros sobrevolaron la ría, detuvieron a Laureano Oubiña en pijama y no pudieron evitar la fuga de Sito Miñanco y de Terito. Hace 25 años que se celebró el juicio, y de los 68 procesados, 52 se sentaron en el banquillo. Resultaron absueltos 17, pero libres o condenados, casi todos volvieron a las andadas. Persecuciones policiales, ajustes de cuentas, alijos, embargos, condenas, permisos... Es el resumen de sus azarosas vidas. Algunos de ellos, como Manuel Charlín, vuelve a estar relacionado con episodios del narcotráfico casi 30 años después. 

vicente otero, terito

Con él empezó todo. Hizo fortuna con el estraperlo en el franquismo y luego se pasó al contrabando como patrón y protector de una generación que no tardaría en dar el salto a las drogas. Él no lo hizo, y murió tranquilo en 1995 con los pingües beneficios de sus negocios legales y el reconocimiento de Alianza Popular, partido del que era militante. Nunca fue procesado; se libró de la Nécora porque, cuando se puso en marcha la macrooperación, viajaba en dirección a Madrid. De camino al aeropuerto observó cómo los helicópteros sobrevolaban la ría. 

laureano oubiña

La fama como condena. Condenado entonces a 12 años de prisión y a una multa de 7,6 millones de euros, Oubiña se hizo famosos en el banquillo de la Casa de Campo de Madrid por sus exabruptos, y esa fama lo acompañó toda la vida. La primera vez que se le detuvo fue en 1983 por contrabando; y la última, en el 2000, sorprendido en Grecia con su hijastro David Pérez Lago, que estaba huido de la Justicia. En prisión supo de la muerte en accidente de su mujer, Esther Lago, y obtuvo un permiso para acudir al entierro roto de dolor en medio de los insultos de los vecinos. En el 2012 quedó libre pero volvió a la cárcel dos años después por blanqueo. Salió en el 2017. 

esther lago

Una vida rota. De una humilde familia de Vilagarcía, rompió su primer matrimonio cuando entró a trabajar en la empresa de transportes de Laureano Oubiña. Dicen que fue un flechazo y que formaron una pareja en la que ella era el cerebro. Juntos se sentaron en el banquillo de la Nécora y juntos recibieron la misma condena: 12 años de prisión y 7,6 millones de multa. El matrimonio se mantuvo unido hasta que ella fue detenida en 1999, en una operación de la que su hijo David Pérez logró huir. No tardó en disfrutar de un permiso, pero entonces ya estaba su marido en prisión. En la madrugada del 28 de febrero del 2001 iba a buscar a sus hijas a Cambados -tuvo dos con Oubiña- y perdió la vida en un trágico accidente de tráfico

manuel charlín

El patriarca. Se le detuvo por primera vez en 1989 y cuando se le juzgó por la operación Nécora, de la que resultó absuelto, ya arrastraba un amplio historial. En 1999 se le condenó a 20 años por un alijo de 600 kilos de cocaína y en el 2003, por blanqueo. Casado con Josefa Pomares, tuvieron seis hijos con los que formó un clan que fue detenido en 1996 por blanqueo y al que se le embargaron bienes por valor de 30 millones. Está libre desde el 2010.

sito miñanco

El narco «generoso». Respetado por los suyos, con los que siempre fue generoso, Sito Miñanco pudo librarse de la redada de la Nécora, quizás porque recibió un chivatazo. Huyó. No le faltaron refugios, dadas las relaciones que se había forjado con sus socios colombianos y su red de colaboradores. Pero en el 2001 lo detuvieron en su domicilio de Madrid con las cartas de navegación sobre la mesa, dirigiendo una descarga. Desde entonces, la cárcel fue su hogar. Salió en libertad condicional en el año 2015 para trabajar en un párking de Algeciras. No tardó en volver a las andadas y el pasado mes de febrero cayó de nuevo en la operación Mito. El nombre no parece casual.

MARCIAL DORADO

Otro estilo. Hijo de una sirvienta de Vicente Otero y tras una niñez en la miseria, se hizo piloto de planeadoras y empezó a traficar con el tabaco cuando todavía no era delito. Fue detenido en la redada de la Nécora, pero finalmente no se le procesó. Siempre salió indemne de las investigaciones de las que fue objeto hasta que el juez Vázquez Taín lo procesó por el alijo de 6.500 kilos del South Sea e ingresó en prisión. Ahí se apagó su buena estrella. 

alfredo otero

Un perfil más discreto. Salió absuelto de la operación Nécora, pero en 1997 fue condenado a 18 años por una descarga de 5.000 kilos de cocaína en Asturias. Huyó, pero fue detenido tres años después en un piso de Vila de Cruces, donde vivía discretamente con documentación falsa. En los últimos años se dedicó a sus negocios de hostelería en O Terrón (Vilanova), hasta que en el 2015 fue arrestado otra vez, esta vez por un alijo de 10 kilogramos de heroína, también en Asturias.

jorge outón

El ex de la Charlina. Pese a que se separó de Josefa Charlín, siempre estuvo ligado a los negocios de la familia, por eso se sentó también en el banquillo de la Casa de Campo, del que salió con una condena de 20 años y una multa de 1,2 millones de euros. En el juicio se hicieron famosas sus amenazas a Padín por las acusaciones del arrepentido. Fue detenido años después por una supuesta extorsión a un moroso.

luciano núñez villanueva

Torturado en su casa. El veterano bodeguero vilanovés fue condenado a 13 años en la operación Nécora y a una multa de 600.000 euros. Reapareció, muy a su pesar, en el 2012, cuando fue víctima de un atraco en su casa de Tremoedo, donde fue torturado por sus captores. Con 70 años, en el 2016 fue detenido de nuevo por un alijo de cocaína en un contenedor de Algeciras.

manuel abal feijoo

La muerte de Patoco. En la Nécora se le absolvió, pero con los años se convirtió en uno de los narcos más activos de Arousa. Hasta que falleció en el 2008 cuando arrolló con su moto a un peatón en Vilaxoán. Su muerte desató una guerra entre sus subalternos que fue aprovechada por la policía para poner en marcha la operación Tabaiba, que dejó durante unos años noqueados a los clanes gallegos, despojados de su arsenal para las descargas.

ricardo portabales

En paradero desconocido. En el año 1989, el juez de Pontevedra Luciano Varela recibió una carta de un tal Ricardo Portabales que le contaba con todo lujo de detalles su experiencia como colaborador de narcotraficantes. El juez la remitió a Madrid, donde Baltasar Garzón y Javier Zaragoza estaban orquestando la operación Nécora. El testimonio de Portabales fue crucial y se convirtió en testigo protegido, lo que obligó a él y a toda su familia a cambiar de vida y de identidad. Se le condenó a un año de prisión y 4.200 euros de multa. Hoy, no se sabe de su paradero, y su familia le reprocha que los haya abandonado tras perder también la protección que durante 20 años les brindó el Estado.

manuel fernández padín

El otro arrepentido. Su testimonio como colaborador de los Charlines permitió condenar a las principales piezas del clan. Tras años en silencio, con identidad falsa y protegido, reapareció en el 2013 para reventar una gala de la Fundación Galega contra o Narcotráfico en la que arremetió contra las autoridades presentes por haber perdido la protección y la pensión de la que vivía. Un año después publicó el libro Dejadnos vivir. La generación perdida.

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