Un mes esperando a que les retiren un nido de velutina de casa

Marisol y su marido tienen dos hijos, de 3 años y 6 meses y no pueden ni abrir las ventanas

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s. b.
Pontevedra / La voz

«Esto es de película», expresa desesperada Marisol Samartín, vecina de la Praza Veiga da Eira, en el barrio de Campolongo, en pleno casco urbano de Pontevedra, ante la falta de asistencia y coordinación para la retirada de un nido de velutina frente a su casa. Marisol y su marido comenzaron a ver avispas cerca de su ventana a principios de julio. A los pocos días, la asiduidad y frecuencia de las mismas terminó por captar su atención y preocupación, ya que tienen dos hijos, de 3 años y 6 meses «y no podemos ni abrir la ventana».

El avispero está situado en el tejado de una casa deshabitada y cerrada cuya propietaria reside en Pontevedra. El primer recurso al que llamaron fue al «grupo de resistencia contra la velutina», un equipo de voluntarios que, coordinado por el Concello de Pontevedra, trata de luchar contra esta invasión y ha eliminado ya decenas de nidos. «Por la situación en la que se encuentra, entre las tejas y muy elevado, no pudieron sacarlo con las herramientas de que disponen. Pero nos confirmaron que, sin duda alguna, se trata de un nido de avispa asiática», relata la vecina.

El siguiente paso que dieron, siguiendo las instrucciones del grupo de voluntarios, fue avisar a los bomberos de Pontevedra porque, según les explicaron, «son ellos quienes pueden acceder al tejado. Además, para trabajar en él, al estar en el casco urbano, es necesario acordonar la zona».

Tras varias llamadas, los bomberos acabaron acudiendo el 2 de agosto «sin avisar previamente», subraya la vecina afectada. No pudieron acceder porque la propietaria del inmueble no había sido advertida. Sin embargo, afirma Marisol, los bomberos dieron por cerrado el aviso. Desesperada «por haber recibido un trato pésimo, sin obtener información ni soluciones», la vecina realizó una reclamación ante el Concello al día siguiente, insistiendo en que necesitan saber cuándo van a venir los bomberos para prevenir a la propietaria.

Finalmente, relata, les llamaron para hacer la inspección del nido, quedaron con la dueña de la casa y volvieron a acudir los bomberos. «Fue bastante patético -lamenta Marisol Samartín- porque se limitaron a mirar con unos prismáticos y después de movilizar a la propietaria no entraron en su casa. Tras esto dicen que nos avisarán para volver pero desde entonces no supimos nada más», explica.

La respuesta de los bomberos ante otra llamada de Marisol fue que «no pueden retirar el nido porque habría que sacar algunas tejas, y que solo retiran los que están visibles». La vecina no exige al cuerpo de bomberos que lo haga, pero sí demanda saber de quién es la competencia para que le solucionen, tras más de un mes, un problema al que no avistan un final. «Los bomberos me dicen que vuelva a llamar al 112 o a Medio Ambiente», pero desde allí vuelven a derivarlos a los bomberos. «Estamos desesperados, desconozco de quién es el deber, pero hay una falta de coordinación y de información brutal», protesta Marisol Samartín, la afectada.

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Lucía Vidal
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