El Gobierno prevé retrasar los nuevos Presupuestos a noviembre

Pretende que entren en vigor a finales de febrero, en la antesala de las municipales y autonómicas de mayo

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Redacción / La Voz

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ya admitió la semana pasada que el Ejecutivo incumplirá los plazos constitucionales en la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado. Ahora falta por saber cuánto. Aunque no es definitivo, según fuentes del Ejecutivo citadas por la agencia Efe, todo hace indicar que la intención de Pedro Sánchez es que el retraso no vaya más allá de dos meses, de forma que el Consejo de Ministros los apruebe, como muy tarde, a finales del mes de noviembre, con intención de que entren en vigor a finales de febrero, en vísperas prácticamente de las elecciones municipales y autonómicas previstas para el mes de mayo. En el supuesto, claro, de que consiga aprobarlos, que es algo que ahora mismo no está nada claro. Y de conseguir la mayoría necesaria, para cumplir su propio calendario tendría que apurar mucho los plazos de los trámites parlamentarios.

El Gobierno ya incumplió las previsiones de la Ley de Estabilidad Presupuestaria al dejar pasar el plazo de un mes desde la derrota parlamentaria de finales de julio sin volver a presentar al Congreso una nueva senda de déficit. Y no lo hará, según sus intenciones iniciales, hasta que el Parlamento apruebe la proposición de ley presentada por el PSOE, con el apoyo de Unidos Podemos, para dejar al Senado sin la capacidad de veto sobre el techo de gasto que ahora mismo tiene. Los socialistas pretenden una tramitación exprés de la proposición, que podría permitir su aprobación en el mes de octubre. El problema es que tal decisión está en manos de la Mesa del Congreso, en la que el PP y Ciudadanos tienen mayoría. Y con ello no solo pueden vetar el trámite urgente y en lectura única de la proposición, sino que pueden dilatar el proceso mucho más allá de lo previsto por el Gobierno.

Por eso, la previsión de Pedro Sánchez es retrasar el inicio del proceso presupuestario un plazo prudencial, no de forma indefinida, a la espera de lo que pueda pasar con la proposición de ley de reforma de la ley de estabilidad. Por eso, el objetivo es el mes de noviembre. Para entonces, debería ser posible la modificación. Si no, arrancará el camino de las cuentas del Estado para el próximo año con la aprobación del proyecto de ley por el Consejo de Ministros. Y lo haría, en ese supuesto, con la senda de déficit vigente, heredada del Gobierno de Rajoy, y el techo de gasto correspondiente. Si así fuera, el Ejecutivo se centraría en orientar los recursos de manera diferente.

En su primera rueda de prensa durante su periplo iberoamericano, en Santiago de Chile, Pedro Sánchez manifestó que el debate «no es el tiempo de cuándo se va a aprobar o no la Ley de Estabilidad Presupuestaria; el debate es si estamos dispuestos y si los grupos parlamentarios están dispuestos a abrir un debate sobre una senda de estabilidad que garantice el crecimiento económico y la cohesión social».

Respecto a las críticas por la modificación para eliminar la capacidad de veto del Senado, recordó que en el reparto de poderes entre las dos cámaras, la Constitución establece la preeminencia del Congreso, que siempre tiene la última palabra, incluso en el caso de los Presupuestos. La equivalencia de Congreso y Senado es fruto de una reforma de Rajoy y, por lo tanto, «una anomalía que tenemos que corregir».

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