Marlaska avisa: «No vamos a permitir una inmigración violenta»

El ministro del Interior advierte a las mafias, tras el asalto a la valla de Ceuta, que «humanidad no es igual a permisividad»

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El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha subrayado este miércoles que «humanidad no es igual a permisividad» y ha advertido que el Gobierno no va a «permitir una inmigración violenta que atente contra nuestro país» ni contra las fuerzas de seguridad del Estado. Lo ha hecho durante su comparecencia en la Comisión de Interior del Congreso, donde ha defendido la devolución del centenar de inmigrantes que asaltaron la valla de Ceuta el pasado 22 de agosto en virtud de un convenio bilateral firmado con Marruecos en 1992.

Con la aplicación de este acuerdo, que se ha hecho en contadas ocasiones porque otras veces el país norteafricano «no lo había aceptado», España y Marruecos dejaron claro el mensaje a las redes de tráfico de personas de que la «inmigración ordenada y legal es posible». «No permitiremos la inmigración violenta que atente contra nuestro país y nuestras fuerzas de seguridad», ha añadido Grande-Marlaska, quien ha recordado que en este último y «violento» asalto, los inmigrantes hicieron uso de cizallas, mazas, piedras, productos químicos y excrementos y siete agentes resultaron heridos.

«Ha sido una verdadera tormenta de excrementos, sangre, cal viva y ácido»

melchor saiz-pardo

La Guardia Civil denuncia la violencia del salto a la valla ceutí, con siete agentes heridos

Ceuta vivió ayer uno de los asaltos a la valla más violentos de los que se recuerdan. «Nos hemos visto bajo una verdadera tormenta de excrementos, sangre, cal viva y ácido», denunciaron los agentes de la Guardia Civil, incapaces de frenar la avalancha de unos 300 subsaharianos que intentaron entrar a la fuerza en la ciudad autónoma. Al final, al menos 116 inmigrantes consiguieron llegar a territorio español, dejando tras de sí a siete agentes del instituto armado heridos leves.

Las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes se temían una madrugada caliente. Diversos grupos de subsaharianos se habían aproximado al perímetro en las últimas horas de ayer, lo que hacía esperar un asalto nocturno. Pero finalmente, la avalancha humana se desencadenó a las nueve de la mañana, a plena luz del día, algo infrecuente. Los inmigrantes esperaron a que, en la parte marroquí, las fuerzas auxiliares del país vecino relajaran la vigilancia al comenzar los rezos colectivos al aire libre de la Musal-la, que marcan el inicio de la Fiesta del Sacrificio o del Cordero (Pascua musulmana), festivo local también en Ceuta. El grupo de subsaharianos se dirigió en tromba a la zona Finca Berrocal, el mismo lugar por donde el pasado 26 de julio lograban acceder 602 inmigrantes, en la mayor entrada ilegal del año.

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En su expulsión se cumplieron todos los trámites legales, de forma que los inmigrantes fueron filiados por la Policía y estuvieron asistidos por abogado, tras lo cual se incoaron los expedientes de devolución individuales. Todo ello se prolongó desde las seis de la tarde del día 22 hasta las 15:00 horas del día siguiente, momento en el que se expulsó a 113 de los 116 que atravesaron la valla fronteriza, ya que dos eran menores de edad y un tercero adulto permanece en el CETI tras haber tenido que ser asistido en un hospital.

Así, ha resaltado que la política migratoria del Ejecutivo se basa en dos ejes fundamentales: «seguridad, pero ante todo humanidad». «Pero humanidad no es igual a permisividad», ha zanjado el ministro.

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