Pablo Casado: «Intentaremos evitar que las hipotecas de Sánchez dilapiden la herencia del PP»

Asegura que ya están preparados para afrontar cualquier campaña electoral, «sea cual sea y cuando sea»

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madrid / la voz

Pablo Casado (Palencia, 1981) se ha recorrido media España en el mes y poco que lleva como presidente del PP. Solo esta semana ha visitado Aragón, La Rioja, Extremadura, Málaga, Ávila y Galicia, en donde el sábado inauguró el curso político. No habla de la polémica por su máster, tema sobre el que cree que ya ha dado todas las explicaciones y del que asegura que no hay novedades.

-¿Cuáles son los grandes objetivos del PP para este curso?

-Son muchos. Algunos en nuestro ADN son defender la unidad de España, proponer medidas para evitar la desaceleración que empieza a mostrar síntomas... Y otros: educación, sanidad, bienestar, inmigración, reducir los impuestos... Vamos a usar todos los medios para evitar que las hipotecas de Sánchez a independentistas, populistas y batasunos dilapiden la herencia del PP.

-Acusan a Sánchez de haber alcanzado el poder a un precio muy elevado para España. ¿Cuáles son esos peajes que está pagando?

-Lo estamos viendo con sus continuas rectificaciones en inmigración, la ambigüedad en la reforma fiscal, el acercamiento de etarras al País Vasco o la política de apaciguamiento con independentistas, aceptando diálogos que no llevan a ninguna parte. Nos queda mucho por ver.

-Parece que lo único que une a los socios de Sánchez es su deseo de alejar al PP del poder. ¿De dónde viene esa animadversión?

-Si ponemos en una balanza las cosas buenas y malas, se inclinará hacia la parte positiva. Yo no hablaría de animadversión porque fuimos capaces de sacar adelante los Presupuestos pactando con seis partidos.

-¿Será Sánchez capaz de sacar adelante los del 2019?

-Está gobernando con los del PP, esos que tanto criticó. Si nosotros fuimos capaces, no entendería que el PSOE no lograra hacerlo; y si no lo hace, debería dejar paso a los que sí hemos demostrado saber negociar.

-El PP denuncia que la reforma para evitar la capacidad de veto del Senado constituye un atentado a la democracia ¿No es una anomalía introducida por Rajoy en el 2012?

-Permítame que le haga una apreciación: no es un veto, es un acuerdo de las Cortes Generales; por tanto, de las dos Cámaras, Congreso y Senado, como prevé la Constitución para otras decisiones. Por ejemplo, para nombrar al Defensor del Pueblo, y nadie habla de veto. Lo que sucede es que en el Senado el PP tiene mayoría absoluta y la ejerce, como es lógico y legítimo, en el sentido que considera oportuno. Por eso, la reforma no tiene otra justificación más que eliminar la participación de un órgano constitucional porque el partido del Gobierno y sus aliados no tienen mayoría en él, lo mismo que Maduro en Venezuela.

-¿Ve a Pedro Sánchez agotando la legislatura?

-No tiene proyecto. Un día hace una cosa y después la contraria; y un día hace un anuncio y al otro dicen que no está entre sus prioridades. Estamos ya preparados para afrontar cualquier campaña, sea cual sea y cuando sea. El PP ha vuelto más fuerte y más unido que nunca.

-Le acusan de estar virando mucho hacia la derecha, de recuperar la línea política de Aznar.

-Tengo mis ideas y valores muy claros. Siempre los he defendido y siempre los defenderé. Y, por cierto, me siento muy orgulloso del pasado de mi partido, de Fraga, de Aznar y de Rajoy.

-¿No teme que en su pugna con C's acaben dejando el centro al PSOE y poniéndole así la alfombra para ganar las elecciones?

-Somos de centroderecha, y ahí vamos a seguir. Los ciudadanos no se llevan sorpresas con nosotros. Saben quiénes somos, lo que defendemos y que hemos sabido gestionar el país en las peores circunstancias.

-Vamos a Cataluña. ¿El gran debe de Rajoy?

-Hizo lo que tenía que hacer cuando tenía que hacerlo. Me preocupa que sí termine siendo el de Sánchez por su permisividad.

-Muchos catalanes dicen que se han sentido abandonados.

-Quiero dejar una cosa muy clara: el PP está con ellos y nunca los va a abandonar.

-Cataluña es el gran caballo de batalla de C's, que nace como respuesta a los abusos del independentismo aprovechando un vacío dejado por el PP. ¿También por culpa de ese peaje que Aznar y Rajoy tuvieron que abonar a los nacionalismos?

-Los dos pactaron con Convergència, es verdad, pero eso dio estabilidad a nuestro país. Fue después cuando un sector del independentismo se radicalizó. Ahora, Ciudadanos ganó las últimas elecciones autonómicas y ni siquiera ha intentado formar gobierno.

-¿Qué opina de la polémica con los lazos amarillos?

-Es una provocación más de los independentistas: lazos, sombrillas, cruces... Entendemos que los ciudadanos estén hartos y se lancen a la calle a quitar lazos, tienen nuestro apoyo y condenamos las agresiones.

-Si fuera presidente, ¿trasladaría ya el requerimiento para desempolvar el 155?

-Ante cualquier ilegalidad, Constitución. Tampoco permitiríamos que se atacara a España una y otra vez, aunque sea con declaraciones. Ahora, en la oposición, le ofrezco a Sánchez la mayoría del PP en el Senado para aplicarlo si fuera necesario.

-En caso de volver a echar mano de esa medida, ¿qué cambiaría? ¿Le pareció blando, como en su día denunció Rivera, e incluso algunos sectores de su partido? ¿Incluiría algo más que el control de los medios de comunicación públicos?

-Cada momento requiere una aplicación diferente, pero las reclamaciones de Rivera son incongruentes. Primero no quería porque decía que era como matar moscas a cañonazos. Luego lo exigió, eso sí, limitado en el tiempo y solo para convocar elecciones. Ahora dice que fue blando.

«Galicia es un sitio imprescindible, por Feijoo y porque aquí siempre nos sentimos en casa»

Casado conquistó la dirección de Génova imponiéndose a dos pesos pesados del partido como María Dolores de Cospedal, que acabó mostrándole su apoyo en la votación decisiva, y Soraya Sáenz de Santamaría, que no acaba de encontrar su hueco en la nueva estructura popular.

-En un primer momento le ofreció su apoyo a Feijoo, que parecía el favorito. ¿Qué cambió para que se decidiera a dar el paso?

-Son muchos los factores que influyeron en mi decisión, pero sobre todo creí que podía ser el candidato de la integración.

-¿Cree que se benefició del rechazo que genera Sáenz de Santamaría en algunos sectores? ¿Cómo va lo de su integración?

-Cuando gané el congreso, ofrecí un puesto en la ejecutiva como vocal de libre designación a María Dolores de Cospedal y a Soraya Sáenz de Santamaría. María Dolores lo aceptó, Soraya lo tiene a su disposición cuando quiera.

-¿Existe la llamada «cuota Feijoo» en Génova? Dicen que le dio carta blanca para que pusiera a su gente en la nueva dirección.

-No hay cuotas, hay ánimo de sumar y de que tanto los afiliados como los ciudadanos se sientan representados con el PP.

-Ha escogido Galicia como el sitio para dar el pistoletazo de salida del curso político. ¿Por qué?

-Es un lugar imprescindible para el PP, porque gobernamos con mayoría absoluta gracias a la excelente gestión de Alberto Núñez Feijoo, y porque aquí siempre nos sentimos en casa.

-¿Cree que en Galicia le puede perjudicar esa imagen tan del barrio (adinerado) madrileño de Salamanca que tiene?

-No sé exactamente cuál es la imagen del barrio de Salamanca, un distrito con más de 140.000 habitantes. Creo que es plural, como lo es el Partido Popular..

-Desde Galicia se reclama igualdad de trato respecto a la actuación del Gobierno con el puerto de Valencia, al que se le han condonado 350 millones de euros. El Ejecutivo también anunció un reajuste en las carreteras de peaje. ¿Por qué se ha quedado fuera la AP-9? ¿Lo considera justo?

-El problema del Gobierno es funcionar dando un trato asimétrico a cada territorio. Lo ha hecho con Valencia y nos tememos que pueda hacerlo con Cataluña. Y el BOE no está ni para arreglar las urgencias electorales del PSOE ni para contentar a los socios parlamentarios del presidente. Por tanto no veo que haya ninguna razón para que las infraestructuras gallegas sean peor tratadas que las de otros territorios.

Propone sustituir la ley de memoria histórica por una de concordia

Casado participó ayer en un acto del PP en Ávila, provincia por la que es diputado. Allí anunció su intención de presentar una «ley de concordia» que sustituya a la de memoria histórica. Con esa norma, ha dicho, pretende «derogar» la «reescritura sectaria de la historia» que se está haciendo actualmente, aunque fuentes populares han asegurado a Efe que no se trata tanto de una derogación de la ley de memoria histórica como de su «sustitución», en su mayor parte, por esta nueva norma. Además, avanzó que el PP tendrá una nueva fundación llamada Concordia y Libertad, que presidirá Adolfo Suárez Illana, hijo del expresidente del Gobierno.

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