Los antidisturbios enviados a Barcelona dicen que están peor que el año pasado en los barcos

Interior llama a los sindicatos para atender sus reclamaciones

Así son las «habitaciones» de los agentes desplazados a Cataluña Califican de «ruinosas y tercermundistas» las instalaciones en las que han sido alojados los antidisturbios

redacción / la voz

Los primeros dos grupos de antidisturbios llegados ya a Barcelona procedentes de Zaragoza (el miércoles) y A Coruña (este jueves) para reforzar la seguridad durante la Diada, el día 11, pero que se quedarán hasta final de mes, han expresado sus quejas a través de la Unión Federal de la Policía (UFP) y el Sindicado Unificado de Policía por el hacinamiento al que, según ellos, están siendo sometidos en el cuartel del Bruch donde están alojados.

«Es peor que estar en el barco», asegura un agente gallego que el año pasado por estas fechas estuvo destinado en el Rhapsody, amarrado en el puerto de Barcelona junto al conocido como Piolín.

Desde la UFP se han hecho eco de las protestas de los antidisturbios. Califican de «lamentables» las condiciones del alojamiento, pues los agentes comparten habitaciones de hasta 20 literas o espacios reducidos con cinco o diez literas e incluso, aseguran, las hay en los pasillos.

Los antidisturbios se quejan de la falta de espacio y de que los baños son escasos y viejos. Su comunicado recuerda que estas son «las condiciones de hacinamiento en las que está una unidad de élite policial, la de todos, la que siempre está, la que defiende los valores y principios constitucionales», y « que siempre ha estado cuando mas se la necesitaba».

El año pasado, cuando los agentes policiales de la UIP y de la Guardia Civil fueron alojados en los barcos Rhapsody y Moby Dada (Piolín) en Barcelona, y en el GNV Azzurra en Tarragona protestaron por las condiciones de sus camarotes -diseñados para cortas travesías y no para estancias de varias semanas ni para personas de su tamaño y que portan bultos de equipaje voluminosos - y del servicio que prestaba la tripulación, así como de la comida.

Ahora, los antidisturbios ya desplegados en Barcelona ante la previsión de que sea necesaria su actuación lamentan que los ubiquen en pabellones de tantas literas juntas, cuando «unos se tienen que levantar a lo mejor a las siete de la mañana, pero otros se tienen que acostar a esa hora». Y, aunque confían en que les mejoren las condiciones de alojamiento, porque todavía desconocen si están pendientes de ser realojados en mejores circunstancias, describen que en una de las plantas que acoge a 50 antidisturbios hay únicamente 4 duchas, 4 urinarios y 2 retretes y 6 lavabos, que resultan «claramente insuficientes».

«Al menos en el Rhapsody, éramos dos en el camarote y teníamos un baño», asegura uno de los agentes, que remarca que incluso en la puerta de la estancia donde están algunas de las literas, en el cartel que de la puerta está colgado se puede leer «habitación reservada imprevistos. 8 pax», y están diez.

La mayoría de los otros alrededor de 500 compañeros de la UIP que serán enviados estos días a Cataluña desde distintas bases ubicadas en el resto de España serán acomodados en establecimientos hosteleros que los sindicatos no revelan para evitar situaciones embarazosas como las sufridas por algunos agentes el otoño pasado, cuando algunos grupos fueron increpados por colectivos independentistas que presionaron a los dueños de los hoteles para que los echasen

Reacción de Interior

Tras las quejas, a última hora de la tarde, la Dirección de la Policía se puso en contacto con los sindicatos denunciantes de la situación para anunciarles que «tomará medidas por el hacinamiento», ante lo que los agentes mostraron su satisfacción.

El envío de un millar de agentes policiales a Cataluña fue comunicado ayer en la Junta de Seguridad de Cataluña por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, al presidente Torra. La medida se justifica ante la previsible concentración de eventos con masiva presencia de público y ante la posibilidad de que los Comités de Defensa de la República causen disturbios, y los Mossos, competentes y responsables de la seguridad ciudadana y del orden público en la comunidad autónoma, necesiten refuerzos. O bien su actitud sea de «brazos caídos», afirman fuentes policiales.

El secesionismo «se sacó la careta»

La constitucionalista Argelia Queralt señaló ayer que el independentismo catalán buscó la ruptura del ordenamiento jurídico. A su entender, fue el día en que el secesionismo se quitó la careta y dejó claro que cuando habla de democracia, de lo único que habla es de independencia. De una tacada, Junts pel Sí y la CUP incumplieron el reglamento de la Cámara, hicieron caso omiso a los letrados y al Consejo de Garantías Estatutarias, liquidaron el Estatuto de Autonomía y la Constitución, vulneraron los derechos de los diputados no independentistas e intentaron romper con el resto de España con menos del 50 % de los votos. Antón Costas, expresidente del Círculo de Economía, calificó lo ocurrido entonces de golpe parlamentario revolucionario.

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