El Consejo de Europa critica las condiciones de acogida a los inmigrantes

Insta también al Gobierno a poner fin a las devoluciones en caliente y garantizar el derecho de asilo

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bruselas / corresponsal

Tiempos de espera interminables, hacinamiento y precariedad. Es lo que se encontró el secretario general del Consejo de Europa para la Migración y los Refugiados, Tomas Bocek, en su visita a los Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta y Melilla entre los días 18 y 24 de marzo. Lo reveló ayer en un informe en el que reprocha a las autoridades españolas la escasez de medios dispuestos para atender con dignidad a los inmigrantes que atraviesan las vallas. Los centros están «superpoblados».

También los centros que acogen a los menores no acompañados. Alguno duplica su capacidad. Ante la falta de espacio, los niños se han visto obligados a dormir sobre colchones en el suelo. Hasta 30 menores llegan a convivir en pequeñas habitaciones, oscuras y poco ventiladas. Peor lo tienen el centenar que deambula por el puerto de Melilla, a la espera de subirse a un ferri. «Están expuestos a riesgos como la violencia, los abusos sexuales, la explotación y el tráfico de personas», sostiene el responsable del informe, quien cree que las clases de español no son suficientes para lograr la integración laboral y social de los inmigrantes.

El Consejo de Europa exige medidas inmediatas para revertir la situación. También reclama garantías para los demandantes de asilo. Sus derechos son vulnerados de forma sistemática. «Son devueltos de forma aleatoria a Marruecos sin ser identificados, sin haber estudiado sus necesidades o haberles dado la oportunidad de pedir asilo». Las devoluciones en caliente se han convertido en el talón de Aquiles de la política migratoria española. «Deben ser protegidos contra los retornos y expulsiones colectivas con una posibilidad real de acceder a un procedimiento de asilo justo y efectivo», reclamó el checo tras constatar que la frontera terrestre con Marruecos se ha convertido en un coladero legal.

Bocek alerta de la falta de formación de la Guardia Civil para identificar a potenciales refugiados: «En la práctica todavía no tienen un protocolo», se queja. También pone en cuestión la connivencia entre las autoridades españolas y las marroquíes a la hora de denegar el acceso a personas que podrían necesitar protección internacional y denuncia que la mayoría no tiene acceso a intérpretes, abogados u oficinas de asilo. Esta situación les empuja a recurrir a mafias para entrar de forma ilegal. En el 2015 llegaron al país 16.263 migrantes. Otros 14.094 en el 2016, 28.346 en el 2017 y hasta 20.218 en los primeros seis meses del 2018. A pesar de la magnitud de la crisis, las demandas de protección siguen acumulándose en los cajones de la Oficina de Asilo y Refugio. «España tiene una gran cúmulo de demandas de asilo (40.000 entonces). A menudo hay retrasos, lo cual lleva a las personas en necesidad de protección a una situación de precariedad», advierte.

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