Nada es verdad ni mentira


Decía  Ramón de Campoamor que «en este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira». Y no le falta razón porque día sí y día también podemos encontrar múltiples ejemplos para dar sentido a su reflexión.

Uno de ellos lo hemos podido ver esta semana durante los distintos homenajes celebrados a lo largo y ancho de la geografía española a Miguel Ángel Blanco, al cumplirse 20 años de su asesinato a manos de ETA. Yo tenía por aquel entonces 11 años y tengo algunos recuerdos, sobre todo guardo la esperanza que teníamos todos de que fuera finalmente liberado. Los terroristas no hicieron ni caso al clamor popular, incluido en Euskadi pese al miedo que todavía había, exigiendo que no lo asesinaran. Pasadas dos décadas me ha coincidido como concejal en el Ayuntamiento de Oviedo rendirle un merecido y necesario homenaje a él y a todas las víctimas en un monumento situado en Vallobín. Lo triste es que es en otros lugares de España la división de criterios ha sido patente, sobre todo en Madrid. Se puede estar de acuerdo o no con la colocación de una pancarta pero resulta muy triste que la Alcaldesa de Madrid haya sido increpada cuando fue un objetivo de ETA. En honor a la verdad el PP reprobó esos abucheos pero también es verdad que aquí cada uno opina según le conviene, y creo que cometen un error cuando intentan capitalizar el sufrimiento que el terrorismo ha dejado en nuestro país. Un asunto de estas características no debería generar tensiones entre los demócratas, y para ello se necesita a gente con altura de miras para que estos sucesos no ocurran más. No tiene sentido que un caso así haya que interpretarlo según el color del cristal con que se mira.

Venezuela es otro ejemplo. En España el debate no está centrado en la preocupación por la situación del país, sino que el PP lo utiliza para confrontar con Podemos. El consenso político debería estar bien claro: hay que apoyar la democracia. Sin embargo para los populares el régimen bolivariano que preside Nicolás Maduro es una dictadura y la percepción de Leopoldo López para IU y Podemos es que se trata de un golpista que estaba en prisión por los hechos acontecidos hace tres años y que provocaron ochenta muertes. Uno intenta tomar partido, ponerse en la piel de quienes están sufriendo el conflicto de unos y otros, y al final todo es un mar de dudas y un difícil equilibrio a la hora de a quién darle la razón. Desde luego el debate en España está destinado a un objetivo político concreto, pero no se debe mirar para otro lado a un nación que, como cualquier otro latinoamericano, tiene en España a un país amigo.

Podría seguir con más ejemplos. No es malo que haya una variedad de puntos de vista, pero a veces se dan casos en los que es una pena que no exista una verdad autorizada, un único cristal con el que mirar lo que acontece a nuestro alrededor. Pero como seres humanos somos plurales y va de serie que tengamos diferentes puntos de vista. Por tanto, y recordando la frase que repite el actor que interpreta a Ramón de Campoamor en las visitas que hemos programado para conocer por dentro nuestro célebre teatro ovetense, nada es verdad ni mentira.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

Nada es verdad ni mentira