¿Hay perfumes para obesos?

Un reciente estudio sugiere que se ofrecen productos de formas más redondeadas y rotundas a personas con sobrepeso


¿En qué le sirves la bebida a tu cuñado entrado en carnes? ¿En una vaso bajo o en uno de tubo? No es una pregunta baladí. Y sí una posible constatación de que tienes prejuicios con respecto a las personas con sobrepeso, aunque sea de forma inconsciente. 

Un reciente estudio sugiere que muchos de nosotros recomendamos u ofrecemos «productos» de formas más  redondeadas y rotundas -menos estilizados, vaya- a los individuos obesos.

Lo más interesante y sorprendente del estudio es el «experimento» en el que una actriz -ora con su apariencia normal, ora maquillada para aparentar obesa- se personó en una  treintena de relojerías y perfumerías solicitando las sugerencias de los dependientes. Lo que se observó fue que en la mayoría de los comercios le recomendaban relojes más redondeados y voluminosos, y frascos de perfume más rotundos y esféricos, cuando aparecía disfrazada.

Más aún, un posterior experimento constató que este efecto es extensible a todo tipo de objetos, incluso a los, a priori, más desconectados o desvinculados de la imagen personal, como lámparas y demás mobiliario. Los autores del estudio lo justifican atendiendo a una superposición que hacemos de forma inconsciente de dos asociaciones que ya habían sido probadas con anterioridad: que los objetos redondeados son considerados más cálidos y confortables; y que interpretamos que las personas con sobrepeso son más amistosas, pacíficas y amables.

Así pues, la próxima vez que le ofrezcas un trago a otra persona, plantéate por qué has escogido ese vaso y no otro. Y lo mismo reza cuando tengas que comprar un regalo. 

Visto desde el ángulo opuesto, estas conclusiones sirven igualmente para procesar cómo te ven los demás en función de la forma de los objetos que te ofrezcan.

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