Sopas tradicionales para combatir el frío

Es uno de los platos más económicos que ofrece el recetario popular y, además, nos permite aprovechar esos ingredientes que tenemos por la nevera y a los que nos cuesta darles salida. No hay nada mejor que una buena ración de frío para empezar a practicar con distintos caldos


La unidad mínima de significado en la cocina probablemente sea la sopa. Un sencillo caldo plagado de sabor y nutrientes es todo lo que necesita cualquiera en enero para sentirse a gusto; tanto por la sensación de bienestar que le entra a uno cuando el calorcito le recorre desde la garganta hasta la punta del calcetín como porque suele tratarse de una elaboración que deja poco margen al error y sale bien barata. No menos importante es que se trata de platos muy agradecidos con los que se le puede dar salida a esos productos que andan rondando por la nevera y que ya no sabemos qué hacer con ellos. Hoy recuperamos algunos clásicos de la gastronomía española para darnos un gustazo sin mucha complicación.

Caldo gallego

Lo único indiscutible de esta elaboración es que no pueden faltar los grelos. A partir de ahí cada casa sigue sus propias técnicas, le pone unto o no, o considera indispensable que lleve habas o chorizo. Diego López «Moli», responsable del restaurante La Molinera (Lalín) e Isabel Fraga, la autora de La cocina de Frabisa, consideran fundamental que este plato incluya carnes ahumadas y unto. Un truco que aporta esta bloguera para que además de ese sabor tan característico tenga una textura de diez es sacar de la olla, cuando esté todo cocido, alguna de las patatas y chafarlas para que al devolverlas a la mezcla estas aporten cremosidad. Moli, en su caso, recuerda la importancia de escaldar los grelos antes de empezar con el ritual. De este modo, conseguiremos que la verdura quede totalmente limpia, evitaremos olores poco agradables y mantendremos a raya la clorofila del grelo (y, por tanto, el magnífico color verde).

Sopa de pescado o marisco

Esta preparación es perfecta para aprovechar unas cáscaras de algún crustáceo de cola, un caldo de pescado que tengamos en el congelador y restos de pescado de otras elaboraciones. Añadiéndole arroz, algún fideo, legumbres o verduras tendremos un plato la mar de sabroso. A continuación os dejamos tanto la elaboración de un fumet, para los que estén aún en primero de cocinillas, y dos alternativas de sopas para ir alternando en función de lo que tengamos en la nevera.

 

Sopas de ajo

Hablando de platos reconfortantes, económicos y sobre todo sabrosos, es inevitable pensar en las sopas de ajo. También conocida como sopa castellana incluye ingredientes tan humildes como el huevo, el pan, el pimentón y, por supuesto, el ajo. Además hay quien le añade jamón y quien prepara esta sopa con caldo de pollo en lugar de con agua. 

Continuando con opciones sencillas es inevitable sacar a la palestra la clásica sopa de fideos. Pese a que no hay casa que no tenga su particular versión de esta receta, proponemos una alternativa que fácilmente nos permite sacar dos platos riquísimos con los mismos ingredientes. Con un contramuslo de pollo, puerro, zanahoria, un hueso de jamón y cebolla ya tenemos un caldo perfecto para acompañar con unos fideos y, si queremos darle un extra de nutrientes, podemos ponerle también unos garbanzos. Con el pollo, el puerro y la zanahoria, todo picado, podemos aprovechar para cocer arroz con el mismo caldo que hemos utilizado para la sopa y tener una riquísima cena al día siguiente.

Sopas mallorquinas

Conocidísimas en Baleares pero no demasiado en la Península, pueden ser una manera atractiva de incorporar la coliflor y la col al recetario doméstico. Se elabora, además, con pan (lo ideal sería pan payés), puerro, panceta, ajo, alcachofas, espinacas, tomate y pimentón.

Porrusalda

Consiste poco más que en un caldo de puerros y patatas. Así de sencillo. Y es de lo más habitual en el día a día de las casas vascas y navarras. Para concretar, se prepara, además de con estos ingredientes, con cebolla y zanahoria, y mejor que mejor, con un caldito de pollo casero. Si lo preparamos a fuego lento durante la tarde y lo dejamos reposar hasta la cena es un auténtico manjar que, además, avalará cualquier experto en nutrición.

Las sopas del mundo que no pasan de moda

Laura G. del Valle

De Tokio a Nueva Inglaterra pasando por Andalucía: repasamos esos platos humildes que han pasado de generación en generación e identifican la cultura gastronómica de los diferentes puntos del globo

Las ricas y variopintas cocinas del mundo tienen diversidad de sabores, texturas, olores e incluso ingredientes. Pero en el recetario internacional hay un plato transversal que triunfa en todas partes: la sopa. Desde los hogares de Tokio, hasta las casas hygge de Copenhague pasando por los hieráticos apartamentos soviéticos y acabando en los coloridos rincones de México DF. No pasan de moda, son nutritivas y a no ser que hilemos muy fino con los ingredientes, por lo general son baratas. Y ricas. No en vano, el sabor umami fue descubierto en 1908 por el científico japonés Kikunae Ikeda al darse cuenta de que el caldo de la cocción del alga kombu presentaba un sabor peculiar. Frías o calientes son una muestra histórica perfecta de la gastronomía de cada lugar. Y a falta de un generoso presupuesto con el que recorrer el planeta, bien podemos disfrutar, e incluso coger ideas para cocinar en casa, las siguientes sopas, tan representativas de distintas culturas. 

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