La recuperación de la izquierda mira hacia octubre (de 1917)

La Comisión Octubre, que se presentó ayer en Asturias durante un acto en Gijón, predica por toda España la vuelta a los valores de la Revolución soviética frente a la «nueva política» y el «auge de los fascismos»

Cartel de la Comisión Octubre con el nombre de Gijón
Cartel de la Comisión Octubre con el nombre de Gijón

Gijón

La reactivación y la unificación de la izquierda -no solo la española- se pone una fecha como referencia: octubre. No precisamente el de este año: el de hace cien. El octubre histórico en el que estalló en Rusia la revolución que supondría «la segunda gran conmoción de la edad contemporánea, tras la Revolución Francesa». De ello está convencido Francisco Arnau, miembro de la llamada Comisión Octubre, y así lo proclamó ayer en el Centro Municipal Integrado de La Arena de Gijón en una de las escalas en las que la organización está realizando por distintos puntos de España con una doble tarea: conmemorar el siglo transcurrido desde los sucesos de Petrogrado que cambiaron el mundo y reivindicar su legado como referencia para «recuperar y reconstruir la izquierda» conforme  a los valores de «paz, progrreso y socialismo» que enarbolaron los sóviets.

«Prosoviéticos sobrevenidos»

Así lo defendió Arnau en un acto moderado por Natividad Bejarano que contó con la participación del exsenador y abogado de Izquierda Unida Jesús Iglesias, quien se proclamó «prosoviético sobrevenido» como después lo hizo el propio Francisco Arnau. «Nunca fui soviético cuando existía la URSS, pero ahora empezamos a apreciar algunas de las ventajas de su existencia, sin negar sus defectos, errores e incluso crueldades», confesó Iglesias. Su participación en el acto consistió en un repaso del «cambio de paradigma» que supusieron las sucesivas constituciones soviéticas y el modo en que transmitieron sus principios de defensa de «derechos sociales y económicos» en «un papel histórico que no se agotó, y tuvo una proyección positiva, más allá de lo que se llamó el Telón de Acero».

Constituciones como la mexicana, incluso antes de la propia revolución bolchevique, la de Weimar de 1919, las españolas de 1931 y 1978 y las que se extendieron por todo el bloque del Este y por países de Europa occidental como Alemania o Italia acusan esa «conmoción», y la reflejan de distintas maneras; en nuestro entorno -según Iglesias- en la «configuración del Estado del bienestar, social y democrático». Pero sucede que ese legado está en peligro, y que se afronta lo que el exparlamentario de IU describió como «el gran drama, el retroceso sobre esos contenidos». Algo que tiene que ver directamente con la desaparición de la URSS: «La correlación de fuerzas internacionales se ha modificado, para unos como amenaza y para otros como aliento de cambio y transformación, con todas las contradicciones y errores, que llegaron a ser enormes», diagnosticó Iglesias.

No solo melancolía

Es en ese contexto donde se ha constituido la Comisión Octubre. «No solo es melancolía. En la Revolución de Octubre de 1917 están las bases para recuperar y reconstruir la izquierda, que está en crisis en el conjunto de Europa», apuntó, tras la intervención de Iglesias, Francisco Arnau. En su opinión, es el momento de «reivindicar los valores y transformaciones de la revolución socialista obrera», actualizando su legado «en un contexto de involución histórica en derechos, sobre todo sociales». Pero también en un momento en el que se está produciendo «la primera gran quiebra del modelo de globalización capitalista desde la caída de la URSS».

Esa es la gran «oportunidad para la izquierda»: una fractura agravada por circunstancias recientes como el Brexit o la victoria de Donald Trump que ha generado una brecha ideológica por la que hay que competir. «En política no existe el vacío», advirtió Arnau, que apremió a la izquierda a mirar hacia 1917 para convertirse en «alternativa, sobre todo en Occidente» al auge de «fuerzas ultrarreaccionarias y fascistas» que están dispuestas a ocupar ese vacío. Pero también contra «la nueva política promocionada por los medios de comunicación», que Francisco Arnau considera «involucionista» respecto al izquierdismo tradicional. «Sectarismo, fanatismo, fulanismo y caudillismo» son los enemigos ante los que -defendió Arnau- «hay que plantear una enmienda a la totalidad a la llamada nueva política, que está repitiendo los vicios de la vieja política».

Contra el sentido común

En otros términos, y utilizando uno de los términos políticos más sobados en los últimos tiempos, el miembro de la Comisión Octubre deploró el abuso del «sentido común», tanto por políticos como Rajoy y Albert Rivera como por quienes adscriben ese término al teórico comunista italiano Antonio Gramsci «poniéndolo patas arriba». «El sentido común siempre es el pensamiento de la clase dominante, y Octubre fue una revolución contra el sentido común. Es por ahí por donde hay que empezar la batalla ideológica», apuntó Arnau.

La Comisión de la que forma parte tiene previsto para ello seguir con esta campaña de presentación, con una serie de actos temáticos, la edición de un facsímil con el manual de identidad corporativa soviético y publicaciones divulgativas que aspiran a ser, más que nostalgia, programa en una convicción que Natividad Bejarano resumió dando la vuelta a un refrán con bastantes más años que la Revolución soviética: «Sí hay bien que cien años dure».

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