¡Ya tenemos Plan General de Ordenación!... ¿Y qué?

Laura López, vocal de Urbanismo del Colegio de Arquitectos, explica de qué manera el largamente esperado planeamiento afectará a la ciudadanía en el Gijón de los próximos años

La Ería del Piles, una de las zonas clave en las transformaciones urbanas que prevé el nuevo PGO gijonés
La Ería del Piles, una de las zonas clave en las transformaciones urbanas que prevé el nuevo PGO gijonés

Gijón

«Un acontecimiento esperado por Gijón». El consejero de Infraestructuras, Fernando Lastra, saludaba en esos términos casi de hecho histórico el plácet definitivo, el pasado lunes, de la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio del Principado de Asturias al Plan General de Ordenación (PGO) de Gijón; esas siglas de las que hace diez años la ciudadanía se viene cruzando en titulares, polémicas municipales, crónicas judiciales y periodos de información pública, incluso por partida doble. Los políticos, los promotores, los arquitectos, los empresarios o los ciudadanos con algún proyecto que esperaba concretarse en suelo afectado por la nueva norma general de ordenacion urbana de Gijón lo celebran y conocen a la perfección sus motivos para celebrarlo. Pero, ¿y el ciudadano de a pie sin ninguno de esos intereses particulares? ¿Debería brindar también por el nacimiento del PGO cuando en enero o febrero el pleno municipal apruebe definitivamente el voluminoso documento redactado por el equipo de Emilio Ariznavarreta? ¿De qué manera va a afectar su relación con su entorno, su percepción de la ciudad, su forma de vivir en ella? ¿Qué es lo que, en definitiva, va hacer (y no va a hacer) un Plan General de Ordenación con el Gijón de todos los días?

Laura López, vocal de Urbanismo del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias esclarece a través de una serie de puntos algunos de los modos en los que el nuevo PGO puede influir en todo ello. Con una advertencia preliminar: «De un Plan General no podemos esperar cambios de la noche a la mañana; es algo estratégico que es para una serie de años. Pero es indudable que el ciudadano irá notando ese cambio» a partir de un documento que «es hijo de su tiempo», según López, pero que también tiene que estar desde el principio muy abierto a las nuevas maneras de entender y practicar el urbanismo que son ya el futuro. La Voz de Asturias pide a la vocal del COAA que explique,  con el lenguaje más llano y coloquial posible y sin tecnicismos qué es lo que implica el nuevo PGO y qué Gijón se pinta en el trascendental documento.

Seguridad jurídica

«Un plan es ante todo un marco jurídico y fundamentalmente lo primero que provoca es eso: una seguridad jurídica que no había. El ciudadano de a pie no lo nota de una manera directa a no ser que, por ejemplo, tenga interés en construir algo, pero sí lo nota de manera indirecta porque eso significa que un montón de operaciones que están paradas pueden reactivarse. Incluso que gente que vive en actuaciones que se han hecho como desarrollo de los planes anulados, que estaban en una situación muy confusa y podían tener problemas a la hora de hacer cambios en sus negocios y sus viviendas, ahora eso se les va a facilitar».

Movimiento económico y regeneración urbana

«La seguridad jurídica atrae al inversor, ya sea el inversor en vivienda como en actividades económicas. De hecho, lo que se espera fundamentalmente es que se active, incluso más que la actividad de la vivienda, la actividad económica. La situación del mercado inmobiliario está empezando a despuntar pero tampoco se espera -ni se desea- volver al boom. No estamos en un marco de demanda, pero sí en un marco en el que es muy importante la regeneración urbana, y la oferta crea demanda. Hay edificio hechos polvo o vacíos que ahora mismo estaban parados y que en un momento de cierto repunte de la situación, puede atraer a inversores que quieran impulsar esa rehabilitación o tirar para delante con una actuación en suelo urbano. Eso es lo que cambia la ciudad y lo que nota el vecino: si la casa de al lado está hecha polvo pero de repente se construye algo ahí -un edificio nuevo, una pequeña placita- tu barrio mejora».

Un instrumento estratégico

«El PGO  es un instrumento general, pero también un instrumento estratégico. Desafortunadamente, tenemos un plan excesivamente normativo que te obliga a regular cosas muy concretas. Pero su verdadero potencial es estratégico: dice cómo distribuir los usos en el territorio y cómo son las reglas del juego; y, a partir de ahí, el mercado actúa, y también la iniciativa pública porque, obviamente, las administraciones puede actuar como promotoras para estimular actividades económicas como de promoción de vivienda. Fundamentalmente, lo más importante es que volveremos en dos tres meses a tener unas reglas de juego claras para que la ciudad pueda transformarse en la dirección que la propia ciudad decida».

Mejorar hacia adentro

«Es un plan distinto a los planes, anteriores, fundamentalmente a los planes anulados, que nacieron en un contexto económico y financiero, incluso conceptual, muy determinado. Este es un plan más contenido, que apuesta menos por el crecimiento de la ciudad: la ciudad crece poco, fundamentalmente en vivienda unifamiliar en la zona Este, que es donde hay demanda para ello, pero se apuesta sobre todo por la transformación del suelo urbano que ya existe: rehabilitar, regenerar, reconvertir, dar nuevo uso… Es cierto que Gijón sigue creciendo de una manera muy suave gracias a la inmigración de otros concejos, pero el crecimiento vegetativo es negativo como el de toda Asturias y aun así esa aportación está muy estabilizada, porque no estamos hablando de los 80 o 90, cuando las Cuencas se vaciaban en Gijón. Lo lógico es, entonces, recualificar ese suelo que tenemos, hacerlo más sostenible y que funcione mucho mejor a todos los niveles: una movilidad más razonable, utilizar menos el coche, que todo esté más cómodo, permitir la mezcla de usos… En ese sentido, creo que es un plan que es hijo de su tiempo. El ciudadano notará sin duda esa dinámica: cada vez importa más mirar hacia adentro que hacia que la ciudad siga creciendo».  

Mezcla de usos

«Tenemos el marco jurídico que tenemos, que nos obliga a regulaciones bastante exhaustivas. Pero el concepto de ciudad consolidada implica por sí mismo la mezcla de usos. Cuando estás creciendo hacia fuera es más fácil que surjan polígonos meramente residenciales o meramente productivos; cuando miras hacia dentro, si tiras un edificio y haces otro, ahí van a pasar cosas: en el bajo habrá comercios, en el tercero una oficina y en el quinto una señora que vive ahí y es diseñadora gráfica. Se introduce la mezcla de usos de manera natural».

El cambio en el Oeste

«Sobre lo que pueda suceder en los antiguos terrenos de los astilleros, el PGO no hace más que establecer unas directrices. Ahí habrá que hacer un planeamiento de desarrollo y mucho que negociar y mucho que hablar. Está todo muy abierto. Todo el Oeste va a gravitar en torno a eso, va a cambiar completamente. Por eso entendemos que se tiene que hacer con una mirada amplia. No se puede ceñir al ámbito exacto: donde se va a actuar, sino hay que estudiar muy bien qué pasa con los alrededores y entender muy bien cómo está relacionado con el resto de barrios y de la ciudad».

Conexión con el 'Plan de Barrios'

«Entendemos que de cara a operaciones de tanto calado como las del Oeste va a tener mucha importancia el futuro Plan de Regerenación Urbana, el llamado 'Plan de Barrios', que está pendiente que salga del letargo presupuestario. Pero nos consta que el ayuntamiento quiere actuar en cuanto pueda, y establecerá otras premisas. Vamos a tener una serie de indicadores sobre cómo está funcionando la ciudad, sobre dónde están los déficits, los puntos fuertes, que nos van ayudar acometer con seguridad las operaciones tan potentes como la de la zona de los astilleros, que no se puede acometer sin pensar qué va a ser de El Natahoyo. El Plan de Regeneración urbana se pretende que se acerque mucho más a las nuevas maneras de hacer urbanismo; más en línea con la nueva agenda urbana de la ONU como la agenda europea y la española, que está a punto de la aprobación. Es una manera de hacer planeamiento más dinámica, más pendiente de indicadores, más prueba-error. Estás midiendo continuamente lo que funciona o no, volcado hacia el interior».

Un PGO vivo y actualizado

«Imagino que esta es la última revisión general que se hace del Plan General de Gijón. Es una opinión general compartida en el Colegio que un Plan General como instrumento está obsoleto, no tiene sentido un instrumento omnicomprensivo que va de lo más grande a lo más pequeño, que parece casi un tratado, un doctorado, una enciclopedia sobre un municipio que tarda tantísimo en completar y que cuando acabas la ciudad ya no se parece a la ciudad de cuando empezaste ni tiene los problemas no tiene sentido. Y luego pasan cosas como las que han pasado en Gijón. Entendemos que lo correcto es que, desde municipios que tienen técnicos de sobra y potencial para hacerlo, que haya oficinas de mantenimiento del plan, por llamarlo de alguna manera, y gente que esté atenta a instrumentos como el Plan de Regeneración o cualquier otro instrumento de medida y detección de necesidades, y vaya actualizando el plan. Es una manera más razonable de acometer las trasnformaciones… a no ser que nos encontremos de aquí a unos años que hay un cambio absoluto, de repente Gijón crece a unas tasas brutales y necesitamos producir suelo a gran escala. Si se produce un cambio de modelo, habrá que hacer un cambio de modelo».

El verdadero gran cambio

«Las grandes transformaciones de Gijón conviven con el Plan General. Hay otros documentos y actuaciones que son importantísimos para Gijón y que van a tener un potencial transformador más grande que el del propio PGO como es la integración ferroviaria, que sin duda es el gran proyecto de Gijón, y casi diría de Asturias. Esa es la gran transformación porque lleva aparejado a medio plazo, una vez que se elimine la barrera ferroviaria, la unión de los barrios del Sur con los del Oeste, las dos zonas más pobladas. Ahora mismo, Mora Garay se queda en un terreno de nadie, un polígono en medio de la ciudad que ni siquiera es cómodo para las propias actividades industriales. Lo lógico es que ese polígono desaparezca, se traslade a suelos de la Zalia o a otro tipo, y que en ese terreno haya un desarrollo mixto entre residencial y productivo, pero con otro uso: más terciario, más oficinas… Poner el campus de Viesques y el Parque Tecnológico conectado con el Metrotrén, es poner a Oviedo en el Parque Tecnológico, que está funcionando francamente bien. Al margen de eso, el PGO sí se va notar ahí a corto plazo».

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