La segunda vida de las bolsas de tela

Con la prohibición de la distribución gratuita de las plásticas en los supermercados, son el nuevo complemento de moda de este verano

J.b.

Los más entendidos en moda las conocen como tote bags. Con este nombre tal vez muchos no las identifiquen pero, si decimos que se trata de las bolsas de tela que llevan las influencers a los festivales, seguro que se dan cuenta del complemento sobre el que escribimos. Quién sabe, incluso puede que tengan una en el armario.

Las restricciones sobre el uso de bolsas de plástico, en vigor desde este mes, están propiciando su resurgir. Se puede ver en los supermercados. «El medio ambiente no se defiende solo. Con las tote bags podemos darle voz a través del arte y la creación artística», explica la coruñesa Paula Hermida, ilustradora y propietaria de La Barbuda. En su tienda se despachan personalizadas, la opción más exclusiva, pero también se fabrican en serie para todo tipo de firmas o regalos publicitarios.

Hay para todos los gustos. «Antes eran más las mujeres las que las compraban. Pero se han convertido en un complemento unisex», desvela Hermida. Con Tramón Milenario, la pontevedresa Pilar Ceneri dice que «la gente viene, se las lleva y cada día descubre un nuevo uso para ellas. Aguantan un montón de peso. Son muy útiles».

Están los que las usan para ir a la playa. También los que prefieren llevarlas a una fiesta. «Estamos acostumbrados a comprar bolsas, pero si tenemos la posibilidad de llevar el diseño que queramos bajo el brazo, mejor que mejor» dice Pilar Ceneri. Las tiendas de ilustración y diseño de productos personalizados buscan apoyo. «Suelen ser pequeños negocios a los que, además, estarás ayudando si las compras», dice Paula Hermida.

Las posibilidades son cada vez mayores. Desde animales, frases motivadoras, diseños abstractos y, en realidad, «todo lo que tú quieras», apunta Ceneri. Triunfan sus caricaturas o los personajes de las películas más icónicas, como Darth Vader. «Un fan de Sherlock Holmes, de la apicultura y Lana del Rey nos pidió una tote bag con esas referencias», confiesa Ceneri. «Esta revolución llega incluso tarde. Hay fabricantes que usan fécula de patata para las bolsas. Tenemos que ganarle la guerra al plástico», insiste Hermida. Queda abierta la puerta a nuevos negocios que, además, ayudan a mimar el planeta.

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