Francia dice que Bouhlel se radicalizó muy rápido y filtra que tenía lazos con yihadistas

La policía gala indaga si actuó impulsado por el Estado Islámico, que reivindicó el atentado

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redacción / la voz

Mientras Niza se debatía ayer entre el dolor por las víctimas y recuperar la normalidad para ofrecer descanso a los turistas, el Gobierno francés intentaba explicar cómo un tunecino acogido en el país pudo cometer la barbarie del jueves que dejó 84 muertos -16 todavía sin identificar- y 202 heridos . Y aunque no hay evidencias de que Mohamed Bouhlel hubiese prometido lealtad al Estado Islámico, como es habitual en los terroristas suicidas, más de 30 horas después del atentado, la organización yihadista se atribuyó el ataque. Era un «soldado del Estado Islámico» que actuó «en respuesta a los llamamientos para atentar contra ciudadanos de los países de la coalición que lucha contra el EI, dijo la agencia Amaq.

Estamos «frente a un nuevo tipo de ataque», valoró el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, tras la reunión del Consejo de Seguridad y Defensa y de otra de Gobierno en el Elíseo. Bouhlel «no era conocido de los servicios de inteligencia, no se distinguía por convicciones radicales, todo apunta a una radicalización muy rápida», afirmó en base a los testimonios recogidos.

El ministro añadió que la forma en la que Bouhlel perpetró su crimen es nueva, porque «aunque llevaba una pistola, no tenía armas ni explosivos» cuando arrolló a la gente con un camión en el paseo marítimo de Niza durante la celebración de la Fiesta Nacional francesa, el 14 de julio. Esta modalidad, añadió, «muestra la extrema dificultad de la lucha contra el terrorismo, porque estamos ante individuos sensibles a los mensajes del Estado Islámico», que perpetran «acciones extremadamente violentas sin necesariamente haber combatido, haber sido entrenados o disponer de armas destinadas a la comisión de crímenes masivos».

Cazeneuve volvió a llamar a la unidad a los partidos y les instó a evitar «polémicas en un momento de duelo», pero insistió en que la investigación determinará si Bouhlel actuó a petición de otros, impulsado por los mensajes del EI, o «por algún tipo de desequilibrio».

«Se volvía colérico y gritaba»

Una fuente de la investigación afirmó que el hombre «estaba en contacto con islamistas radicales», sin especificar si era Oumar Diaby, el reclutador de yihadistas en Niza. De momento no se le han encontrado documentos que lo vinculen al grupo terrorista ni se ha hallado una explicación a las armas falsas que llevaba en el camión. Solo una de las cinco personas, entre ellas su exmujer, que están siendo interrogadas para determinar si Bouhlel tuvo cómplices, declaró que se había radicalizado muy recientemente y se había dejado barba.

Pero los motivos que llevaron a actuar a este individuo, descrito como un desequilibrado por vecinos, siguen siendo una incógnita. Según su padre, hace años sufrió una depresión, «se volvía colérico, gritaba, rompía todo lo que se encontraba por delante». Tenía «una enfermedad grave», estuvo años a tratamiento, y para demostrarlo entregó a la policía las pruebas médicas. La última vez que hablaron con él fue al acabar el Ramadán «No notamos nada extraño», dice el padre, quien lo describe como inestable. Uno de sus primos prefiere calificarlo de radical, como las decisiones que tomaba. Cuando llegó a Francia se tiñó el pelo de rojo, recuerda. «Era alcohólico, maltrataba a su mujer y su estado mental no era normal», resumió una vecina.

«Este tipo de violencia no es el acto de un loco, es un acto premeditado»

Mohamed Bouhlel fue atendido en la consulta de un psiquiatra cuando tenía 19 años, porque su padre no entendía por qué su hijo, buen estudiante en Túnez, se había vuelto violento con él. Ahora ese doctor, Hamouda Chemceddine, asegura que sufría trastornos psicóticos, pero considera que la barbarie que cometió es parte «necesariamente de un proceso de radicalización del delirio en paralelo a sus problemas». Tras diagnosticarle un trastorno de alteración de la realidad, juicio y comportamiento, le recetó un tratamiento , pero nunca más lo volvió a ver. El experto asegura en declaraciones a L'Express, que en absoluto esos trastornos mentales hacían presagiar tal masacre. E insiste: «Este tipo de violencia no es el acto de un loco, es un acto premeditado y ejecutado».

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